Tomo tu mano en la mía

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Tomo tu mano en la mía
Alejandra Carbajal

No importa si la audiencia está familiarizada o no con la obra del escritor ruso Antón Chéjov, porque, aunque Tomo tu mano en la mía es una obra de teatro basada en algunos momentos de su vida, al Chéjov que verán es la representación de un hombre que reflexiona acerca del amor y de la vida.

“Lo único verdadero de Chéjov en esta obra son sus palabras”, explica el director de la obra, David Hevia, en entrevista telefónica.

“En cuanto se sube al escenario es ficción, no importa que el mismísimo Chéjov estuviera sentado en las butacas; para mí el teatro se trata de lo que no es en la realidad”.

Las 400 cartas de amor que el escritor ruso Antón Chéjov escribió durante seis años –hasta su muerte– a su esposa Olga Knipper sirvieron para armar una puesta en escena que, en palabras de David, es una historia de amor muy sui generis.

“Estamos viendo a un Chéjov enamorado. Él mismo decía: ‘denme a una mujer que sea como la luna, que sólo aparezca de vez en cuando en las noches’. No era un hombre aferrado al matrimonio o un romántico; sin embargo, se siente este amor, este sarcasmo y Chéjov es uno de los grandes autores con un nihilismo velado, con un desencanto de la humanidad a media sonrisa”, agrega David.

La académica y dramaturga Carol Rocamora se encargó de darle una somera forma teatral a estas cartas de amor, pero fue el mismo Hevia quien concluyó el trabajo al agregarle una anécdota a la obra: en un futuro lejano, un par de actores encuentran las cartas de amor de un escritor que todavía recuerdan y entre las lecturas comienzan a adueñarse de esos personajes. Es durante la misma obra que vemos cómo Rafael Sánchez Navarro y Marina Navarro construyen a sus personajes: Antón Chéjov y Olga Knipper, quienes, a pesar de amarse mucho, no pueden estar juntos porque Olga es una exitosa actriz de Moscú y la tuberculosis no le permite a Antón vivir en otro lugar que no sea el sur de Rusia.

“Hemos tenido que ir moldeando los mismos textos, porque son citas de las cartas. Bien se podría sentar los actores y leerlas sin hacer nada, como teatro de atril, y sería igual de interesante, pero yo le quise dar un contexto y estamos tomando este riesgo”, concluye David.

Esta obra forma parte de la programación que el Centro Cultural Universitario le dedica al escritor ruso sin quien, según David, el teatro moderno no existiría: “es un autor que, hasta nuestros días, de lo que habla en sus obras es de una actualidad y de una profundidad humana increíble, parece muy sencillo pero en esa sencillez está la gran complejidad humana”.

Por Berenice Andrade

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Teléfono del evento 5665 6583
Sitio web del evento http://www.teatro.unam.mx
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