Guía de la ciudad

Restaurantes, cafés, vida nocturna, tiendas, arte, cultura y música en el DF

La CDMX es la sexta ciudad más divertida del mundo
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La CDMX es la sexta ciudad más divertida del mundo

En la encuesta del Índice de ciudades de Time Out, entrevistamos a 20 mil personas para saber lo que opinaban sobre sus ciudades. Tomamos en cuenta seis variables para definir cuáles son los mejores lugares para vivir, estos son los resultados de la Ciudad de México, la cual se posicionó en la sexta posición de las ciudades más divertidas. La gran ganadora fue Chicago.

|Presentado por Corolla’17| 24 horas en la CDMX: Centro
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|Presentado por Corolla’17| 24 horas en la CDMX: Centro

Déjate seducir por todo lo que el Centro Histórico tiene para ti. Programa tu despertador muy temprano y corre al Monumento a la Revolución para apreciar el amanecer a 65 metros de altura. Más tarde prueba alguno de los desayunos típicos que ofrece El Cardenal. Después date una vuleta por los murales que alberga el Palacio de Bellas Artes y no olvides entrar a sus exposiciones temporales. No importa si es de día o de noche, en la CDMX siempre encontrarás algo interesante que hacer. 

Top 10. Parques en la Ciudad de México
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Top 10. Parques en la Ciudad de México

Respirar aire puro en la CDMX no es un mito. En estos espacios al aire libre la naturaleza puede ser tu alida para pasar ratos de diversión con tus pequeños, ejercitarte, meditar o dar un paseo romántico. Nuestra selección incluye desde parques con áreas de juegos, pasando por jardines de flores, hasta lugares para llevar a tu mascota.

Barrio chino
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Barrio chino

Durante los setenta hubo una gram migración de países como China, Indonesia y Corea a México. Algunos grupos se ubicaron en el centro de la Ciudad de México y años después recibiría el nombre de Barrio chino por las tiendas, restaurantes y comercios sobre esta cultura.   El barrio se encuentra en dos cuadras de la calle Dolores, que va desde Independencia hasta República de Uruguay. Estos dos bloques cuentan con tiendas de productos chinos, restaurantes como Hong King, uno de los más famosos en el Centro y tiendas de artesanías. A lo largo de las dos calles se aprecian las famosas lámparas rojas.   En 2008 el Gobierno de la Ciudad de México inauguró el Arco chino en el Parque Jardín de los Degollados, que se encuentra en la esquina de Independencia y José María Marroquí, a una cuadra del Barrio.   Cada año, en los últimos días de enero, se lleva a cabo el Año Nuevo Chino, en el que el barrio ofrece actividades de la cultura china como danzas, desfiles, muestras de artes marciales y la clásica danza del dragón.

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Espacios de coworking en la CDMX
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Espacios de coworking en la CDMX

El coworking está de moda. En estos espacios compartidos de trabajo, los freelancers, emprendedores y hasta pymes podrán convivir en la misma oficina y desarrollar proyectos profesionales. Aquí una lista con los hubs más destacados de la Ciudad de México.

Las mejores recomendaciones en el DF

Chapultepec, pulmón de mi ciudad
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Chapultepec, pulmón de mi ciudad

Aunque es parte vital de la ciudad y es visitado por 19 millones de personas al año, Chapultepec aún guarda joyas por explorar Primera y Segunda Sección Comparte tus fotos de Chapultepec con los hashtags #AdictosalaCiudad, #PulmónDeMiCiudad y #Aniversario3TOM; y encuéntralas en nuestra edición de junio. La historia de Chapultepec Hoy, nosotros remamos; hace siglos, Moctezuma nadaba en sus albercas. Acá más datos, desde la construcción del castillo hasta la canción de Yuri. Siglo XV: Baños prehispánicos Moctezuma Ilhuicamina ordena a Nezahualcóyotl, rey de Texcoco, plantar especies de flora provenientes del imperio azteca. Se construye una alberca, en donde se cree que Moctezuma tomaba baños y meditaba. 1864: Castillo imperial Maximiliano de Habsburgo llega como emperador de México. Comienza una remodelación y lo renombra Castillo de Miravalle. 1876-1911: Bosque recreativo Durante el Porfiriato, el Bosque de Chapultepec es transformado en un espacio recreativo al estilo francés, con restaurante y clube en su interior. 1924: Inauguración del zoológico Su creador, Alfonso Herrera tenía la intención de recrear uno similar al del rey Nezahualcóyotl, con especies mexicanas. 1981: Panda defeño Nace Tohuí, el primer panda concebido en cautivero fuera de China y habitante, hasta su muerte 12 años después, del Zoológico de Chapultepec. 2012: Estela de Luz Se inaugura el más reciente y controversial monumento del área, para conmemorar el Bicentenario de la Independencia. Tercera Se

Los escritores y sus restaurantes favoritos
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Los escritores y sus restaurantes favoritos

Además de su gusto por las letras, ¿qué tienen en común Chimal, Bef, Boullosa, Lavín y Alejandro Sandoval? Lo descubrimos: su gusto por encontrar en la ciudad un lugarcito culinario que los inspira a crear su obra Fonda Santa Rita, la máquina del tiempo de Alberto Chimal La Rambla, un reducto digno de Bernardo Fernández, Bef Bef se define como un novelista gráfico y no gráfico. Tiene más de una veintena de obras publicadas, la más reciente, Uncle Bill, trata sobre William Burroughs en la Ciudad de México En La Rambla no hay mobiliario vintage, música indie o platillos de autor. Todo lo contrario. Es un pequeño local en la Condesa con muebles de madera rústicos, en el que suenan ritmos sudamericanos y se preparan platillos caseros de Uruguay."Es el último lugar auténtico de la zona", afirma Bef, autor de la novela Tiempo de alacranes y Bajo la máscara."Aunque está en la Condesa, se ubica lejos del epicentro de la payasada. La gente que viene aquí es porque trabaja o vive cerca. No es un lugar de pose ni de diseñador".La autenticidad hace de La Rambla el restaurante preferido del escritor de 42 años, quien en 2011 ganó el primer Premio de Novela Grijalbo por su obra Hielo negro. El sabor de su comida es único, su calidad es buena y los precios son decentes.Empanadas, quesos parrilleros, pastas, pizzas y vinos dominan el menú. "En la Rambla como mucho", advierte el también historietista. Tiene un listado de platillos preferidos: queso provolone uruguayo, chivito al pan, pizza

Ciudad con México
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Ciudad con México

A nuestros lectores: Metztli, el centro, el ombligo de la luna. El corazón de un territorio que luego compartió su nombre a toda una nación. Así la historia, y así el compromiso de la ciudad con este país.La Ciudad de México, además del centro financiero y cultural, es el núcleo donde se generan las políticas públicas y se dictan los lineamientos generales. En Time Out México queremos que vivas y hagas tuya la ciudad, pero también que seas parte activa de sus movimientos y sus problemáticas. Aunque son muchas las cosas que nos hacen una gran metrópoli, hoy más que nunca es importante no ser indiferentes al momento que vivimos.Somos privilegiados de vivir en un espacio en el que si bien nos aquejan los detalles cotidianos de una urbe de 22 millones de habitantes, también nos permite mirar desde otro lugar los problemas serios que sacuden al resto del país. Ante lo cual debemos evitar la indiferencia, tomando este privilegio como una responsabilidad.Nuestra ciudad y país nos necesitan. Necesitan que tomemos un rol protagónico en políticas públicas y en ciudadanía. Necesita que nos interesemos en lo que le pasa al otro. Necesita que levantemos la voz para construir un lugar mejor, no sólo para los 22,sino para los 112 millones de mexicanos. Nuestras acciones suman, nos hacen corresponsables y nos obligan a generar soluciones.Te invitamos a reflexionar, a trabajar por una ciudad y, por ende, por un México mejor, a que desde tu trinchera -cualquiera que sea- luches. Nosotros desde

Tianguis y bazares en el DF
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Tianguis y bazares en el DF

Desde comida y ropa, hasta cine de arte y cortes de cabello, estos mercados itinerantes te sorprenderán por su variedad de productos y servicios Recomendaciones por zonas Chapultepec Aunque es parte vital de la ciudad y es visitado por 19 millones de personas al año, Chapultepec aún guarda joyas por explorar La historia de Chapultepec Hoy, nosotros remamos; hace siglos, Moctezuma nadaba en sus albercas. Acá más datos, desde la construcción del castillo hasta la canción de Yuri. Siglo XV: Baños prehispánicos Moctezuma Ilhuicamina ordena a Nezahualcóyotl, rey de Texcoco, plantar especies de flora provenientes del imperio azteca. Se construye una alberca, en donde se cree que Moctezuma tomaba baños y meditaba. 1864: Castillo imperial Maximiliano de Habsburgo llega como emperador de México. Comienza una remodelación y lo renombra Castillo de Miravalle. 1876-1911: Bosque recreativo Durante el Porfiriato, el Bosque de Chapultepec es transformado en un espacio recreativo al estilo francés, con restaurante y clube en su interior. 1924: Inauguración del zoológico Su creador, Alfonso Herrera tenía la intención de recrear uno similar al del rey Nezahualcóyotl, con especies mexicanas. 1981: Panda defeño Nace Tohuí, el primer panda concebido en cautivero fuera de China y habitante, hasta su muerte 12 años después, del Zoológico de Chapultepec. 2012: Estela de Luz Se inaugura el más reciente y controversial monumento del área, para conmemorar el Bicentenario de la Independencia. Tercera

