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Entrevista a Raúl Fuentes

Hablamos con el director mexicano sobre su ópera prima Todo el mundo tiene a alguien menos yo

Hace seis meses incluimos Todo el mundo tiene a alguien menos yo en nuestro top de óperas primas mexicanas que se deben de ver este año. Finalmente ha llegado el turno de su estreno.

En el marco de Mix - Festival de Diversidad Sexual en Cine y Video, ante una sala a reventar, Raúl Fuentes y las actrices protagónicas de su primer largometraje respondían toda clase de entusiastas cuestionamientos que les lanzaban los asistentes. Estos habían conectado perfectamente con la historia de amor condenada de antemano al fracaso entre Alejandra (Andrea Portal), una editora treintañera misántropa, y María (Naian Daeva), una preparatoriana que se divide entre los círculos snobs donde practica sus aptitudes para la pintura y una vida mundana llena de fiestas y drogas; por lo que no es arriesgado afirmar que, a pesar de no contar con una distribución demasiado holgada, el filme puede funcionar con el público, sobre todo uno muy joven.

La cafetería en los míticos Estudios Churubusco fue el lugar acordado para que platicáramos con el director Raúl Fuentes acerca de su primer largometraje Todo el Mundo Tiene a Alguien Menos Yo. Y el director inició con una introducción:

"Cuando salí del CUEC en 2005, la tesis que hice para graduarme fue un cortometraje llamado Yo estaba ocupada encontrando respuestas, mientras tú simplemente seguías con la vida real, el cual protagonizaba una pareja de chicas lesbianas. Si bien no era el primer trabajo que hacía con mujeres homosexuales, fue éste con el que realmente me preocupé en llevar a términos formales, más allá de la anécdota misma, el tema de querer amar a una persona pero no saber cómo hacerlo. Sin embargo, habiendo terminado la filmación, me quedé con muchas inquietudes expresivas para seguir abordando el tópico, eso fue lo que me condujo a escribir Todo el mundo tiene a alguien menos yo, en un proceso que me llevó varios años, yo empecé a escribirla aproximadamente en 2007 y antes de filmar yo metí el proyecto dos veces al concurso de óperas primas del CUEC."

¿Maduró más el tratamiento del tema o la historia como tal?
La historia no cambió tanto, sino más bien la forma, el saber cómo contarla, eso es lo que a mí me interesaba. Que no se narrara como cualquier otra película, sino que tuviera su personalidad, y eso es lo que más trabajo me costó.

Tu película es ante todo una historia de amor. Sin embargo, es notorio que el sentimiento de Alejandra hacia María es de dependiencia para poder escapar de una soledad que, según veo, es una de las preocupaciones constantes que realizadores de tu edad tienen.
En efecto, creo que somos una generación un poco desencantada que se comunica menos. Pero Alejandra tiene un problema aún peor porque ella misma se provoca su soledad. El título de la película es una frase que ella seguramente diría en alguno de sus acostumbrados berrinches. Pero curiosamente no es cierto, sí tiene gente alrededor, pero ella se encarga de alejarla, de sabotearse, por sus propias exigencias, por no aceptar que el mundo no se acomoda a sus reglas. Pareciera como si ella estuviera por la vida con una libreta donde apunta los detalles que le desagrada de la gente con la que convive, y las va tachando. Por eso termina sin María, sin amigos, y lo único que le queda son sus libros. Ese es el motivo por el que en la segunda mitad de la película se insertan intertítulos con diversas citas literarias; por ejemplo, de Los Subterráneos de Jack Kerouac o Marica de William Burroughs; ya que cuando ella busca un consejo no tiene a quien pedírselo, por lo que recurre a la lectura, entonces esos textos es como si alguien le estuviera hablando. Aparte Alejandra es muy tramposa, porque al igual que nosotros que pedimos un consejo buscando de antemano escuchar lo que queremos, ella hace lo mismo con estos, sólo busca que le digan que María es la que estuvo mal en la relación. 

Quiero creer que así como sucede con la literatura, la música que escuchamos en la película es la que le gusta a Alejandra.
Sí, intenté que la película estuviera sumamente enfocada en Alejandra. Así que la música que aparece es la que le agrada o bien, la que detesta, como puede ser la que suena en las secuencias de las fiestas. Hay mucho de Alejandra en mí y viceversa. Mucho de lo que ella hace es una exageración de cosas que me han ocurrido en alguna parte de mi vida.

