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Chávez y la revolución de los chicanos

A raíz del estreno de César Chávez, figura histórica de los derechos humanos, exploramos los albores de la mitología chicana

Foto: Cortesía de Canana.

El origen de la palabra "chicano" es tan misterioso como las raíces del mestizaje geográfico y cultural de dos razas vecinas -algunos dicen que es una variante del gentilicio mexicano-, pero lo que implica es universalmente aceptado: una persona que nació en Estados Unidos y tiene raíces mexicanas.

Desde el nacimiento del cinematógrafo, la influencia chicana en los medios ha existido, aunque quizás no de la mejor forma. El historiador y profesor universitario, Frank Javier García Berumen, consignó en The Chicano/Hipanic Image in American Film, que desde finales del siglo XIX se comenzó a estereotipar al personaje latinoamericano como "perezoso con un sombrero, sarape y tomando siestas en la calle".

Estos prejuicios ayudaron a cimentar una de las primeras temáticas del arte chicano: la búsqueda del sueño americano para mejora de la situación socioeconómica de las familias en decadencia.

Sin embargo, en los años sesenta las temáticas pasaron de contemplar con cierta pasividad estas agresiones culturales, a "un intento por rectificar estas imágenes tradicionalmente distorsionada", aseveró el periodista Jason C. Johansen en un artículo de la revista Jump Cut.

Este cambio de identidad fue alimentado por los movimiento de derechos civiles y, sorbe todo, por la presencia de un hombre que marcaría un antes y un después en la historia chicana: César Chávez, líder de los trabajadores agrícola, e inspiración para la tercera película de Diego Luna.

César Chávez retrata su vida y u lucha por la equidad laboral durante la segunda mitad del siglo CC. La biopic, presentada durante el Festival Internacional de Cine de Berlín, es un ambicioso proyecto protagonizado por Michael Peña, Rosario Dawson y John Malkovich, que este mes estrena en las pantallas de la ciudad, emanas después de la celebración del Día de César Chávez, festejado en algunos estados del suroeste de la Unión Americana.

Es curioso que Chávez, un ícono que logró que generaciones enteras levantaran su rostro con orgullo frente a su herencia, nunca fue representado en la pantalla grande (lo más cerca que estuvo fue una oscura referencia en la canción "Black Man", de Stevie Wonder).

Llevar su vida al cine no fue un proceso fácil, la preproducción duró cerca de dos años, en los cuales el guionista, Kier Pearson (Hotel Rwanda), y los productores, se reunieron en diversas ocasiones con la familia Chávez para plantear una historia que retratara tanto el lado profesional como humano de este luchador social, también conocido por acuñar la frase "¡Sí se puede!" como lema de batalla.

La influencia de Chávez propició una revolución ideológica y creativa en el univero chicano -reflejada en obras representativas como La bamba, America Me, Born in East LA y Stand Deliver- e incluso, hoy su nombre es sinónimo de lucha.

Esta cinta ya se encuentra en cartelera.

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