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Los mejores bares gay para ir en jueves

Conoce los mejores lugares para comenzar el juebebes

Cabaretito Fusión (Foto: Alejandra Carbajal)
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Foto: Alejandra Carbajal
Cabaretito Neón (Foto: Alejandra Carbajal)
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Foto: Alejandra Carbajal
El Oasis (Foto: Alejandra Carbajal)
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Foto: Alejandra Carbajal
Macho (Foto: Alejandra Carbajal)
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Foto: Alejandra Carbajal
Nicho Bears & Bar (Foto: Alejandra Carbajal)
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Foto: Alejandra Carbajal

42ND Street Café

Completamente cubierto de azulejos, como en los mejores baños de las discos de los ochenta. Este lugar es muy socorrido para el precopeo, con unas micheladas que sí les quedan sabrosas. Van hombres y mujeres de todos los gustos y para todas las edades. A veces se dejan caer las chicas en bandada. Música pop sin novedades.

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Zona Rosa

Nicho Bears & Bar

En el argot gay se conoce a un sector masculino de la comunidad como los osos: aquellos que optan por las barbas, las pancitas macizas y el look de leñador canadiense como una forma de asumir la homosexualidad, sin que esto sea una condición para abandonar rasgos del macho más cliché y fortachón. Esto es una realidad en muchos países pero no necesariamente en México, donde se suele confundir a osos con obesidad mórbida. En la capital, los que se asumen como osos y aquellos que gustan de estos tienen su propio refugio: un espacio en la calle de Londres que se asemeja bastante a una cueva para osos, pues se trata de un amplio pasillo cuyas paredes están tapizadas de ilustraciones de hombres robustos, y que se hace cada vez más profundo, aunque no necesariamente más cachondo. La música son éxitos pop en español y en inglés, la cerveza cuesta 30 pesos y son famosos sus viernes de karaoke. Sin embargo, puede ser que muchos se lleven una pequeña desilusión, sobre todo cuando el karaoke está en su clímax, y es que ver a un hombre barbón cantando los éxitos de Paquita la del Barrio no es precisamente una actitud muy masculina. No obstante, aun así el ambiente es divertido. No hay cover y las chicas no entran.

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Zona Rosa

Ken Club

En jueves este antro que funciona como buga el resto de la semana, se convierte en refugio electrónico-house para gays y lesbianas con ganas de beber y bailar en un ambiente un poco más hipster que lo que predomina en la Zona Rosa. Funciona hasta altas horas de la madrugada del viernes.

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Cuauhtémoc

Macho

Hay más ruido que machos, pero a quienes frecuentan este lugar parece no importarles. La verdad es que un local muy improvisado, o dicho de otro modo, con la decoración desatendida, pero después de eso, te la pasas bien. También es barato.

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Zona Rosa

La Purísima

La Purísima podría ser la versión disco del Marrakech. Ante el éxito del “Marra”, como le dicen sus clientes habituales, decidieron abrir un espacio, justo enfrente, mucho más amplio, más oscuro, pensado sobre todo para el baile y los besos en medio de estrobos. Antes de entrar, una espectacular frase enmarcada en luces te da la bienvenida con una instrucción, el único requerimiento para poder entrar: “Pare de Sufrirts!!”. En la Purísima predominan los muros negros con rojos carmesí e imágenes de ángeles más porno que puros; hay muchas más mesas y sillones, y un pódium para que los musculosos strippers hagan de las suyas. Uno de los rincones más graciosos y políticamente incorrectos es la barra, en donde se levanta un muro hecho por destellos de espejos y bustos de la mismísima Virgen de la Inmaculada Concepción, La Purísima. Ni en La Basílica tienen tantas vírgenes con destellos de verdad. Aquí son una realidad esos rayos que lanzan las vírgenes en las estampitas con oraciones al reverso. Aunque, por momentos, ni la Purísima pudo con el milagrito de hacer que los gays se atrevan a escuchar buena música, o al menos alejada del estereotipo cómodo de los últimos años: si bien hay momentos de buen house, lo que terminan por predominar en las bocinas son sesiones no muy novedosas que oscilan entre el circuit y éxitos pop con los que la comunidad LGBTTTI llega al delirio religioso –Gloria Trevi–. El espacio para el baile es también mucho más grande que su hermano de enfrente; p