Leo en las notas de producción que gran parte del trabajo que tuviste con tus actrices se basó en la improvisación. ¿Qué tan complejo fue dirigir a partir de esa dinámica? ¿No se corrió el riesgo de que lo que escribiste originalmente no se transmitiera finalmente?
Para mí era importante desde el principio tener a actrices que tuvieran la capacidad de estar reinventándose a partir de un personaje. Y tanto Andrea y Naian como Tamara Mazarraza, quien interpreta a Patricia, la chica que Alejandra conoce fortuitamente en una librería, mostraron esas aptitudes. Lo que hacíamos era tomar una situación que ya estaba dada en el guión y ellas eran totalmente libres de replantear la escena misma. Por ejemplo, Naian propuso la secuencia donde Alejandra le enseña a María las reglas para maquillarse, y Andrea le puso diálogos porque esas instrucciones se las inculcó su abuela. Yo lo único que hice fue ver cómo se adecuaba esta idea en el desarrollo estético y dramático de la película.

¿Cómo fue el proceso para darle forma a los personajes?
Con Naian fue bastante curioso, porque yo desde siempre quería que ella hiciera el papel, pero el proyecto se fue retrasando y cuando finalmente obtuvimos el presupuesto del CUEC para hacerla, ella ya estaba estudiando en París, entonces tuve que ponerme a trabajar unos seis meses con ella por Skype. Con Andrea sí fue mucho tiempo porque yo la conozco desde hace varios años, y ella había leído todos los tratamientos del guión y hablábamos mucho del personaje, veíamos juntos películas que tenían elementos que yo quería extraer para hacer la mía. Irónicamente no era la primera opción para el papel, pero llegó un momento que me di cuenta que no había alguien mejor preparada para hacerlo que ella. Andrea sabía como pensaba Alejandra, cómo reaccionaría ante determinada situación.

Viendo el making off de tu película me entero de que Dagoberto Gama tenía una pequeña participación, pero finalmente se eliminó su escena. ¿Cuál fue el motivo? ¿Del primer corte al que se va a estrenar, qué tanto cambió la edición?
Sí, fue una pena porque Dagoberto estaba increíble, pero ya viéndolo en perspectiva, era una secuencia que no ayudaba a ese momento de la película, la alargaba innecesariamente. El proceso de edición fue complejo porque yo siempre pensé que no iba a ser cronológica, hubo algún momento que tratamos de contarla de manera lineal y sinceramente no me gustaba. Silvia Lucero, la editora de la película trabajó durísimo para conseguir ese corte. Y en la última parte del proceso nos ayudó mucho Julián Hernández, él nos propuso una manera de ordenar las secuencias con la que todos quedamos de acuerdo. 

Noto cierto espíritu de Julián Hernández en tu trabajo.
Me gusta pensar que sí. Cuando yo estaba en el CUEC y salió Mil nubes de paz cercan el cielo, amor jamás acabarás de ser amor, fue una película que me animó mucho a seguir adelante, de pronto vi que sí se podía hacer en una película mexicana todas esas búsquedas estéticas que a mí me interesaban de otras cinematografías y de repente, Julián se atrevió a hacerlas. Vi a Mil nubes de paz... como un gran catálogo de aventuras formales y en el momento que se estrenó me impactó mucho. Entonces sí es una influencia directa.

Parte de esa influencia de Julián Hernández se da en el uso de los espacios públicos cotidianos, dotándolos de un nuevo significado. Cuéntame del scouting.
Así es. Algo que también me gustó mucho de Mil nubes de paz..., y que posteriormente vi en El cielo dividido con Ciudad Universitaria de fondo, era que Julián mostraba una parte de la ciudad que no era común en el cine mexicano, eso me encantaba. A mí me gusta mucho la colonia Del Valle y era importante que apareciera en la película. Por ejemplo, el departamento de Alejandra se encuentra en la calle de Providencia, yo vivo a dos cuadras de ahí, también filmamos en el Parque de las Arboledas en Pilares. Pero lo que intenté es que no fuera una postal, sino tratar a la ciudad como un ser vivo al igual que hago con mis actrices a las cuales me gusta verlas fragmentadas, no uso planos muy abiertos, sino veo detalles. Además considero que la Del Valle es muy sintomática de lo que le está ocurriendo a la clase media mexicana que vive en una completa decadencia y sigue creyendo que es opulenta. Ese tipo de contradicciones se concentran en esa colonia.

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