Restaurantes y cafés en la Ciudad de México por zona

Centro Histórico
Restaurantes

Centro Histórico

Casino Español Más que un restaurante, el Casino es una institución en lo que se refiere a cocina española en la ciudad. Es famoso por su ambiente fastuoso, por sus platos típicos, sencillos y abundantes -como la paella, la fabada y la tortilla de patatas- que invitan a la ingesta ilimitada de buen vino; pero eso ya todo mundo lo sabe… Si se le quiere dar un nuevo giro a este espacio, vale la pena visitarlo por las mañanas, cuando el sol apenas toca las calles del Centro Histórico. Desayunos con aire de lujo viejo: mesas súper puestas, meseros que siguen al pie de la letra el protocolo de un servicio exacerbado y un menú que ofrece tanto picantito mexicano como grasita a la española. La opción son los huevos rotos, estrellados sobre una cama de finas patatas fritas en su máximo punto crujiente, coronado todo con trocitos de jamón serrano. Para acompañar bastaría un jugo de naranja recién hecho, pero si lo conviertes en mimosa,  la experiencia será incomparable. Hostería de Santo Domingo Aquí he probado el mejor caldo de res de toda mi vida. Que algo tan doméstico como un consomé de res servido en un restaurante logre múltiples dimensiones en el paladar, y te revele lo que siempre pensaste que debía de ser ese potaje, pero nunca lo había alcanzado, habla en verdad mal de tus abuelitas, con perdón. Lo bueno es que tus abuelitas seguramente comieron aquí, cuando eran unas niñas y acompañaban a sus abuelos. Y también es muy posible que ya desde entonces trabajaran aquí los mismos meseros que ahora te atienden. Este establecimiento ofrece comida mexicana desde 1860. Para darnos una idea: en ese año era presidente Benito Juárez. Se trata del restaurante más antiguo de la ciudad de México, la muy tradicional y añeja Hostería de Santo Domingo, con su piano que tocó Agustín Lara (y que sigue tocando las de Agustín Lara), con sus murales de la vida antigua de la ciudad de México, su talavera, su papel picado colgando del techo, su vitral, sus autógrafos de celebridades de hace décadas, y sus chiles en nogada monumentales en tamaño y sabor, de los que recomendamos pedir únicamente media porción, porque la porción completa es inacabable. Chiles que, a diferencia de muchos otros lugares que sólo los sirven en septiembre, se pueden pedir en cualquier época del año, y han trascendido su fama hasta autodenominar a este viejo edificio colonial, ex convento de Santo Domingo, la Catedral del Chile en Nogada. La espera afuera por una mesa por más de una hora es también parte de la tradición, así como el servicio un tanto caótico, y también traer a comer aquí a tus amigos del extranjero, para decirles: esto es comida mexicana y no eso que ustedes comen que creen que es comida mexicana. Y para como van las cosas, a este lugar traerás a tus nietos y ellos a los suyos. La casa de las sirenas En un lunes festivo (uno de esos días contradictorios en los que siendo lunes todo está cerrado) me encontraba caminando, desesperada por encontrar un lugar abierto donde mi amigo (de visita desde Londres) y yo, nos pudiéramos tomar una cerveza, tranquilos, lejos de los tumultos. A punto de desistir, recordé este pequeño lugar justo detrás de Catedral. Un edificio del año 1750 que desde hace siglos –literalmente: cientos de años– es conocido por las figuras de sirenas que rematan su fachada, y que desde mediados de la década antepasada sirve como restaurante y bar para días festivos. El hallazgo fue grato: los interiores tienen ese gusto atemporal de los muebles viejos, de las maderas centenarias. En la terraza hay una muy bonita vista de la parte posterior de Catedral y del Templo Mayor. (Una advertencia para aquellos que tienen paranoia a los sismos: en la terraza, cada que pasan los meseros, el piso tiembla como si pasara un trailer muy pesado. Quizá para ellos, lo mejor sea pedir la orden en las mesitas que están sobre la acera peatonal.) El menú es mexicano, mexicanísimo. De entrada una cazuelita de tuétano o de jaiba. Luego, una sopa de ostiones… que hay que decirlo, está picosa. De plato fuerte recomendamos más los pescados que, finalmente, esta casa es de sirenas… Nuestra elección: el Robalo al Ajonjolí. Definitivamente es un lugar que visitar si se está por los rumbos: es muy tranquilo, se come rico, y resulta perfecto para zafarse por unas horas de ese caos milenario que es el Centro Histórico La Jersey De su sucursal matriz –ubicada en el corazón del mercado de San Juan– conserva la venta de productos a granel, las dos copas de vino tinto de la casa y el postre de cortesía por persona, así como los platos, vasos y cubiertos de plástico (este detalle le da a los platillos una presentación simple y poco agraciada). La decoración del local es rústica: mesas y sillas de madera, pero no desentona con el ambiente del edificio recién remodelado y repleto de pequeñas boutiques de diseño (está en el Hotel Downtown). Si quieres enfrascarte en una charla extensa, busca las mesas en los salones interiores; pero si deseas comer y mirar, busca sentarte en la terraza. La oferta de la carta es sencilla, principalmente hay tapas, baguettes y ensaladas. Sin embargo, de estos tres platillos surgen combinaciones fabulosas y sofisticadas, gracias a que utilizan quesos y embutidos nacionales e importados, todos frescos y deliciosos. Las porciones de las tapas son modestas, pero cada bocado vale la pena. No hay pierde, todas son recomendables; aunque las de queso manchego de cabra, sobreasada y jabugo lo son aún más. Las ensalada caprese es el complemento perfecto para evitar cualquier culpa, es fresca y viene con un aliño de aceite de oliva. Por último, pide el bocado de los dioses, tapa de queso mascarpone con miel y nuez. No lo dudes, te dejará un muy buen sabor de boca. Café de Tacuba La cocina mexicana está en boga quizá porque ahora forma parte del patrimonio inmaterial de la humanidad. Basta una lectura rápida de cualquier guía turística sobre el DF para saber que uno de los lugares que más recomiendan visitar para descubrir los sabores del país es el Café de Tacuba, que acaba de cumplir cien años de vida. La casona es del siglo XVII con techos altos sostenidos por vigas de madera, decorado con candelabros y mosaicos tipo talavera, cuadros de arcángeles y ambientación musical que corre a cargo de una estudiantina ambulante. El menú bilingüe proporciona diversión garantizada especialmente al llegar a los Machitos fritos que son traducidos por fried machitos. Lo realmente divertido es que la Guajolota no tiene traducción ni vergüenza. Después de servirme un agua de sandía, la mesera con uniforme blanco e inmenso moño en la cabeza, me sugiere probar un poco de todo y ese platillo se llama Cuatro cositas o Four little things, baby. Frijoles refritos, guacamole, arroz con menudencias, un tamal en salsa verde o chile relleno (a escoger), un taquito dorado y una probadita de la estrella del menú, una enchilada Tacuba. Tortilla rellena de pollo tierno bañada con salsa poblana cremosa y queso derretido que causa adicción instantánea. Ovación de pie se lleva el guacamole pensado para paladares que no comen picante. En los postres aparecen los dulces típicos además del pastel de limón glaseado color verde radioactivo que se encuentra en el refrigerador de la entrada, aunque el de tres leches con cubierta de cajeta le dice quítate que ahí te voy. Ahora sé que la cocina mexicana está bien representada y que cuando extrañe la sazón de mi abuelita, tengo un lugar a dónde llegar. Mumedi Todos hemos sido testigos de los cambios que ha tenido el Centro Histórico de la ciudad desde hace un par de años. Desde las modificaciones urbanas hasta la apertura de espacios como galerías, restaurantes, tiendas y cafeterías, el primer cuadro del centro disfruta de un segundo aire perfectamente disfrutable. En una de las calles principales de ese primer cuadro, en medio del caos, la gente y el ruido se encuentra el Museo Mexicano de Diseño, una tienda, galería y cafetería dedicada desde hace casi 10 años a promover el buen comer y las creaciones artísticas. MUMEDI fue ideado por el diseñador Alvaro Rego García de Alba como resultado de la necesidad de un museo de diseño en México, y ha tenido dos etapas importantes. Hace casi dos años hubo una remodelación completa donde se aprovechó todo el espacio de la propiedad, y así lograr un espacio casi independiente para cada área de lugar. Mumedi se ha convertido en un proyecto polifacético, ya que además de ser un museo, es una fundación que se dedica a alentar y apoyar el diseño gráfico e industrial en nuestro país y cuenta con una tienda donde el 80% de los productos son diseños mexicanos fomentando su consumo y producción. Así, la tienda se ha convertido en un laboratorio de experimentación constante, donde jóvenes diseñadores pueden comercializar sus productos, siempre pensando en apoyar a las pequeñas y medianas empresas de diseño. Entre fotografías, pinturas, una curiosa tienda y librería especializada donde puedes comprar diferentes accesorios hechos con diseños vanguardistas, revistas y una selección de carteles de sus exposiciones más recientes, es posible deleitar tu paladar con delicias culinarias que acompañan perfecto el escenario. La carta fue diseñada por el Chef Aaron Gómez Figueroa, cuenta con platillos internacionales como quiches, baguetts y croissants, algunos de ellos con un toque mexicano, lo que los hace totalmente irresistibles. Los sabores son ricos y especiales debido a que se prepara todo al momento, lo que povoca que los pedidos tarden un poco en llegar a la mesa, pero siempre vale la pena. El restaurante/cafetería de MUMEDI cuenta con una carta de platillos que se sirve en su totalidad a lo largo del horario de servicio con una gran variedad de tés, cafés, smothies y probablemente la mejor bebida del lugar: el te chai. El menú de comida es muy amplio, y la presentación y sabores lo valen. Visiten Mumedi y sean testigos de uno de los esfuerzos independientes con más propuesta en el Centro Histórico de la ciudad. Azul Histórico A cargo del chef Ricardo Muñoz Zurita, conocido también como el antropólogo de la cocina mexicana por su trabajo de investigación y rescate a las tradiciones culinarias, este proyecto gastronómico no podría estar en mejores manos. Se trata de una variante de la serie Azul, que inició con el ya clásico Azul y Oro, en Ciudad Universitaria. Alojado en una casona que perteneció a Francisco Sergio Iturbe, mecenas del arte mexicano del siglo XX, Azul Histórico ocupa su patio central, a la sombra de un techo de laureles. En sus paredes se encuentran dos piezas de grandes artistas mexicanos, “Las comadres”, del escultor Mardonio Magaña, y “El holocausto”, mural del pintor Manuel Rodríguez Lozano. El Azul no es un restaurante de mantel largo. Es más, no hay manteles. Las mesas de madera desnuda portan sólo grabados de los nombres de las calles aledañas a la zona. Sobre ellas se sirve cocina mexicana de autor. Entre los platillos más populares están los buñuelos rellenos de pato bañados en mole, los panuchos de cochinita pibil, el chichilo negro de chile chilhuacle servido con venado y el pastel de chocolate acompañado por helado de queso gorgonzola. Además del menú tradicional, cada mes se presenta un festival gastronómico distinto, dedicado a un ingrediente o cocina regional. Churrería el Moro La sabrosa tradición de ir a comer churros a El Moro es toda una experiencia.Este lugar ofrece una carta exquisita, aunque reducida: hay malteadas, leche, café, refrescos y churros. Debes poner mucha atención con los paquetes que eliges, pues hay uno en especial -el español- que es muy espeso y dulce, te recomendamos leer las letras chiquitas del menú antes de que ordenes. En esta época de lluvia, es un buen venue para disfrutar del tiempo y gozar de un armonioso ambiente a la mexicana las 24 horas del día. Tip: Las tortas y tacos que está junto al establecimiento son buenísimas y las puedes comer mientras tu pedido en El Moro está listo. Hostería La Bota Platica, bebe y come junto al Hombre Araña, un toro y la Mona Lisa La monotonía no entra a este “cultubar”. Frases de personajes como Octavio Paz, José Martí y John Cage, dan motivo para andar mirando para todos lados. Concurrido principalmente por estudiantes e intelectuales, transmite una vibra de originalidad con un ambiente confortable que te hará sentir como si estuvieras en casa de un amigo. En sus paredes los objetos parecen cobrar vida, presentando detalles como un muñeco del Hombre Araña conviviendo con cajas de cerrillos de los ochenta, mientras la Gioconda de Da Vinci observa fijamente a un esqueleto sentado como rey sobre un televisor. La música es variada, pasando de sones cubanos a los Gipsy Kings así como jazz y rock de todas las épocas. Ya instalado, llega el momento perfecto para pedirle al mesero la especialidad de la casa: “La Gran Chinampa”, torta de bistec y chistorra ahogada en salsa verde, acompañada con las bebidas recomendadas por Adrián (dueño, mesero, barman y un gran conversador): el Limón Dux y el Cáliz de Portugal, este último con ingredientes de los colores de la bandera del país que le da nombre. Desde 2005, este recinto considerado el lugar de los artistas del centro, es un espacio para conversar por horas, sin que uno se percate de cómo se consumen las pequeñas veladoras, testigos mudas de las mesas. La Bota genera empatía y un lenguaje aparte, haciendo de esta hostería de estilo español algo propio, permitiendo a sus visitantes dejar un mensaje, dibujo o foto en sus paredes, para así adueñarte de un pequeño espacio dentro de su baúl de recuerdos. Los Cocuyos No tiene sillas, uno come parado –debiéramos decir: arrimado– en la banqueta. El maestro taquero orquesta un micro circo de dos pistas: en la primera hierven, en aceite, el suadero, la tripa, la longaniza. En la otra se cocinan, al vapor, la cabeza y sus derivados: el cachete, la lengua, la trompa, el ojo. Este lugar es una leyenda secreta de los tacos callejeros. Sólo para cerciorarnos de su poderío, volvimos a probarlos para esta ocasión: son indiscutibles. El suadero es jugoso, suave, perfectamente sazonado. El cachete está en su punto. La longaniza es un poema. Las salsas pican pero no ofenden, realzan el sabor de la carne, no lo sepultan. Quizá el mejor suadero del DF. Tip: Entra a la cantina de junto, Los Portales de Tlaquepaque, bebe a placer y, como botana, pídete unos tacos de suadero con todo. Te los traen de aquí.

