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Ignacio de la Torre y Mier

Conoce la cruel venganza de Emiliano Zapata a un burgués de la Ciudad de México del siglo XX

Foto: Cortesía Obituario LGBTTTI

La Ciudad de México posee muchas historias LGBTTTI como la de Doña Catalina de Erauso quien fue una monja y hombre trans o la de Ignacio de la Torre y Mier, de quien se cuenta que estuvo en el Baile de los 41. A continuación te platicamos más sobre la vida de Ignacio, ya que su historia sobrepasa el jolgorio de los cuarenta y uno.

Vestida de negro y con un sombrero corto, doña Amada Díaz llega a Lecumberri para ver de nuevo a su marido, Ignacio de la Torre y Mier. Muchos rumores corrían de Nacho: que si estuvo en el baile de los 41, que si era el protegido de su suegro Porfirio Díaz, que si tenía una relación amorosa con su caballerango Zapata, puros rumores infundados. Era cierto, De la Torre era homosexual, pero a escondidas del mundo y solo con la élite porfiriana.

Una tarde le llegó la noticia a Amada de que Nacho fue liberado de la cárcel por Zapata, incluso un documento con la firma de ambos lo constata. Amada amaba a su marido pese a sus preferencias, así que corrió de regreso a su casa en Reforma (que alguna vez ocupó el espacio de la Lotería Nacional en la Tabacalera) pero Nachito no estaba ahí. Durante varias semanas nada supo de su marido.

Un mes después le llegó una carta de Nacho; aún era prisionero, pero de Zapata. Hasta hoy, nadie sabe qué ocurrió en los establos de la mansión de Mier, se dice que Emiliano se molestó porque los caballos tenían mejor calidad de vida que la población, pero lo que haya ocurrido hizo enojar tanto al caudillo del sur que decidió cobrar venganza.

El empresario rico ahora servía al ejercito zapatista, lo hacían vestir de mujer y tenía que preparar alimentos para el regimiento. Al saber las preferencias de Ignacio y la ayuda que brindó a Huerta durante la decena trágica, más de un soldado abusó de él.

Durante dos años, Amada siguió las pistas del revolucionario para pedirle la liberación de su esposo, pero todo era inútil. No conseguía entrevista con Zapata y durante su calvario recibió la noticia de la muerte de su padre en París.

En 1918 por fin recibió un recado de su marido: “Abordando buque para Nueva York. Padecimiento me impide caminar. Te informaré donde esté, espero verte pronto”. Cuando Amada llegó al hospital Stern supo que Nacho había huído disfrazado, pero ahora agonizaba en cama; según el álbum de Amada, el hombre tenía destrozadas las paredes rectales y despedazado el esfínter del ano. Un último momento pasó a solas la pareja dentro del frío cuarto del hospital neoyorkino. Nacho entró al quirófano y nunca más volvió a salir.

Lotería Nacional. Edificio El Moro. Plaza de la Reforma, Tabacalera. Metro Hidalgo.

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