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Centro

Lipstick

Recomendado

Los jueves se están convirtiendo en los consentidos de ellas, pues está pensado casi exclusivamente para dar rienda suelta a las fantasías lésbicas. No por eso son excluyentes y hasta ellos son bienvenidos. Lo mejor: el show a la table dance hecho por chicas para chicas.Las cosas como son: la vida nocturna gay en la Ciudad de México puede ser altamente machista. ¿Cómo puede ser esto? Siendo honestos, la mayoría de los clubes si bien son pensados para una asistencia mixta, terminan frecuentados por una población masculina que supera por mucho a las chicas. O, dicho de otro modo, casi no hay lugares en los que las mujeres que gustan de las mujeres sólo puedan divertirse. El Lipstick abre de miércoles a sábado y sus jueves lésbicos ya son todo un clásico. Ese día el cover es de $100 y, una vez que subes las escaleras hacia el primer nivel, la cerveza ronda los $50, y la coctelería va de los $70 a los $100, dependiendo de si su origen es nacional o internacional. Sin embargo, ese día la verdadera acción sucede por arriba del primer nivel, en la terraza. Como casi no se ve en la Ciudad de México, está atiborrado de mujeres con diversos estilos y, contrario a los rituales comunes de fin de semana, este día los hombres fungen como acompañantes, chaperones de aquellas que buscan el verdadero amor. No obstante, en esta ciudad que se jacta por su vanguardia, muchos hombres llevan su homosexualidad a niveles tan sobreactuados que por momentos es difícil saber quién es hombre y quién mujer y no precisamente por la androginia, sino por lo exagerado de su comportamiento afeminado (algo muy de moda actualmente en las noches de la Zona Rosa). Uno de los principales atractivos de estos jueves lésbicos es el show de una bailarina exótica-galáctica especializada en subir la libido de ellas, además de los DJ’s invitados que suelen tener. La música es en su mayoría éxitos pop con los que la comunidad lésbica ha creado vínculos de identificación, como María José o Gloria Trevi, aunque entrada la noche el reggeatón es lo que predomina. El resto de la semana, atractivos chicos sin camisa sirven, para los chicos, los tragos en este antro de la Zona Rosa. Si bien este lugar es conocido como un club gay, es también visitado por un público heterosexual. El buen ambiente es garantía.

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Zona Rosa

La Suite Bar

Las fiestas en boxers de La Suite se están volviendo en las consentidas para no arrancar el fin de semana en ceros en cuanto a sexo-aventuras se refiere. Consiste en quitarse todo y quedarse tan sólo con el bóxer –o, de plano nada- y dejar que la lujuria haga lo suyo. Las cervezas están a buen precio. Sólo ellos.

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Zona Rosa

Marrakech Salón

Recomendado

De alguna manera, este local cabaret-galería-gay-kitsch-retro-medio-izquierdoso fue el que convirtió a la calle de República de Cuba del Centro Histórico en un destino alternativo a la Zona Rosa. Y lo de alternativo va en serio. Es inevitable que no se escuche a Katy Perry, o que la oferta-demanda rosa que predomina en estos días de empacho de apertura hacia todo tipo de diversidad sexual exija que el dj ponga “La maldita primavera”. Pero, en algún momento, suenan también Radiohead o los Pixies. “Tienen que”, dice Víctor Jaramillo, uno de los propietarios del Marrakech Salón, un antro gay que en cuatro años ha logrado lo que muy pocos clubes gays de la Ciudad de México: hacerse de una personalidad propia, a partir de los estereotipos e incluso uno que otro insulto Hecho en México hacia todo aquello que parezca gay. Aquí la constante es el humor y una colorida capacidad de burlarse de uno mismo, algo no muy común en la comunidad LGBTTTI capitalina, que suele ofenderse por casi todo.  Desde la ubicación se percibe como un club diferente. Se encuentra en una de las calles menos restauradas del Centro Histórico de la Ciudad de México, la de República de Cuba. Conforme las luces exteriores del Marrakech se apoderan de la media noche, la decadencia de los edificios descarapelados que flanquean al Marrakech se vuelve glamurosa y de una estética envolvente. No hay cover, ni cadenas, ni cadeneros que te embrollen la entrada. Sólo un personal de seguridad que se asegura que todo aque

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Centro

Cabaretito Fusión

Esta franquicia icónica de la Zona Rosa cuenta con jueves lésbicos. Hay de todo: música pop, reggaetón y hasta conciertos de rock si corren con un poco de suerte. Van todo tipo de chicas, desde inocentes fresas hasta rudas con peinados de raya. Ellos son bienvenidos.

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Zona Rosa

Pussy/La Gayta

Bar de precios módicos dividido en un área café oscuro para ellos y un espacio rosa para ellas, aunque los géneros pueden cruzarlos sin restricciones. Abre sus puertas desde tempranas horas de la tarde para los les pegan si llegan tarde.

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Zona Rosa

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