Condesa
Restaurantes

Condesa

Pérfida Es una palabra fuerte. Recuerdo que mis tías me llamaban “pérfida” (no sé ni siquiera si ellas qué significaba), porque no las visitaba tan seguido, aludiendo a esta indiferencia que de repente se tiene por la familia. Según la Real Academia Española, “pérfida” viene del latín perfídus y significa desleal, traidor, que falta a la fe que debe. Ahora que lo pienso, tal vez ellas no estaban tan equivocadas. Pérfida es el nombre un nuevo café bistro en la Condesa, un pequeño lugar que trata de igualar a los ya conocidos, combinando mobiliario vintage como la base de una máquina de coser con una mesa de mármol, astromelias rosas para decorar, una lámpara con chaquiras de los años cuarenta, espejos de época, un librero con algunas publicaciones, sillas de diferentes estilos y por supuesto el uso del color de moda: ese verde pistache que otros conocen como verde menta. Se llama Pérfida por una canción de Chava Flores, pintaron algunas estrofas en color rojo sobre la pared del establecimiento, recurso que actualmente encuentro algo pasado de moda. Lo más recomendable es ir a tomar un café acompañado de unas deliciosas tartaletas de nuez con mermelada de zarzamora. Otra maravilla es el chocolatito oaxaqueño frapé para el calor junto con un cheesecake, puedes probar los cupckaes caseros, que son diferentes cada día o una rebanada de panqué de plátano recién horneado con nuez y arándanos. Otro aspecto interesante es que Pérfida forma parte de una red de restaurantes registrados en una página de Internet conocida como sindelantal.mx, la cual ofrece el menú en línea y un servicio a domicilio que se puede pagar por medio de paypal o tarjeta de crédito y débito. Pérfida ofrece un ambiente muy familiar, es un espacio que fácilmente podría convertirse en ese lugar común para tomarse un expresso a medio día o echar una buena platicada en la tarde de cualquier día de la semana; a lo mejor para citar a mis tías y cambiar la connotación negativa de este cruel adjetivo o al menos yo dejar de serlo para ellas. Cupcakes by Tom El canadiense Tom Grant estaba tan frustrado al no encontrar cupcakes en su adoptiva ciudad de México que decidió hacerlos él mismo. Así nació en 2007 el primer lugar especializado en este postre que, para ese año, ya hasta había pasado de moda en Nueva York (después de ser catapultado a la fama por la serie Sex and The City), pero que aquí no existía. En poco tiempo estos pastelillos embetunados, mucho más ligeros y esponjositos que los muffins y mantecadas, se ganaron el corazón y el paladar de los chilangos. Ahora tienen sucursal en Polanco (Anatole France 87; 5280 3300) y un rinconcito en Palacio de Hierro Durango (Durango 230, Roma), además de un sinfín de locales copiones que no son, ni de lejos, tan buenos como éste. Ya sea un clásico vainilla-limón, blueberry-queso o red velvet, o una de las creaciones originales como el Tommy (chocolate, queso crema, chocolate líquido y caramelo), el de té chai o el de mango, difícilmente hay un postre que ponga de mejor humor. Fresco by Diego Sábado final de tarde. Post comida. Aún la ciudad está tranquila. Hasta la Condesa, incluso, es transitable y silenciosa en este paréntesis sabatino. De fondo llegan las notas ligeras de jazz del Fresco by Diego. De la vitrina principal resaltan los postres, mermeladas para llevar, galletas y panes, que el mesero recuerda constantemente que son de elaboración propia. Diego Pérez Turner, chef y dueño, tiene trayectoria en el mundo de la repostería, y ha logrado que los vecinos muchas veces dependan de su buen gusto para sus comidas diarias, siempre frescas, variadas, saludables: ensaladas, pastas, baguettes, pizzas, sopas y los especiales de cada día.No pedimos nada de eso: ya habíamos comido, nos inclinamos por el mouse de chocolate y maracuyá y la tarta de chocolate y naranja con helado de vainilla. Como acompañante, pedimos un té.Tiene un aire a bodega de barrio porteño (es decir, con ondas europeas): techos de doble altura, exhibidores aéreos y olores a comida casera. Se debe tomar en cuenta que el lugar no esta preparado para recibir multitudes, tiene unas cuantas mesas al exterior y en momentos podría resultar mas sencillo pedir para llevar o inclinarte por comprar algunos productos faltantes en tu despensa. Primarossa Primarossa es el sustituto del Mama Rosa, aquel famoso restaurante noventero ubicado en el corazón de la Condesa. Su menú ha evolucionado con el paso de los años, pero conserva el concepto de fusión de comida mexicana e italiana.  Entre los clásicos del desayuno están el Pedro Arméndariz, una sábana de res acompañada con chilaquiles, así como el omelette Jorge Negrete, relleno de huitlacoche, salsa poblana y queso crema. Para la comida, te recomendamos las setas a la parrilla como entrada y el huachinango limón como plato fuerte. Los clientes que durante años han vuelto a este lugar tienen entre sus favoritos la pechuga Rolling Stone, rellena de champiñones, elote, flor de calabaza y acompañada de spaguetti a la crema, así como las pizzas horneadas a la leña. Nuestra favorita es la Primarossa, con salsa casé, mejillón, calamar y camarón. El chef, Rafael Zamora, es un experimentado cocinero quien lleva 14 años trabajando en la cocina, pasó muchos años en diversos restaurantes en Estados Unidos, en donde adquirió las habilidades que garantizaran la rapidez en el servicio sin sacrificar la calidad de los platillos. La cava de vinos incluye etiquetas nacionales, españolas, italianas, chilenas, australianas y argentinas. Entre los nacionales destacan los de Casa Madero y Monte Xanic. El bartender recomienda el Condado de Oriza Ribera del Duero. Primarossa reúne todos los elementos que explican por qué es uno de los mejor establecidos en la zona. Es muy probable que siga viendo a muchos otros restaurantes abrir y cerrar a su alrededor, mientras ellos, sin grandes pretensiones en su decoración o concepto, seguirán consintiendo a su clientela habitual. Ateneo El Ateneo es un lugar que reafirma que el interiorismo en México se ha convertido en un arma de posicionamiento para los nuevos establecimientos ante un mercado gastronómico cada día más sólido. “Cocina de autor y cultura” es una de las banderas de este nuevo restaurante y el diseño del espacio refleja en buena medida esta aspiración. Materiales como tezontle, rocas volcánicas pulidas, latón y toques de naturaleza, confeccionan un área armónica y elegante que te ubica entre mesas y sillas en medio de una galería de arte, con obras de jóvenes creadores que exhiben en las paredes blancas semi-crudas.    El servicio es personalizado y serás recibido por Geoffrey Arqueros, el joven director de este proyecto. La carta en su primera página te explica la filosofía de la cocina, rescatar el trabajo por la cultura y las artes de la generación ateneísta de 1909. Hasta ese momento, todo me pareció pretencioso pero luego vino la selección de platillos realizada por el chef Santiago Kano, quien aborda la cocina con una visión global en la que mezcla sabores mundiales y técnicas de alta cocina, concretando la forma. Entre snacks, fríos, calientes y postres escogí unas croquetas de jaiba deliciosas pero con una salsa roja que le faltaba acidez y picor. Luego un ajo elefante rostizado con puré de alcaparras y anchoas, cuyo reto era el de reducir lo salado de la mezcla pero quedó a deber en ese tema. De ahí en adelante, mejoró. Una tártara de res con dijon, alcaparras y gel de yema de huevo, espectacular. Un filete de res con polenta suave y hongos de lluvia, perfectamente bien cocinado y de sabor profundo. Magret de pato con papas cambray, cerezas y coñac, una receta clásica francesa elaborada finamente. Y un divertido mousse de chocolate amargo con mousse de mantequilla de maní y corn flakes bañados de miel de maple, para cerrar.    Cervezas, mezcales, cocteles clásicos y los de la casa a cargo del mixólogo Brian Miller como el “ateneo sling”, completan la carta. Vinos sólidos y precios razonables, lo cual se agradece.    Ahora, si me preguntan si cumplen su claim de comida y cultura, diría que sí pero es sólo el inicio, esperemos que duren permanezcan fieles a su idea. Volveré Specia Son muchas las razones por las que este lugar ha sabido perdurar en la Condesa. Con 19 años, su éxito se debe principalmente a su tipo de cocina: una mezcla entre internacional y polaca, dirigida por el chef Jorge Soto León. Su decoración se distingue por su sencillez y elegancia: está repleto de ventanas y los espejos que cubren algunas paredes proporcionan gran profundidad. La atención es especialmente esmerada gracias a que los meseros están al pendiente en todo momento, lo cual explica por qué entre su clientela suele verse a gente de negocios o políticos. La sugerencia para abrir apetito es el vodka Zubrówka con notas de almendra, anís y vainilla que se sirve frío. Pocos detalles resultan tan placenteros como el de ver llegar la botella cubierta de una gruesa capa de hielo, arropada por una servilleta de tela mientras el vodka es vertido en una pequeña copa justo antes de derramar siquiera una sola gota. Antes de disponerse a ver el menú, por cortesía de la casa es servido un blin, pequeña empanada de papa y cebolla cubierta de pasta de arenque. Ante la abundante cantidad de platillos en la carta, la sugerencia de casa es el pato Tin, que se sirve doradito y acompañado por manzana y blueberry, además de puré de papa y col morada. Aunque es abundante, este plato fuerte va muy bien si se acompaña con la ensalada covi, de lechuga, jitomate, surimi y aderezo de cilantro. Otra de las estrellas del menú es la crema de brócoli. Su sabor indescriptible te hará preguntarte cuál es su ingrediente secreto. La sugerencia para acompañar los alimentos es el vino chileno Palo Alto, que se puede escoger en Cabernet, Shiraz o Carmènere. Para los que prefieren un vino más suave, la recomendación es el Luigi Bosca Malbec. Specia es garantía de una experiencia de primer nivel. No sería aventurado augurarle otro par de décadas manteniéndose como un clásico de la Condesa. Cupcake Love Los cupcakes —o madalenas con sobredosis de azúcar, para ser exactos— están in y los Beatles, al menos en México, nunca pasan de moda. Así que si sumas estos dos elementos en un “café concepto” ubicado en un punto de fácil acceso con una dosis adecuada de decoración y música puedes tener una combinación ganadora. Esto no quiere decir que el Cupcake Love siempre esté lleno, pero sí significa que a quienes les gusta realmente están locos por el pequeño local. Las mesas de afuera son las más cómodas, ya que a quién no le gusta ver gente pasar (aunque justo enfrentito pasa el Metrobús), aparte de que en el interior del local el calor es mayor. Te recomendamos sentarte aquí, en donde los sillones son ultra cómodos y no podrás evitar contemplarte de reojo en el espejo, si de plano está lloviendo o si son los días más duros del invierno. La decoración del lugar está basada en el cuarteto de Liverpool con un toque de “cuento de los de antes”, algo así como la casa de Hansel y Gretel si fueran beatlemaníacos, y los menús vienen en sobres de correo tradicional y están cuidadosamente manufacturados. Los cupcakes tienen nombres como “Here Comes the Sun” (con toque de cítricos) o “Blackbird” (el de chocolate). También hay cupcakes del día y diferentes postres de temporada que, aunque son algo caros, valen la pena para sorprender en navidad, 14 de febrero, día de las madres o cualquier otra festividad cursi. Si estás a punto de entrar en un coma diabético por leer esto, te aclaramos que hay otras opciones, tales como ensaladas y sándwiches inspirados en ciudades inglesas, así como jugos, tés, refrescos y bebidas frías y calientes. Sería obvio explicar qué tipo de música se oye aquí, pero vale la pena destacar que algunas noches hay música en vivo, mientras que si decides comprar tus postres para llevar, las cajitas están decoradas con versiones caricaturescas de los músicos. Para los adictos al lugar hay un programa de lealtad, con el que después de varias compras te dan OTRO cupcake gratis. El Patio El hotel más emblemático de la colonia más emblemática de la ciudad tiene este disperso restaurante. Disperso en todos los sentidos y no necesariamente para mal: el espacial, por el modo como se distribuye el servicio de restaurante en el edificio; el decorativo, por la selección exquisita pero inesperada de su mobiliario; y el gastronómico, por la propuesta bien pensada pero informal de sus platillos. Con ya varios años de ofrecer este concepto, la cocina liderada por el chef Keisuke Harada, plantea desde desayunos con chilaquiles, o buffet frío con frutos rojos y salmón con panes, a comidas construidas alrededor de una variedad de inspiración japonesa. Decíamos, pues, disperso. Ahora bien, no es esta dispersión de los sabores y los espacios un defecto; por el contrario, favorece una atmósfera desenfadada –deberíamos decir, muy condechi– cosmopolita, fresca, dog-friendly y sobre todo móvil: da la sensación de que se pueden subir y bajar las escaleras, ir de una mesa a otra, de un cuartito al patio central. La cocina despierta a la vez simpatías y escepticismos: algunos aman sus chilaquiles, otros los encuentran caros. Unos la encuentran gourmet, otros la valoran sólo como comida de hotel. Lo cierto es que este es un lugar donde lo que menos importa es la comida, sino la estrella de Hollywood que está sentada en la mesa de junto, el célebre escritor francés que discute en la mesa de la esquina, las modelos brasileñas perfectas que comen sus platos mínimos, o el vecino de la zona que se encuentra a sus amigos en otra mesa después de ir a pasear a sus perros. Un sólo defecto del que todos son unánimes: el servicio que ahí sí, también es disperso, pero no se vale.

Polanco
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Varios de los lugares para comer en Polanco forman parte de nuestro top 10 de restaurantes en el DF. Te invitamos a probar sus platillos y disfrutar más de la colonia en sus antros y bares, teatros, tiendas e, incluso, actividades para niños.

