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Ojos, para qué los quiero

"La cámara es mis ojos" nos dice Gerardo Ramírez. Quien además nos contó cómo capturar una imagen sin ver, pues este fotógrafo es prácticamente ciego, lo que no le impide participar en una exposición colectiva en el Franz Mayer.

Gerardo Ramírez, fotógrafo  (Foto: Alejandra Carbajal)
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Foto: Alejandra Carbajal
Gerardo Ramírez, fotógrafo  (Foto: Alejandra Carbajal)
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Gerardo Ramírez, fotógrafo (Foto: Alejandra Carbajal)
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Foto: Alejandra Carbajal

Un sonido, un olor o una textura pueden llamar su atención. Por eso Gerardo Ramírez siempre tiene su cámara digital a la mano, nunca sabe en qué momento la situación exija un click.

La dolorosa carta "Un México Invisible", escrita por el empresario Manuel Arango, inspiró a fotógrafos ciegos de la asociación Ojos que sienten a ver el país distinto. Desde que descubrió la fotografía, Gerardo comenzó a mirar el mundo diferente. A su modo, desde el lente.

Cuéntame tu primer contacto con Ojos que Sienten.

En 2010 comencé a presentar problemas visuales. Mi rutina de vida tuvo que cambiar radicalmente ante la posibilidad de perder la vista. Yo desconocía todo sobre esta discapacidad. Era arquitecto, una profesión muy visual. Entonces, pensé que ahí se acabaría todo. Cuando encontré a la asociación descubrí que no, muchas personas con debilidad visual y ceguera siguen activas, me impresionó.

Tomaste curso de fotografía, ¿cómo se aprende a captar una imagen sin poderla ver?

Aprendes a conocer la cámara: dónde se prende, dónde se dispara, cómo se escucha cuando enfoca. Puedes entrar al menú y contar las funciones, con el sonido. Otra parte son las técnicas para medir tu distancia. Debes encontrar tu ángulo, encuadrar según lo que percibes a través del oído, el tacto y el olfato. Es sensorial.

¿Cómo trabajas con la luz, cómo la percibes?

Aunque no lo ves, sí percibes el Sol. Sientes el calor, la temperatura, y así sabes dónde está. Si te llega de frente y apuntas hacia él, tendrás a contraluz el objeto que quieres; si le das la espalda al Sol o a un foco, se ilumina tu objeto o escena. Hay que jugar con esos elementos.

¿Experimentas mucho con los ángulos?

Trato de no hacer el típico encuadre como si estuviera "viendo" la pantalla. Para mí, la visión que no tengo, la traspaso aquí. La cámara son mis ojos. Cuando era "normovisual", yo no podía tener mis ojos en los pies, por ejemplo. Ahora, tengo una visión muy diferente, la coloco en el ombligo, en la frente, en el hombro. Se me abre cientos de posibilidades.

¿Trabajas por proyectos o es más instintivo tu trabajo fotográfico?

Las dos. Por un lado, he realizado varios proyectos a partir de los ejercicios y cursos que he tomado en Ojos que sienten. Por ejemplo, hubo uno sobre sonidos de la ciudad, de personajes urbanos. A partir del sonido, salimos a buscar oficios que cada vez hay menos, como el señor que afila cuchillos.

Una vez que tomas la foto, ¿Cómo sabes si salió bien?

Más que buscar una buena foto, es buscar un personaje o una historia, se trata de pensar qué elementos tengo, y trabajar sobre eso. Después, nos dan retroalimentacion de las imágenes, por parte del equipo de la asociación. Me describen cómo salió. Y entonces se enriquece la imagen que yo había construido, y en mi mente se vuelve nítida.

Gerardo está convencido de que la fotografía te hace dialogar con objetos, personas y lugares. "La cámara te abre las puertas y logra puentes de comunicación. La cámara rompe las barreras de la ceguera", afirma.

Da click aquí para dar detalles de la exposición: México Invisible


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