La historia, ella misma y yo

Arte, Escultura
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La historia, ella misma y yo
Detalle de la pieza "Frutero"

Edgar Orlaineta investiga la relación entre el diseño y el arte moderno a través de la reapropiación de mobiliarios que han dejado huella en el imaginario colectivo. En esta ocasión, inserta en un nuevo escenario que simula un jardín de esculturas, piezas como la silla Bertoia. 

“Estos asientos los encontré en un depósito de metal, estaban usados y rotos; yo los busqué porque me interesan como objetos escultóricos y, al reconfigurarlos, exalto sus propiedades y hablo sobre la historia misma del diseño y sus referentes en el arte moderno”.

La primera parte de la exposición del egresado de La Esmeralda se basa específicamente en las obras “Esta tierra torturada” (1949), una escultura de Isamu Noguchi; "Ultima Thule" (1967), del finlandés Tapio Wirkkala y "Gráfica de Pulsares", realizada en 1968 en un observatorio de Puerto Rico y que más tarde sería reutilizada por el diseñador Peter Saville para crear la portada de Unknown Pleasures, el primer material discográfico de la legendaria banda británica de rock Joy Division.

“Me interesa utilizar objetos con historia, aquellos que pertenecen a una ideología y estilos pasados para hablar sobre distintas cosas que van desde lo social hasta la ecología, pasando por la vida del diseño y sus contradicciones”, explica Orlaineta, quien ha expuesto en diversos lugares como Nueva York e Israel.

En la segunda parte de La historia, ella misma y yo se aprecia una instalación de fotografías, obras gráficas y documentos históricos que permitieron la creación de estas esculturas de formas orgánicas que, en palabras de Orlaineta, poseen un diseño post surrealista.

Esta reprogramación de objetos no busca distorsionar a las fuentes originales ni criticar a los diseñadores, pero sí cuestiona la cultura consumista. Un ejemplo de esto es la pieza “Frutero”, en la que se mezcla la estructura de la silla Bertoia y la de un frutero mexicano, “pongo en el mismo plano a un objeto que tiene un estatus cuasi de obra de arte y otro que está igual de vivo, es igual de funcional y bello, pero que nadie sabe ni quién lo diseñó”.

“Al analizar la historia del diseño, uno se percata de que los objetos creados con una intención y una ideología particular, a la postre, son transformados por el consumismo; las compañías compran los diseños y las publicitan para que se conviertan en objetos de deseo y se vendan a precios altos. Al final, un objeto que pretendía ser democrático y popular, se vuelve un objeto de estatus que puede ser pagado sólo por unos cuantos”, comenta a manera de conclusión el también maestro en artes visuales por el Pratt Institute de Nueva York.

Por Paola Monter

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Teléfono del evento 5546 8490
Sitio web del evento http://www.chopo.unam.mx
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