Coyoacán
Restaurantes

Coyoacán

Café Avellaneda ¿Qué mejor símbolo para el Centro de Coyoacán que una ardilla? El Café Avellaneda se adueña de este ícono y lo refleja en sus paredes azul turquesa, al estilo clásico antiguo de la región. Inspirado en el personaje Laura Avellaneda del libro La tregua, de Mario Benedetti, este pequeño y escondido lugar, definitivamente es un must al visitar la zona. Cinco bancos junto a la barra, dos mesas dobles y una banca a la entrada, ofrecen un espacio cómodo y tranquilo para tomar un café hecho a tu medida en compañía de los baristas y uno que otro cliente frecuente. A diferencia de otros locales, el Café Avellaneda no ofrece un menú; sino una especie de ficha técnica donde podrás consultar la historia del local –directo desde la Feria de la Piñata en Acolman, Estado de México–, las propiedades de un producto de excelencia y los distintos métodos de extracción y producción del café que vas a consumir. Elige, con ayuda del barista, entre el grano traído de Oaxaca, Chiapas o Veracruz y solicita en la “Barra de Métodos” que preparen tu café ya sea con el ripper, aeropress, la prensa francesa, un clásico expreso o la famosaiInfusión en frío, cuya preparación tarda al menos un día completo. Pero eso no es todo, para tener el mejor café hay que tener a los mejores recolectores. El producto que puedes consumir en Café Avellaneda se obtiene por medio de proyectos de sustentabilidad y apoyo económico a los campesinos que lo cosechan.  Café Avellaneda es delicioso, responsable y a tu medida. Café Ruta de la Seda Sobre el agua muy caliente flota una extraña flor: pareciera una suerte de alcachofa. Es un capullo artificial. El conglomerado de té de jazmín que, al estar en el agua caliente, abre poco a poco sus hojas y libera sus aceites esenciales, aroma y sabor. Es el arte del llamado blooming tea –o té floreciente– heredero de la tradición oriental. Como si se derramaran gotas de tinta en el recipiente, se colorea el líquido de la jarra con verde claro. A diferencia de otros tés, en este caso no necesitas retirar el capullo después de un tiempo. De hecho lo mejor es que esperes unos seis minutos a que se desprendan todos sus perfumes. El sabor es suave; el aroma es penetrante… y ese perfume sutil por momentos lo percibes desde afuera en el discreto Barrio de la Conchita, en Coyoacán. La Ruta de la Seda es como esa novela de Alessandro Baricco (Seda), un viaje erótico, hecho de sugerencias y fascinación de los sentidos. Enfriemos la temperatura: exploremos sus limonadas y el hielo que cruje al interior del vaso. Las bebidas refrescantes se hacen con jengibre o con agua de rosas y de fresas: es el mismo efecto seductor y femenino. La misma tenue transgresión de los aromas. Ahora entran en acción los dientes, la lengua. Cierra los ojos. Introduce en tu boca ese pastel ligero de té verde llamado Pastel de Kyoto, o el Gâteau á la lavande, hecho con flores de espliego. Muerde. Deja que sus sabores se disuelvan. Espera: la sensación llega por oleadas. Podríamos hablar de su obsesión por los productos orgánicos, o de su decoración por momentos rústica, por instantes sofisticada, o de su tienda de productos, pero sería demasiado mundano. Quedémonos con el perfume, con la sutileza, lo demás lo dejamos para otra ocasión. Los Danzantes Ellos se definen a sí mismos como creadores de la comida mexicana contemporánea: un autonombramiento que conlleva una gran responsabilidad y que, por lo tanto los sitúa en un muy alto nivel de exigencia gastronómica. Pero veamos: su local, en el corazón de Coyoacán, fue quizá de los primeros en ofrecer mezcales como primera opción de bebida. De hecho Los Danzantes tienen su propia productora en Santiago Matatlán, Oaxaca, y sacan una producción diferente de este destilado cada año. También han impulsado a los productores nacionales de vino. Fueron también de los primeros en utilizar el huitlacoche en combinaciones cosmopolitas hasta ese momento inéditas. O el perfeccionar los moles y disponerlos sobre pez bruja o sobre pato. Recomendamos que pruebes la entrada de hoja santa con queso de cabra y los ya históricos ravioles rellenos de huitlacoche: una mezcla que quizá ahora puede resultar común, pero que en su momento se trató de una audacia que marida a la perfección el sabor suave de la pasta con los tonos terrosos del hongo negro. Si tu apetito es más temperamental, pide el filete de res con aceite de guajillo, queso asadero y chile pasado acompañado con pasta de frijol, que debe ir  junto con una copa de vino rojo. Pide al mesero te oriente cuál es la botella más acorde a tu presupuesto. Si puedes elegir entre comer dentro o fuera del lugar, te recomendamos el exterior, con vista a la fuente de los coyotes. No cuentan con valet parking ni estacionamiento propio, aunque tienen un convenio con uno a cuatro cuadras en donde podrás guardar tu vehículo. Al final, sin embargo, es una experiencia que parece haberse congelado en los noventa a beneficio de los turistas que visitan Coyoacán y ya sería hora de una renovación de su fórmula para beneficio de la gastronomía mexicana. La Casa del Pan Papalotl Los productos orgánicos son caros. Más caros que los no-orgánicos, sin duda. Por eso, este lugar recibe una mención honorífica: ofrece un menú con platillos bien servidos y elaborados con ingredientes 100% orgánicos a precios de no-orgánicos. Hay que llegar antes de 11 si no quieres esperar media hora antes de poder entrarle a los hot-cakes de amaranto con miel de maguey. De nada. Hay que irse por los paquetes, que por menos de $100 pesos te ofrecen desayunos completos, con jugo y café.

Antros, bares y cantinas en el DF

Centro Histórico
Antros

Centro Histórico

Club Atlántico Está situado a dos calles del Zócalo y en este lugar puedes encontrar desde un concierto hasta una función de cine. Al llegar te tendrás que enfrentar a sus escaleras, son únicamente tres pisos pero al estar en uno de esos viejos edificios del Centro Histórico de techos muy altos, parecen como seis. El espacio funciona como cualquier típico bar –barra tipo isla con servicio por sus cuatro costados–, pero también como cineclub –con ciclos mensuales todos los domingos 4pm, entrada libre y promoción en el precio de cerveza– recinto para exposiciones –ilustración, street art, fotografía o cartel–, escenario para conciertos y presentaciones de libros, discos, documentales, cortos, videos, y talleres –de dj, vj, músico o bartender–. Además, puedes organizar aquí tu propia fiesta prácticamente sin costo (no incluye alcohol, claro está). Bósforo ¿El siglo XVII en un pequeño lugar del Centro Histórico? Aunque en pleno siglo XXI las cosas han cambiado, El Bósforo resalta entre las calles de esta zona como un lugar atípico. Pequeño en cuanto a espacio y con una decoración mínima (clávate en la lámpara que cuelga del techo y remite a los años treinta), este lugar especializado en mezcales de distintas parte de la República (con más acento en Oaxaca), es perfecto para entrarle a la fiebre por esta bebida y probar un Espadín, mezcal consentido por los noctámbulos que asisten al lugar. Inició siendo un lugar clandestino y poco a poco se ha popularizado, sin embargo, mantiene esa aura espontánea y relajada aunque, hay que admitirlo, un poco pretenciosa. Si la cosa es platicar, aquí podrás ejercer ese arte, ya que la música se mantiene a un nivel respetable y te permite escuchar a tu acompañante mientras comparten unas quesadillas especialidad de la casa preparadas con quesillo, hierba santa y servidas con una abundancia digna de calmar a tu troglodita interno. El detalle en su decoración pareciera ser improvisado, dando un aire sencillo al recinto. Las velas –que dan la poca luz con la que cuenta el lugar– tienen como base una tasa blanca, la barra está hecha de cantera y las sillas son de herrería común y corriente. Al contrario, la afluencia es más extravagante y variada, dando la bienvenida desde al artista incomprendido hasta el empresario exitoso. Para relajarte, puedes optar por sentarte en el amplio tapanco, cuya alfombra sirve como asiento para sentarte en el suelo. Puede que el cine en ruinas que se encuentra en frente guarde el secreto del encanto