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Entrevista a Danny Boyle

El director británico está de regreso con su nueva película En Trance

Rob Greig Time Out

El año pasado Danny Boyle fue el encargado del antidepresivo nacional: la Ceremonia de Inauguración de los Juegos Olímpicos. El director de cine y teatro conocido por películas como Trainspotting y 28 Days Later fue, por una noche, el principal animador de toda una nación. Siete meses después, Boyle sigue trabajando duro: En trancees su nueva película.

Difícilmente Boyle pertenece a la clase media inglesa. Es franco al hablar de los recortes a las artes del gobierno de coalición y de su pasado nada lujoso. Sus padres fueron inmigrantes irlandeses: su padre fue un obrero y su madre una cocinera escolar.

Ahora que Boyle organizó un proyecto tan grande como la Ceremonia de Inauguración de los Juegos Olímpicos e hizo que el 007 actuara para él, ¿se puede ver a sí mismo dirigiendo algo de la escala de una película de James Bond?

"Amo a la gente como Christopher Nolan y Ridley Scott, y amo ver sus películas, pero prefiero un equipo más pequeño. Puede sonar un poco chafa, pero me gusta que sea un poco más independiente, lo que sólo puedes conseguir con un equipo pequeño", responde.

Su ópera prima Shallow Grave, hecha en 1994 después de más de una década trabajando como director y productor en TV, y como director para el Royal Court y la RSC en teatro, fue una gran película de bajo presupuesto. Le siguió Trainspotting, en 1996, y desde entonces ha aplicado su estilo entusiasta, ruidoso y frenético a la película de zombies 28 Days Later, a la de ciencia ficción Sunshine y a la fantasía realista de Slumdog Millionaire.

Su nueva película, En trance, es un juego psicológico que muestra a James McAvoy como un astuto empleado en una importante casa de subastas de Londres que es arrastrado hacia una rápida conspiración, luego de ser golpeado en la cabeza, con su consecuente pérdida de la memoria, durante un asalto. Los ladrones –incluyendo a un perverso Vincent Cassel– necesitan que recuerde dónde está escondida una pintura, lo que lo lleva a sesiones hipnóticas con Rosario Dawson y sumerge a la película en una revuelta narrativa llena de trampas.

Para Boyle, En trance tuvo la feliz consecuencia de llevarlo a una relación amorosa con la protagonista Rosario Dawson, pero no es fácil escribir sobre una película que derivó en algunos giros fundamentales. Cuando habla de ello, menciona películas como Memento y Eternal Sunshine of the Spotless Mind, películas sin miedo de llevar una historia a un lugar un poco confuso. También es violenta: hay una escena donde vemos volar en pedazos una cabeza en slow motion y close-up. Boyle dice que En trance surgió del lado oscuro del sueño olímpico.

"Es lo que le pasa a tu cerebro cuando estás tratando de hacer las Olimpiadas –ríe–, ¡el salvajismo que no puedes mostrar cuando tienes el trabajo de ser familiar y festivo!". La filmó justo en medio de la planeación de la ceremonia.

"En el papel, las Olimpiadas fueron un trabajo de dos años, y si quieres sentarte en una mesa por dos años, puedes hacerlo, pero te volverá loco. Así que negociamos dos sabáticos, uno para Frankenstein, en el National Theatre, y el otro para filmar En trance. Fueron la antítesis del espíritu de celebración de las Olimpiadas. Los miras y piensas: ahí está. Eso es lo que en verdad quieres hacer".

Así transcurrieron sus días, entre filmación y planeación. "Tuvimos días extraños donde primero le estás volando la cabeza a alguien en el set y luego entras a una junta para hablar sobre la reina".

Traducción Hector Farías.

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