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Entrevista con Martha Cooper

Una de las fotógrafas más importantes del movimiento del grafiti en Nueva York nos platica sobre su trayectoria

Foto: Marianela Trueba

Cuando te iniciaste en el tema de arte urbano, todo era clandestino.
Me interesé por esto porque era muy underground e ilegal. Los jóvenes estaban dispuestos a arriesgar su libertad y sus vidas. Tan solo conseguir la pintura podría meterlos en problemas y llevarlos a la cárcel. Ahora que todo sucede de manera abierta, es diferente. No es tan emocionante para fotografiar, pero puedo interactuar con muchos artistas porque me invitan a festivales. Así conocí a (los artistas urbanos mexicanos) Saner, Sego y Neuzz en The Wynwood Walls, en Miami.

Tus fotos permiten conocer todo lo que hay detrás de las pintas en los muros.

Lo más importante es el proceso. No busco muros terminados para fotografiar. Me gusta ver cuando los están pintando porque quiero ver cómo lo hacen.

Hay técnicas sorprendentes, por ejemplo, lo que hace Vhils de destruir la pared para revelar una imagen.

¡Sí! Vhils me invitó a Lisboa el año pasado. Hay todo un circuito de arte urbano donde se mueven estos artistas.

¿Te imaginabas que después de 30 años de tu inicio estuvieras platicando sobre esto?

Era lo último que pensaba. Yo creía que estaba documentando algo que desaparecería y que era específico de Nueva York. Jamás se me ocurrió que algo así viajaría a países como Suecia.

¿Algo que sí que ha cambiado es la tecnología para fotografiar?

Sí, la gente suele preguntarme cómo ha cambiado el grafiti, yo creo que más bien deben preguntarme cómo ha cambiado la fotografía. Para mí, el cambio a digital fue difícil. Todas mis fotos eran de 35 mm, en ellas no podía saber si había tomado una buena foto. Era cuestión de adivinar.

Quizá eso te obligaba a ser mejor, ¿no crees?

Te forzaba a aprender mejor el oficio. Ahora no puedo dejar de revisar lo que estoy tomando. ¡Me encanta lo digital! No regresaría a usar rollos de película. Quienes los siguen usando son como un culto. Con lo digital de inmediato me doy cuenta si hago algo mal. Ajustar el flash o el balance de color, por ejemplo.

Este tipo de fotos debes hacerlas bien al momento.
Exacto, no puedes regresar después por la toma. Yo cometí muchos errores en aquella época, me salían algunas sobreexpuestas, disparaba y el rollo no pasaba por la cámara. Cometí todos los errores. Lo digital me ayuda a disminuirlos. Además, lo análogo es más costoso. Cada foto costaba 50 centavos (de dólar), ¿necesito tomar más?

Ahora usas Instagram: marthacoopergram.

¡Me encanta! Me divierto tanto, sólo uso mi celular para esas fotos, me gusta que sea instantáneo y que haya interacción con la gente. La parte de compartir me costó trabajo porque a nosotros nos enseñaron lo contrario: no dejes que salgan tus fotos porque son tus bienes valiosos y los tienes que controlar. Sobre todo la cuestión de derechos.

SHOTS. Archivos de una generación en las calle
s. Galería urbana-Muro 5 del Foro Sol. Viaducto Río de la Piedad y Río Churubusco s/n, Granjas México. Metro Ciudad Deportiva. 5237 9999. Gratis. Hasta junio.

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