del Bósforo, tal vez sea su música clandestina que pocos reconocen, su clima de misterio o su recomendable botana de chile de árbol, cacahuates y ajos asados. Lo cierto es que, si buscas develar sus enigmas, deberás venir con una garganta preparada para disfrutar de un mezcal y con el oído despierto para tratar de adivinar qué canciones suenan a lo largo de la noche. El Marrakech Salón De alguna manera, este local cabaret-galería-gay-kitsch-retro-medio-izquierdoso fue el que convirtió a la calle de República de Cuba del Centro Histórico en un destino alternativo a la Zona Rosa. Y lo de alternativo va en serio. Es inevitable que no se escuche a Katy Perry, o que la oferta-demanda rosa que predomina en estos días de empacho de apertura hacia todo tipo de diversidad sexual exija que el dj ponga “La maldita primavera”. Pero, en algún momento, suenan también Radiohead o los Pixies. “Tienen que”, dice Víctor Jaramillo, uno de los propietarios del Marrakech Salón, un antro gay que en cuatro años ha logrado lo que muy pocos clubes gays de la Ciudad de México: hacerse de una personalidad propia, a partir de los estereotipos e incluso uno que otro insulto Hecho en México hacia todo aquello que parezca gay. Aquí la constante es el humor y una colorida capacidad de burlarse de uno mismo, algo no muy común en la comunidad LGBTTTI capitalina, que suele ofenderse por casi todo.  Desde la ubicación se percibe como un club diferente. Se encuentra en una de las calles menos restauradas del Centro Histórico de la Ciudad de México, la de República de Cuba. Conforme las luces exteriores del Marrakech se apoderan de la media noche, la decadencia de los edificios descarapelados que flanquean al Marrakech se vuelve glamurosa y de una estética envolvente. No hay cover, ni cadenas, ni cadeneros que te embrollen la entrada. Sólo un personal de seguridad que se asegura que todo aquel que cruce la puerta no lleve ningún objeto que ponga en peligro a los parroquianos. Te pasan un detector de metales, revisan tu morral o bolso, y listo. Una vez que entras, el techo se eleva un par de metros y lo más probable es que si llegas a partir de las 10 de la noche, te resulte complicado llegar a la barra de lo atiborrado que se pone. Una vez que lo has conseguido, las cervezas cuestan 30 pesos y bebidas como el vodka, ron o tequila valen 50. Hay cocteles de la casa como el Chichifo, que es licor de chocolate hecho en Tabasco, y el más exitoso y refrescante, el Mayate, licor de menta con agua mineral. Además de servir tragos, la barra se ha convertido en algo así como una segunda pista de baile, para aquellos con hambre de aplausos, chiflidos y hasta abucheos -así es el espectáculo- se suban para hacer gala de esos pasos de baile que eran lo único que seguía guardado en el clóset. Y los verdaderos insaciables de 15 minutos de fama -o lo que duren tres o cuatro canciones- se quitan los pantalones y bajan un poco (o mucho) la trusa para enseñar las nalgas a unos cuantos pasos de la hielera, sin ser strippers profesionales. Esto es más bien advertencia si son exigentes, pues al no ser profesionales, los traseros tampoco son macizos o lisitos, aunque seguro has visto cosas peores. Llegar temprano tiene sus ventajas: hay promoción de cervezas de 2x1 hasta las 9pm, y puedes alcanzar una de las muy pocas mesas que se encuentran al final del club, o apañarte alguno de los sillones que se ubican en una suerte de tapanco rosa con una vista panorámica a todo el Marrakech, si eres de esos que no aguantan mucho tiempo de pie. En las paredes cuelgan amplias fotografías que son un valioso registro de la transición de la cultura homosexual en México, como esa imagen a blanco y negro que muestra a unos muchachos gays, detenidos en una redada que atrapaba a todo aquel que pareciera puto, años antes de la primera mitad del siglo XX. También hay una casi gigantesca imagen de un gay en medio de una hilera de militares que, según cuenta Jaramillo, ganó algún premio en un certamen de fotoperiodismo. Y en uno de sus muros ponen películas calenturientas del encantador y picante México de los 70, como El Sexólogo, con Andrés García -aún sin bombita- y Angélica Chaín. Entre las once y media y la media noche, los asistentes abren paso al desfile de strippers e imitadores de legendarias dirty-divas mexicanas, como la socorrida por las vestidas La Tesorito, o Daniela Romo. La sensación es Terry, travesti originaria de Acapulco, a quien le sale muy bien eso de imitar a cantantes consideradas de “izquierda”, como Eugenia León o Lila Downs; el público se enciende, pero si son de los que el mix de show y discurso político pasional les da flojera, puede que este punto sea un ligero tache del Marrakech. Al menos a Terry no le da por vestirse como Susana Zabaleta. Al Marrakech se dan cita hombres y mujeres de todo tipo y eso del código postal aquí es un estorbo. Lo mismo te puedes ligar un fresa con tenis caros que un tipo que se unta rímel en medio de la multitud. Es común encontrarse con ocurrencias kitsch como grupos de amigos que se organizan para ir todos vestidos de colegialas. Los bugas son bienvenidos y se la pasan entre carcajadas y asombros. Los jueves ponen música alternativa, de la buena. Antes de salir, hay una frase pintada que te despiden con un “Gracias por su prefrencia… sexual”. La Faena Es un museo taurino pero no tiene nada que ver con la matanza de toros. “Faena” del latín “facienda” que significa “cosas que hay que hacer” nos deja en claro que una cosa que hay que hacer es visitar esta cantina-museo taurino que junto con El Bar Mancera -a sólo una puerta de distancia- son consideradas dos de las cantinas más antiguas y tradicionales del Centro Histórico de la Ciudad de México. Eso sí, mientras el Bar Mancera conserva el espíritu de hombre elegante de los años veinte con monóculo y whisky en mano, La Faena, sin afán ni pretensión de modernizarse, da paso al descascaramiento de los pósters taurinos, las vitrinas de trajes de luces que decoran el lugar y; permite que convivan tranquilamente teléfonos de madera empolvada de inicios del siglo XX con sillas y mesas de plástico, la caja registradora que triplica la edad de los asistentes más jóvenes, óleos de temas taurinos y un altar a la virgen de Guadalupe que está enmarcada por una serie de foquitos que se pudo haber escapado de algún árbol navideño para alumbrar la vitrina guadalupana.  Ambos lugares comparten ubicación en lo que fue el Palacio del Marqués de Selva Nevada y que a finales del siglo XIX se adaptó todo el interior para dejar en el pasado a los marqueses y transformarse en el Hotel Mancera. La Faena se fundó en 1954 y fue el lugar de reunión de los integrantes de la asociación mexicana de novilleros, razón por la que ahora ostenta el título de cantina-museo taurino. La carta de comida y bebidas es de lo más variado de la zona y bien se puede ir sólo a degustar la comida que Eudoxia Hernández, con más de treinta años a cargo de la preparación de los alimentos, cocina en el momento y con las recetas originales. La sopa Azteca y el molcajete de carnes son clásicos. En el apartado de bebidas, a pesar de que ofrecen una amplia selección de Brandys españoles, vinos, mezcales y vodkas, la de la casa es la cerveza oscura de barril servida en su tradicional bola de cristal y acompañada de la botana, también de la casa que un día puede ser caldo de camarón, otro sopes o chicharrones y si tienes suerte, unas deliciosas quesadillas de papa. La rocola que está en medio del salón tiene desde éxitos de la época de oro como Agustín Lara hasta las cumbias típicas de la Sonora Dinamita o Los Ángeles Azules, pasando por Roberto Jordán y Johnny Laboriel. En una sola noche puedes ver tanto a mujeres entaconadas, hombres con sombrero y accesorios de charrería, como al DJ en turno o el grupo tropical encargado de ambientar con cumbias en vivo. Carlos Monsiváis conocía bien La Faena y algunas veces se han dado cita Diego Luna o el boxeador Rubén El Púas Olivares. La variedad es lo que predomina en el restaurante-museo taurino La Faena. La caja registradora es el método de cobranza, así que evítate preguntar por terminales para tarjetas de crédito, aquí es a la antigüita.

