Años luz

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La tabla periódica no sólo sirvió para dificultarnos la vida en la secundaria, sino también inspiró a la artista catalana Eugènia Balcells para investigar sobre las propiedades de los elementos y desarrollar la exposición Años luz.

Esta muestra, que fusiona a la ciencia con el arte, se integra por cinco instalaciones lumínicas exhibidas en el Cenart, en el marco del Año Internacional de la Luz.

Balcells, pionera del cine experimental y arte visual en España, descubrió que cada elemento de la materia cuenta con una vibración propia, así indagó en los espectros lumínicos que van del hidrógeno al radón. Las reacciones de cada uno provocan luces de diferentes colores e intensidades, las cuales Eugènia interpreta como su voz propia. Luego de este descubrimiento, la artista originaria de Barcelona combinó los diferentes compuestos para armar un tejido de luz cuyo resultado fue la pieza Frecuencias. La instalación integra sonido y proyecta diferentes espectros lumínicos en una pantalla gigante y en el piso de la sala; las luces de colores son las vibraciones de cada elemento.

Sonidos del aluminio consiste en un instrumento sonoro con barras de aluminio flotantes que son accionadas por los visitantes. Esta pieza musicaliza la instalación Frecuencias, testimonio de lo importante que es para Balcells que su obra esté entretejida.

Homenaje a los elementos es un mural que emula la forma de la tabla periódica, en cada casilla se muestra la firma luminosa de cada elemento. También se exhibe el documental Vislumbrar el universo, en el que se presenta una conversación con un astrónomo.

El concepto de la exposición curada por Eulalia Boch integra necesariamente al espectador. Frecuencias invita a las personas a bailar y a tomar selfies todo el tiempo, mientras que, para que Sonidos del aluminio funcione, requiere de los golpeteos e interacción de los visitantes.

Por Alejandra Villegas

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