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L’orchestre d’hommes-orchestres

Platicamos con Bruno Bouchard, uno de los integrantes de este colectivo de Quebec, sobre el espectáculo 'Cabaret Brise-Jour' en el Festival del Centro Histórico de México

 (Foto: Cortesía Festival del Centro Histórico de México)
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L'orchestre d'hommes-orchestres es un grupo de quebequenses que convierte vibraciones musicales en experiencias visuales. Esta orquesta, que rompe con todos los parámetros de lo convencional, se apropió del repertorio musical de Kurt Weill para transformar sus canciones melancólicas, que representan lo mejor y lo peor de la condición humana, en composiciones sonoras con estilo de cabaret.

Después de llevar a escena una fusión de  teatro, cabaret, artes visuales, música y performance, el colectivo viene por primera vez a México para presentarse en el Festival del Centro Histórico con Cabaret Brise-Jour. Platicamos con Bruno Bouchard, uno de los integrantes, para conocer más sobre este proyecto. 

¿Cómo inició L'orchestre d'hommes-orchestres?
Empezamos con eventos de música, pero conforme el proyecto avanzó, las melodías comenzaron a ser visuales. Lo hacíamos por diversión, convertíamos objetos en instrumentos. Luego eso se convirtió en teatro. Todos venimos de diferentes disciplinas y con distintos puntos de vista, así que cada espectáculo resulta ser lo que menos esperamos, nadie decide el final, si no que lo construimos entre todos. El desenlace que hacemos en cada show más que ser un final artístico, es un final inesperado.

¿Hay algún significado detrás de cada performance?
Tratamos de mantener el significado oculto, o que sea lo más abierto que se pueda. No queremos controlar lo que la gente pueda pensar o sentir.

Hasta el día de hoy, ¿qué ha sido lo peor que has experimentado arriba del escenario?
No hay nada malo que pueda pasar sobre el escenario, sólo son cosas que suceden. Una de las reglas que tenemos es que la actuación sea lo más real posible y eso es difícil, pero nunca mejor o peor. Tal vez lo peor sería olvidar el objetivo arriba del escenario, pero es algo con lo que debes de lidiar, ni siquiera es tan malo.

¿Cómo responde el público que los ve haciendo el performance?
Es un show abierto, hablamos a todos por el hecho del sonido y el contenido visual. Es para una abuelita o un niño, para un político o un punk, manejamos un lenguaje universal que le habla a cualquier ser humano. La cuestión de que sea un espectáculo creado en el momento, con cierta espontaneidad, lo hace, desde mi punto de vista, algo bastante disfrutable para la audiencia. Siempre tenemos buenas reacciones por parte del público. 

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