Condesa
Bares y cantinas

Condesa

King's Pub Condesa Si despertaste curioso y te interesa beber cerveza de otras partes del mundo, aquí es dónde… y si no, también. Es una de las mejores opciones de la ciudad para iniciar una noche con el reglmentario precopeo. Si después quieres aventurarte a algo más salvaje, ya estarás entonado… aunque también puedes quedarte a que el “Kings” (como lo llaman los lugareños) te consienta con su selección musical que abarca todo lo habido y por haber sobre BritPop –¿era de esperarse, no? Es bastante amplio; cuenta con dos pisos que se encargan de cuidar cada detalle para hacerte sentir en el Reino Unido, inclusive en el momento de ir a descargar toda la cerveza que has ingerido: los cuadros y la decoración de celebridades inglesas está literalmente por todo el recinto. Tiene una terraza envidiable que es el edén de los fumadores. Sus mejores días son jueves y sábados, aunque debemos de decirlo, este lugar no descansa, pues es de los pocos bares que abre también en domingo, por si te hicieron falta días para enfiestar. También ofrece 45 minutos de música en vivo, si corres con suerte, no te pierdas la banda de reggae que a pesar de que no tiene contexto con lo british, mantiene en alto el nombre del género. Si estabas pensando en dónde ver los partidos de la Liga, es la opción y puedes acompañarte con fish & chips o simplemente unas alitas de pollo. Zydeco Bar Condesa Un camarero me dice: “Aquí, una vez que llegas, ya te vas hasta que cerramos”, y sí, toda la noche sigue llegando gente y casi nadie se va, lo que a cierta hora convierte el sitio en un verdadero tumulto de gente feliz. ¿Cómo lo logran? El concepto, se supone, se inspiró en la fiesta de Mardi Gras Nueva Orleans: el intercambio de collares por un trago, la música zydeco (combinación de la tradición musical cajún y elementos del blues), y toda la parafernalia: sombreros, antifaces y ocurrencias que van y vienen. La barra es enorme, cuadrada, y el espacio, razonablemente amplio, cuenta con rincones cuidadosamente decorados, donde podrás elegir el tono de tu noche. Las bebidas también tienen su onda carnavalesca: por ejemplo, el coctél Huracán o el Zydeco, ambos preparados a base de ron y jugos de frutas. También podrás degustar la comida cajún, cuya base es la trinidad del apio, la cebolla y el pimiento. Las especialidades que te recomendamos: las bombas de camarón, la pasta capellini o las tiras de pollo. En resumen, este lugar es bueno para mover el cuerpo, conocer gente, o compartir un buen rato con amigos. Aquí todos se divierten. El ambiente es inmejorable: una combinación picante y explosiva sin necesidad de viajar hasta Lousiana. También puedes venir a la hora de la comida o a media tarde a disfrutar de su oferta gastronómica o refrescarte con un coctel. Felina Cómodo, sin cover, buena música y buenos cocteles. No dejes de probar sus Appletinis o el coctel que lleva el nombre del lugar con sabor predominante a frutos rojos. Leonor Después de una mala racha, debido a la popularidad que adquirió hace un año el Rhodesia, que pese a estar a una distancia de varias calles, atrae por el tipo de lugar y de música al mismo tipo de público, el Leonor está de vuelta y con todo. Cada fin de semana, este pequeño lugar con decoración similar a una elegante sala de estar, alberga noches épicas de baile, excesos y diversión. La música cambia con el DJ en turno, pero los set lists más exitosos son los que van desde los clásicos de Michael Jackson y Madonna hasta los beats más hot del momento. El único problema es que por ahí de las tres de la mañana, ir de la pista de baile a la barra (una distancia de aproximadamente cuatro metros) significa ser pisado y empujado por las decenas de personas presentes. Si finalmente llegas a la barra, deberás esperar otro rato para que te atiendan y te cobren. Sin embargo, a pesar de estos contratiempos, que más bien hablan del éxito del lugar, Leonor se ha posicionado como uno de los mejores centros nocturnos de la zona, donde te encontrarás sudando en la pista de baile hasta el amanecer. La Sakería Exótico e interesante. Degusta una de estas bebidas originarias de Japón, acompañada de uno de los platillos japoneses de la carta en un ambiente relajado.

