El Zine Invisible

Arte
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Nick Zedd (Foto: Alejandra Carbajal)
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Conformada por esculturas de bebés con algún tipo de laceración, un par de tenis intervenidos con estoperoles y huesos, discos y casetes y –la parte más nutrida– una selección de historietas, revistas, cómics y fanzines raros del archivo personal de Nick Zedd (Maryland, 1958), El Zine Invisible es una retrospectiva de la vida de este artista: la reliquia de un mundo perdido.

Si bien encontramos desde números de Flash Gordon, Frankenstein, Zigzag, Punk, Skull y Weirdo, hasta un ejemplar de American Splendor, esta exposición hace pensar en Nick Zedd como un coleccionista de su propio legado o un artista obsesionado consigo mismo.

En esta muestra se documenta, más que otra cosa, su vida: su paso por la música en una banda de hardcore digital (en la que había un transexual y un tipo que murió por una sobredosis de heroína), el cine (como creador de películas de bajo presupuesto filmadas en super-8 y también como crítico del cine de la transgresión) y la escena contracultural de Nueva York.

Con un trabajo curatorial pobre (que presenta fotocopias en blanco y negro en lugar de las publicaciones originales que Zedd coleccionó a lo largo de su vida), quizás en un intento por reproducir la forma de circulación underground de estas ediciones, las piezas de esta exposición son valiosas como memorabilia que da cuenta de la vida contracultural neoyorquina de los años setenta y ochenta.

Zedd vive en el DF desde hace tres años con su esposa e hijo, tiene el pelo teñido de rojo y, de alguna manera, hace pensar en lo que hubiera pasado con Andy Warhol si nunca se hubiera vuelto famoso. “En Nueva York ya no queda contracultura; es marginada. México me recuerda el pasado de alguna forma, lo que solía ser Nueva York, excepto que aquí la gente es más complaciente (con el establishment)”.

Como una especie de salmón de la cultura, Zedd sigue trabajando a contracorriente. El año pasado hizo Hatred of Capitalism, un fanzine que incluye “El manifiesto extremista”, en el cual denuncia el arte contemporáneo.

Su vida es un ejemplo de resistencia a los valores conformistas de la clase dominante, eso lo ha mantenido al margen de la fama y de los circuitos culturales hegemónicos.

Por Herson Barona

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