El exilio español en la Ciudad de México

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 (Foto: Museo de la Ciudad de México)
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Foto: Cortesía Museo de la Ciudad de México

Sobre uno de los muros se despliegan decenas de tarjetas de identificación: Nombre, edad, ocupación, señas particulares y datos complementarios. Dos fotografías de retrato, una de frente y la otra de perfil. En la esquina superior se lee “asilado político”.

No se trata de una exposición artística, advierte la curadora Dolores Pla Brugat desde el inicio, sino de una “historia colectiva”. La documentación minuciosa abarca desde la llegada de los españoles a México, quienes tras la derrota de la República y la instalación de la dictadura militar de Francisco Franco, dejaron su país, hasta su establecimiento en la ciudad.

El panorama es muy amplio. Documentos oficiales del gobierno de Lázaro Cárdenas, que acogió a más de 22 mil españoles en México, recortes de prensa, videos, objetos y papeles personales (originales y facsímiles) se presentan en las primeras salas.

Esta muestra resalta la incorporación de los españoles a la vida cotidiana de la ciudad. Abrieron restaurantes, trabajaron como académicos, desarrollaron industrias, fundaron editoriales y colegios, por ejemplo.

Uno de los aciertos de la exposición es lo didáctica que resulta la museografía, con la incorporación de elementos como infografías. La selección de videos —como los fragmentos de En el balcón del vacío (1961), de Jomi García Ascot, o Los olvidados, la emblemática película de Luis Buñuel—, así como fotografías (incluso hay algunas de Robert Capa), ayudan a recrear el contexto de su llegada.

Los audios también enriquecen la muestra, como ocurre con el cuento La verdadera historia de la muerte de Francisco Franco, de Max Aub, una divertida versión en la que un mesero mexicano, harto del acento de los españoles que iban al restaurante en el que trabajaba, decide ir a España para acabar con el dictador y que así puedan regresar a su país.

Sin duda, uno de los mejores elementos es el mapa de gran formato trazado en madera en el que se señalan los establecimientos e instituciones en las que participaron los migrantes españoles. Aunque resulta un poco confuso para el visitante, quien ante la solemnidad de cualquier exposición, no sabe si pisarlo o irse por la orilla de la sala, hasta que un intrépido da el primer paso y comienza a recorrer las calles del Centro o Ciudad Universitaria y se entera de que lugares como la Pastelería Suiza fueron fundados por los exiliados.

Con esta exposición el Museo de la Ciudad de México conmemora los 75 años del exilio español en México con la llegada del barco Sinaia. A diferencia de la primera versión que se presentó en Madrid, España, hace cuatro años, la propuesta actual incluye una sala de plástica con obras de Vicente Rojo, Josep Bartolí y Antonio Serna. Además, se incorporaron otros objetos.

El exilio español en la Ciudad de México se encuentra articulada en seis ejes temáticos, que bien se podrían agrupar en dos grandes bloques. El primero tiene que ver con la documentación de su llegada, los procesos políticos y la situación que se vivía en ambos países. El segundo, en cambio, es sobre el legado de los españoles una vez que radicaron en México, desde escritores como José Gaos, Eduardo Nicol y Tomas Segovia, hasta la instalación de nuevas industrias y aportaciones en el terreno de las ciencias.

Para cerrar con broche de oro, la exposición concluye con una fotografía de gran formato de Héctor García, que fue intervenida con los rostros del exilio. Si te gusta la historia, estás en la exposición correcta.

Por Mariana Guillén

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