Coyoacán
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Séptimo El centro de Coyoacán es por mucho uno de los barrios históricos más hermosos de esta ciudad. Todo aquí remite a tiempos donde reinaba la tranquilidad y el frenesí de la metrópoli no nos había permeado (tanto). Sin embargo, su vida nocturna parece también haberse estancado en épocas caracterizadas por el ‘Rock en tu Idioma’, los desarmadores y moraditos, convirtiéndose en refugio de trovadores y forevers por igual. Se necesitaba de la experiencia de un grupo de exitosos empresarios en el ámbito de la fiesta (La Sakería, Chapelle, entre otros) para renovar el espíritu nocturno de una de las zonas históricas más emblemáticas del DF. Es aquí donde entra Séptimo, de precios realmente ad hoc con la zona (una pizza para dos te costará id="mce_marker"20 y un cocktail alrededor de $60) pero con productos y ambiente dignos del siglo XXI. No es temático, pero cumple con creces su cometido: un restaurante-bar sin pretensiones, con buena comida y excelentes tragos, que le ahorrará a los sureños el viaje de 45 minutos a las zonas con bares de moda. La música, así como la decoración, conjugan el estilo de este barrio con lo mejor de la Condesa y la Roma. El chef Ramón, especialista de la gastronomía italiana, alegra a sus comensales con pastas perfectamente cocinadas y hechas en casa, pizzas al horno de leña y ravioles al más puro estilo de la nonna. Por otro lado está la coctelería, diseñada cuidadosamente por un grupo de mixólogos profesionales, quienes además de crear maravillas como el trago de la casa, el Séptimo (whisky, gengibre, naranja, limón y ginger ale), también se preocuparon por surtir la cava con una buena selección de etiquetas de vino de todo el mundo. El “rescate nocturno” de Coyoacán no pudo empezar de mejor forma, el Séptimo pinta para convertirse en clásico. El Hijo del Cuervo Seamos sinceros, a ti lo que realmente te interesa saber es ¿porqué El Hijo del Cuervo es todo un clásico de Coyoacán? Y créenos, va mucho más allá de sus yardas de cerveza o de la selección musical que ofrece, la cual abarca desde el rock en español más comercial hasta una que otra rola metalera. “El Hijo” se encarga de poner el nombre del México coloquial en alto y su cocina no se queda atrás, ¿no nos crees? Pídete unos tacos de cochinita o unos sopes. El nombre del lugar viene del poema de Edgar Allan Poe, “El Cuervo”. Fue así como Alejandro Aura y Pablo Boullosa, los fundadores, comenzaron este proyecto cultural a un lado de la iglesia de La Conchita, donde ofrecían tragos, teatro y libros. Fue tanto el auge que decidieron establecerse en el corazón de Coyoacán, el jardín Centenario, bajo el nombre de “El Hijo del Cuervo” con reminiscencia al original y… pero mejor pregunta por Lalo Flores, quien seguramente te contará la historia mejor que nosotros. Ha prevalecido a través de 25 años bajo el resguardo de una casona construida por el arquitecto Felipe Leal, famoso también por proyectos como el bar "La Cúpula" en el Centro y la biblioteca de la Facultad de Ciencias de la UNAM. Si creíste que los fresas, bohemios, rockeros, artistas, extranjeros y metaleros no se llevaban, debes de asistir a este clásico para observar cómo a lo largo de la noche esta mezcolanza se va infiltrando una con la otra, aquí la pose es lo de menos. A pesar de que es grande, siempre está a reventar (es un clásico ¿recuerdas?), asegúrate de llegar temprano y llevar contigo mucha paciencia. El lugar presume una terraza que queda frente al Centro de Coyoacán, así que, si de pronto te llega un ligero olor a copal, ¡bienvenido, estás en Coyo! Si quieres experimentar “El Hijo” de manera diferente, asiste un sábado a las doce de la mañana, pide unos calimochos y déjate envolver por el club de lectura. La Bipo No es sólo un nombre, este restaurante-bar realmente tiene doble personalidad: algunos lo conocen como La Bipo, otros simplemente como La B; muchos la recuerdan por su ambiente de cantina del piso inferior mientras que muchos otros la recordarán bien por el ambiente más antrero del piso de arriba. Sea como sea, este recinto propiedad del actor Diego Luna, es el consentido de muchos sureños. El concepto es de cantina antigua del Centro, pero definitivamente no es igual a las demás. La decoración kitsch y a la vez fresa que es fácil de identificar por las mesas de Cervecería Modelo, frases escritas en la pared, salsas en botellas de refresco Lulú e imágenes de personajes muy mexicanos como El Santo o la Virgen de Guadalupe. Pero por decir “cantina” no pienses sólo en tequilas y confesiones de borrachos, su carta de alimentos es muy variada y podrás venir a echarte un taquito y varias opciones más de un menú variado y original. Te recomendamos que pruebes las quesadillas de jamaica, la tecolota o las papas Mi Jefita. El agua de pepino es la bebida de la casa, y para que amarre bien puedes pedirla con piquete de vodka o mezcal. Y hablando de mezcales, aquí te lo mezclan con todo: mezcal con cerveza (dupla que se ofrece en paquete), el picosito Mauricio Garcés a base de mezcal con Lulú de piña escarchado con chile piquín o vete por un brandy combinado con Lulú al que finamente nombraron París Del Naco. Los precios de las bebidas están son accesibles, lo que vuelve a este lugar una buena opción para el fin de semana. Si te aburres abajo, puedes subir a la terraza donde tienen música más animada y además sirve como área de fumar. La Celestina La Celestina es el lugar para arrejuntarse con los amados, ya sea con amigos o con amoríos. La onda coyoacanense hace que en este recinto los hechizos de la noche caigan sobre los comensales para avivar la diversión y atizar los romances al mejor estilo bohemio y casual. Su interior es como el de una tradicional cava española, con bancos, barras y pisos de madera oscura. Sobre las paredes cuelgan imágenes relacionadas con la producción de vinos y, sobre la barra principal, la macabra imagen de la alcahueta, hechizándote con su bruja mirada. El primer acto comienza con las bebidas. Hay vinos, cervezas y licores entre los que sobresalen los cocteles preparados por copa o litro, como el trago de la casa, La Celestina, un estimulante brebaje de pulpa de frambuesa con vino blanco que no puedes dejar de probar. El segundo acto ofrece una selección de montaditos y productos para picar, tacos y ensaladas con una esencia auténticamente ibérica. Los conjuros musicales son obra del DJ, quien todos los fines de semana encanta a los asistentes con los mejores temas indie y lounge, una combinación perfecta para aquellos que quieran platicar o enfiestar en un ambiente sumamente relajado y propenso para ligar.

