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Entrevista con Yulene Olaizola y Rubén Imaz

Los cineastas mexicanos Yulene Olaizola y Rubén Imaz nos platicaron de su nueva película, Epitafio, un filme que narra un episodio de la conquista de México

Foto: Cortesía de la producción

La falta de presupuesto es una de las razones por las que hay géneros poco explorados en el cine mexicano, aunque no debería ser un pretexto. Ha habido cineastas que ven en la carencia una forma de innovar, se arman con imaginación y argumentos sorprendentes. En años recientes lo han demostrado directores como Isaac Ezban, quien supo cómo hacer ciencia ficción sin derrochar en efectos especiales (El incidente), y la dupla Yulene Olaizola y Rubén Imaz, quienes este mes presentan un filme histórico, Epitafio.

Mientras Hollywood puede darse el lujo de invertir, por ejemplo, 20 millones de dólares en una película de época –como es el caso de 12 años esclavo–, Epitafio tuvo una inversión mínima de 300 mil dólares. Pero no parece necesitar más para cumplir su cometido. La cinta recrea la expedición que realizó Diego de Ordaz y otros dos conquistadores en el Popocatépetl.

“Nos basamos en tres textos claves de tres conquistadores: las Cartas de relación de Hernán Cortés a Carlos V, pues en la segunda menciona el ascenso al Popocatépetl, es una manera de entender el porqué de los actos que estaban haciendo y en nombre de quién. El libro más importante que leímos fue La verdadera historia de la conquista de la Nueva España, de Bernal Díaz del Castillo, nos ayudó a darle profundidad a los personajes. Por último, las cartas personales que Diego de Ordaz escribió a un sobrino suyo después de la Conquista, las cuales nos ayudaron a descubrir la personalidad del personaje, incluso retomamos frases escritas por Diego para incluirlas en el guión”, explica Rubén Imaz.

En Epitafio vemos a Diego de Ordaz y sus compañeros padeciendo alucinaciones ocasionados por el mal de montaña, así como añorando su tierra. Los elementos que recrean la época sólo son los vestuarios –armaduras, principalmente– y los acentos españolados de los personajes. Aunque no verás batallas, detonaciones de cañones y chorros de sangre, hay un elemento visual que engancha y embellece la película: escenarios naturales de nuestro país.

“La primera etapa del rodaje fue en el Popo, a la altura del Paso de Cortés, el resto fue en el Pico de Orizaba. Nuestra estrategia fue subir poco a poco, filmar la película en orden cronológico, conforme subíamos, hasta que llegamos a los cinco mil metros de altura y ahí nos trasladábamos a las distintas locaciones que teníamos alrededor, a veces teníamos que caminar hasta una hora para llegar a la zona de rodaje(...). La estrategia de filmación fue muy cercana a la del documental, todo cambia todo el tiempo”, cuenta Yulene Olaizola.

La recreación de dicha expedición termina de suceder por la mezcla y edición de sonido, desde los sutiles cantos de las aves hasta el estruendo del volcán activo que agregaron en postproducción.La suma de todo es como Olaizola e Imaz logran trasladarnos a la época de la Conquista.

“Fue como tomar prestado de la Historia elementos que nos podían ayudar a construir nuestra película(…). De ahí nosotros agarramos los puntos que nos servían para construir el personaje y su conflicto dramático”, concluye Imaz, autor también de Familia tortuga (2006).

Lee la reseña de Epitafio

Epitafio

Hay razones para aplaudir a Rubén Imaz y Yulene Olaizola en su primer trabajo en conjunto como directores, Epitafio. Y es que con poca frecuencia el cine mexicano se aventura por la historia nacional para revivir algún pasaje de época, y son aún las menos aquellas producciones que miran en concreto hacia la conquista. 

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