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Entrevista con la arquitecta Luby Springall

Representó a México en Venecia y ahora va por La Merced. Conversamos con ella sobre sus proyectos

Foto: Alejandra Carbajal

El nombre de esta arquitecta circuló por los diarios cuando, junto con su despacho Gaeta-Springall Arquitectos, ganó el certamen para hacer el Memorial a las Víctimas por la Violencia, a un costado de Campo Marte. Este año, Luby Springall tiene la mirada puesta en La Merced.

Tu proyecto "Condenados a ser modernos" tiene un nombre retador. ¿De dónde surgió? Fue el proyecto que llevamos a la XIV Bienal de Arquitectura de Venecia (2014).

Se trata de cómo los países pierden su arquitectura tradicional, en aras de una arquitectura globalizada. Pensé la modernidad a través de lo que dijo Octavio Paz. Él mencionó que nuestro país pudo entenderse a sí mismo hasta que se abrió a la modernidad. Hicimos una cronología de 1930 a 1980. Con una elipse con 10 proyectores mostramos obras de los grandes arquitectos contemporáneos. Fue una oportunidad para mostrarle al mundo que México no sólo es Luis Barragán.

Ahora trabajas en el rescate de La Merced. ¿En qué consiste?

Vamos a recuperar la nave menor del mercado, un espacio de más de 60 hectáreas. Es un edificio construido por el arquitecto Enrique del Moral.

Esta zona está sobrepoblada de comerciantes y habitantes que no cuentan con las condiciones adecuadas de higiene ni seguridad.

¿La arquitectura sana la ciudad? El antídoto de la destrucción es la construcción. ¿Qué pasa cuando tienes una herida?
Te suturan. Queremos coser con arquitectura y así ayudar a la sociedad. Con proyectos como el Memorial a las Víctimas de la Violencia intervenimos en un problema social, económico y político. Al final, lo que más sana es la justicia y la equidad.

Vaya que el Memorial levantó polémica.
Sí, fue un certamen nacional que trató de ser boicoteado por los arquitectos mismos, pero un concurso es la manera más democrática de intervenir un espacio. Nuestra motivación fue la de rescatar un perímetro de casi 15 mil metros cuadrados para devolverlo a la ciudadanía.

Lo controversial fue que no pusimos nombres, porque el gobierno no tiene el número exacto de cuántas personas han muerto. Incluso, algunas víctimas continúan con vida. No queríamos dejar en manos de algún burócrata la decisión de quién es víctima y quién victimario. Al final, todos han sido dañados por una sociedad que está lastimada.

También pintas. ¿Has incluido el tema de la violencia en tu trabajo pictórico?
Hace muchos años pinté sobre la guerra. A través de este arte investigué por qué hay guerras en el mundo y cuáles son los sentimientos que se desatan en las personas cuando existen estos conflictos.

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