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Entrevista con Ana Laura Martínez

En el Día Mundial de la Cerveza, entrevistamos a esta sommelier experta en maltas, lúpulos y chela en general

Foto: Cortesía Culinary Art School

Es el Día Mundial de la Cerveza, y hablar de cerveza artesanal no es una moda, considera Ana Laura Martínez, sommelier con más de siete años de experiencia en el mundo de la malta y los lúpulos. Tijuanense nacida en la Ciudad de México, es editora de la Guía de la Cerveza (Planeta, 2015) en México, en la que colaboró con el maestro cervecero chileno Pascual Ibáñez, y fundadora de la Culinary Art School en la ciudad fronteriza en la que radica.

Ana Laura nos explica por qué debemos hablar de cerveza en un momento en el que las maltas artesanales producidas en tierras aztecas pujan por convertirse en símbolos de calidad y sabor; también, nos cuenta sobre la versatilidad de una bebida que también podría considerarse alimento (sí, es pan líquido, nos confirma), y a cuáles variedades se debe acercar un catador de cerveza principiante.

¿Qué opinas del boom de la cerveza artesanal que experimenta nuestro país últimamente?

No es algo de moda, es algo que estamos redescubriendo en tiempos muy recientes. La industria cervecera en México cuenta con décadas de existencia. En los últimos años se ha abierto el abanico de posibilidades para los consumidores, y es esperanzador el contar con la oportunidad de poder probar muchos tipos de bebidas, todas locales.

¿Qué relación tienen los mexicanos con la cerveza?

Somos un país que consume mucha cerveza, pero de un sólo estilo. Justamente, escribimos la Guía porque existía un vacío en cuanto a conocer a profundidad los diversos estilos de cerveza que existen.

El estilo que comercialmente tenemos a la mano, el más accesible para todos, es la cerveza tipo pilsner. Esta cerveza suele ser clara, ligera, te quita la sed. Dichas características hacen que sea la que más se consume, por eso siempre está presente en los partidos de fútbol y en las carnes asadas.

Y es que los mexicanos solemos pedir la cerveza por color, y no por estilo. Es como si solamente comiéramos bolillos, cuando existen panes elaborados con diversos cereales y formas. Lo comparo con el pan, porque se dice que la cerveza es el pan líquido.

¿Qué mitos hay que romper en torno a la chela?

La gente piensa que las cervezas oscuras son muy fuertes o muy alcohólicas. La verdad es que no: hay cervezas claras mucho más alcohólicas que ciertas oscuras.

O, por ejemplo, no todas las cervezas se toman frías. Las de la familia Stout, que son dulzonas y con notas a chocolate o café, no se deben de toman heladas.

¿Algunos consejos de maridaje?

Como estamos en temporada de calor, recomendaría una cerveza de trigo; una weizenbier, ya que muchas de las incluidas en esta familia tienen aromas cítricos y notas a cilantro, y acompañan muy bien platillos veraniegos, frescos y ligeros.

Con base en lo que vayas a comer puedes subir la intensidad con la cerveza. Por ejemplo, una entrada fresca como el aguachile se puede maridar con una pale ale, que tiene notas a miel y es un poco seca, con lo que se puede lograr un balance entre lo ácido del platillo y lo ligeramente dulce de la bebida.

En cambio, una Stout queda deliciosa con una bolita de helado de vainilla; la cerveza sí puede ser postre.

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