Polanco
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Jaleo Justo frente al Parque Lincoln en una de las zonas con más opciones culinarias dentro de Polanco, se ofrece un recuerdo de los auténticos bares de pintxos y tapas de España. Con una decoración simple de paredes negras y detalles rojos, el pequeño restaurante propiedad de Pedro Martín, mejor conocido como ex chef del Tezka, recibe a sus comensales con un amigable y atento servicio; y un ambiente relajado musicalizado en su mayoría con éxitos de bandas ibéricas como Estopa. Al llegar se ofrecen como aperitivos un plato de aceitunas y vermouth de la casa para abrir el apetito mientras se pueden ordenar cañas claras u oscuras, tinto de verano, sangría o algún vino por copeo de la cava que se encuentra de manera subterránea al fondo del lugar. La carta incluye una amplia variedad de montaditos, pintxos y tapas españolas desde las usuales croquetas de jamón de Huelva, tortilla española, patatas bravas y chistorra de Navarra, hasta platos más elaborados como rabo de toro, txipirones en su tinta con arroz blanco, entre otros platillos. Además, siempre hay platillos del día, que pueden encontrarse escritos en un pizarrón. Cabe mencionar que todos los embutidos cuentan con el sello de calidad de Joselito, considerado entre los conocedores como la mejor marca de jamón y embutidos ibéricos. Entre los postres son muy recomendables la crema catalana y el Pa amb Xocolate: una sorpresiva combinación de chocolate cubierto con sal de grano y bañado en aceite de oliva acompañado por pan crujiente para untar. La Surtidora Todo buen mexicano sabe que es en los mercados donde se come bien y en las cantinas donde se bebe mejor. Obvio, ir a estos sitios es cero glamoroso, así que para los que buscan una opción menos rascuacha sin que pierda el folclor, existe ese pequeño pueblecito artificial llamado Polanquito. Y ahí está La Surtidora: la combinación perfecta entre comfort food mexicana y lugar agradable para echar tragos mientras juegas una partida de dominó. En palabras de Gerardo, uno de los socios, es un lugar democrático. Y sí: ves desde el oficinista más Godínez hasta la niña más fresa. Papel de estraza, música cumbianchera, dulces mexicanos, botellas de Jarritos, películas del Santo y molcajetes son algunos de los elementos que nos recuerdan lo ecléctico de la cultura popular nacional. La comida es 100% mexicana; sin adjetivos, tan trillados ya, como “fusionado”, “reinterpretado” o “contemporáneo”. Aquí hay tacos, quesadillas (la de chicharrón prensado con queso es indispensable), tostadas, gorditas, tlayudas, mole, guisados (las verdolagas en salsa verde, como en las cantinas del centro), mariscos y hasta pozole (obviamente, sólo los jueves). El chef Eliseo no se anda con rodeos: va directo al grano. La selección de mezcales es excelente, desde el aclamado Pierde Almas hasta el mezcal de la casa (que por cierto, está al 2x1 los miércoles), ninguno decepciona y todos vienen acompañados de la clásica naranja y las adictivas habas enchiladas. Y para los conocedores, aquí se sirve tepache y pulque. También tienen unas frozen margaritas con fruta natural que bien pueden reemplazar tu típica cuba o paloma. Para la cruda pocas cosas son mejores que una tostada de atún y un clamato preparado. Todo fluye en un ambiente tan relajado, que las prisas y pendientes del día se olvidan por un buen rato. Gala by Momma Totalmente surrealista… o al menos inspirado en Dalí y su musa ¿Qué pensaría Salvador Dalí de que su obra inspirara un bar al ritmo de canciones de Rihanna y Luis Miguel? Ciertamente suena surrealista, pero no en el buen sentido. Aquí, los dueños del Momma han creado este concepto de acabados en mármol, madera y plexiglás, con reproducciones de las obras del pintor catalán que decoran este bar que lleva el nombre de su esposa y musa: Gala. (El nombre oficial, de hecho es Gala, by Momma.) La carta de bebidas incluye alrededor de 60 shots y 30 martinis. El estelar es el shot Gala, de receta secreta, pero pudo haberse llamado de cualquier otra forma. Una escalera de caracol conduce al restaurante, separado del bar tan sólo por un cristal. La carta incluye una variedad de platillos de corte internacional, con un lugar especial para la comida japonesa. El satay de camarón y el venado en escalopas, son muy antojables. De postre un Latin lover: una gota de chocolate amargo con hojaldre de chocolate y salsa de frutos rojos. Lo usual entre la concurrencia, no es muy surrealista, es encontrarte grupos de socialités celebrando algún cumpleaños, y adultos de más 25, formales, relajados y cero angustia. Upstairs Hidden Bar Su nombre hace honor al lugar. Cualquiera pensaría que, por encontrarse en Polanco, habría algún anuncio en la calle sobre su existencia. Pero no es así. Al llegar al número 120 de Masaryk te toparás con la puerta de Hanzo, un restaurante japonés con toques franceses... y uno que otro cráneo escondido en esquinas estratégicas. Todo esto parte del concepto y misticismo que envuelven a esta nueva opción nocturna. Para iniciar la noche, una cena en el Hanzo es la mejor opción. El peculiar nombre viene de Hatori Hanzo, legendario espadachín de Kill Bill, pero también el protagonista de una saga de películas de artes marciales llamadas Samurai Showdown, según nos explicó el gerente Raymundo Jiménez. Hanzo era un samurai muy sanguinario (de ahí el por qué de las sutiles calaveras en la decoración). El menú no es 100% japonés, pero cada platillo en la carta del chef Atilio Padra tiene un detalle representativo de la cocina nipona. Por ejemplo: el Black Cod (platillo que recomendamos ampliamente) es adornado con salsa Miso cítrica y los camarones roca son tempurizados. Después de cenar, es hora de subir al tercer piso de la casa para descubrir el Upstairs Hidden Bar. Incluso estando adentro del restaurante no hay muchos indicios de su existencia. Además, hay que ser muy arriesgados para ubicar un bar en el último piso y que sea lo suficientemente bueno como para hacer que las damas suban tantas escaleras en tacones y vestidos cortos. Pero la verdad es que el Upstairs cumple bien con las expectativas. Es suficientemente amplio para hacer más fácil que vayas de tu lugar a la barra y de regreso sin tener que empujar a nadie, y suficientemente pequeño para darle cierto toque de intimidad a tu noche. ¿Fumas? No te preocupes. El lugar cuenta con una terraza bastante espaciosa para ahorrarte la molestia de bajar tres pisos sólo para disfrutar de tu tabaco. Si tienes algo que celebrar con un grupo de amigos, puedes reservar este espacio para tu evento. Parte de la buena experiencia que ofrece este lugar tiene que ver con la barra. Además de contar con la selección de cajón, puedes tener a tu disposición una amplia variedad de tipos de sake, si quieres probar algo nuevo. Si eres más tradicional, los martinis son la especialidad de la casa. No puedes irte sin probar el martini de lichi. La hora perfecta para llegar es a las 12:30am. “Generalmente abrimos pista a la media noche y a esa hora ya está algo lleno”, según dice el DJ local, quien se jacta de ser uno de esos DJs que mezcla con video. Si eres tempranero, te recibirá un set de éxitos ochenteros, pero la mayor parte del tiempo el Upstairs se engalana con hits poperos en español e inglés. Si prefieres terminar la noche de manera tranquila con un whiskey en las rocas, puedes dirigirte al Piano Bar que se encuentra en el sótano; incluso te pueden dejar cantar un par de canciones. Definitivamente la combinación Hanzo+Upstairs+Piano Bar puede hacer de este lugar una excelente opción para pasar un sábado a partir de la hora de la comida y hasta altas horas de la noche. Aunque no está peleado con el hecho de llegar directamente al bar, es una mejor experiencia visitar por ratos cada una de las áreas que el lugar ofrece.

Tiendas en la CDMX

Centro
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Centro

Carla Fernández es una diseñadora que ha basado su trabajo en la sastrería mexicana. Por muchos años trabajó con etnias de Hidalgo y Oaxaca, por lo que, aunado a su pasión por la esencia e historia de México, incorporó a sus diseños textiles indígenas. Recientemente inauguró se segunda boutique en el DF, que se localiza dentro del Hotel Downtown en el centro de la ciudad. En esta nueva tienda puedes encontrar las piezas que componen las últimas colecciones que se presentaron en el Fashion Week México, además de ediciones limitadas, bolsas y accesorios.

Condesa
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Condesa

Adidas Originals El sello deportivo de Adidas se queda en los centros comerciales. Esta tienda, enfocada en su línea Originals y ubicada en una gran casa de la Condesa, es para conocer el lado urbano y chic de la marca. Todas sus colaboraciones con famosos pueden encontrarse aquí (la mayoría de las prendas). Los precios son muy accesibles, considerando que tienen calidad y un diseño que va más por el lado de hacernos resaltar entre la multitud que de hacernos lucir como deportistas. Sudaderas, playeras, chamarras, pants y hasta cardigans (para quienes buscan un look más preppy) están disponibles en esta tienda, ideal para quienes buscan darle color y vida a sus looks. La Nicolasa En esta tienda encuentras todo tipo de productos orgánicos: legumbres, frutas, huevo, verduras, vinagres, café, aceites, quesos, leche, vinos, carnes, mariscos, pan, tortillas, snacks, yogur y otros productos que no han recibido un tratamiento hormonal y mucho menos han sido cultivados con fertilizantes. Aunque el local es muy pequeño, se trata de un expendio muy bien surtido.  La atención del personal es sobresaliente, pues están capacitados con un alto nivel de conocimiento sobre cada uno de los productos, es por ello que, conforme recorres el local, te hacen oportunas sugerencias sobre tu compra. La Nicolasa es una tienda comprometida para que se pague un precio justo por los productos y aunque es un poco más alto que los de un supermercado convencional, bien vale la pena invertir por algo de mejo

Santa Fe
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Santa Fe

Xabone Santa Fe comienza a convertirse en un punto que concentra tiendas muy interesantes. Además de toda la ola de las muy conocidas franquicias estadounidenses –donde nuestros paisanos gastan su dinero gustosamente por portar logotipos que los distinguen­–, hay empresarios que se arriesgan con productos artesanales y amigables con el ambiente. Tal es el caso de Xabone, una línea de cosméticos para baño, cuerpo y maquillaje, hechos en su mayoría a mano, con ingredientes naturales y orgánicos, en envases de materiales reciclados y/o reciclables. Como buena marca ecoamigable, estos productos no los prueban en animales. La primer tienda abrió en las lejanas tierras de  San Pedro Garza García, Nuevo León, pero hace no mucho abrieron en Plaza Samara, en Santa Fe. Si tienes tina en casa (y no te da remordimiento gastar agua), entonces no te resistas a la delicia de las bombas de olor con aceites esenciales de Bomb Cosmetics, marca británica que además de relajarte durante tu inmersión en la tina, dejará tu piel humectada y perfumada. Si no tienes (o no quieres gastar agua) son una muy buena opción de regalo para tu amiga a punto de casarse, o para la que acaba de conseguir novio y planea fin de semana romántico. Nuestro favorito es la crema en barra, ideal para masajes. Ahí también encuentras maquillaje de Couleur Caramel, marca francesa de productos orgánicos. Prueba la línea de desmaquillantes, no tienen aceite así que no te sacarán ni media bolita de grasa en la piel. Entrar en Xabone es como entrar a una tienda de dulces y frutas, pero con muchos mejores beneficios saludables que el azúcar nunca te dará. Cañamiel Cuando Nelly Navarrete, recién egresada de la carrera de diseño textil de la Ibero, decidió abrir una boutique, tenía 25 años y una visión de negocios: una tienda-concepto-multimarca que debería expresar el colorido, vasto y cálido espíritu latino a través del diseño de interiores, los escaparates y, por supuesto, la selección de ropa y accesorios. Tenía además una motivación: que sirviera como plataforma para diseñadores mexicanos y latinoamericanos. Han pasado dos años y este local se vuelve un indispensable en la zona de Santa Fe. Situada en un área amplia y bien iluminada de la pequeña plaza comercial Park Plaza, el espacio Cañamiel es –como su nombre bien lo anuncia– un dulce a la vista. No se trata sólo de encontrar una selecta variedad de prendas y accesorios creados por diseñadores mexicanos, argentinos y brasileños; la idea es radical desde la arquitectura. Nelly buscó diferenciarse de otras tiendas desde el mismo resalta cada prenda. Tienen también un área con pasto artificial –como un “green”– en donde te puedes probar los zapatos. La interesante combinación de mobiliario (que incluye un mueble con espacios que asemejan una colmena rectangular), sirve para delimitar las diferentes áreas dentro de la tienda. La boutique fue construida con materiales ecoamigables, como paneles chroma (fabricados a partir de la combinación de láminas de ecoresina), sonotubos para el techo (formados por varias capas de papel reciclado comprimidas), cantos de triplay (aminoran el consumo de madera) e iluminación con LED (reduce el consumo eléctrico hasta en un 60%). El portafolio de diseñadores se encuentra en continua ampliación, pero algunos nombres que integran la familia Cañamiel son Alexia Ulibarri, Julia y Renata, Alejandro Carlín, Carla Fernández, Dalia Pascal, Lorena Saravia, Inés Barona Swimwear, Teamo, Libélula, Minola, Ricardo Villagómez, Farfalla y Juan Rosales. Los argentinos André Ungaratto, Cecilia Prado y Raphael Falci, y los brasileños Min Agostini y Picnic Decor complementan la firme propuesta con visión global. Lush La marca inglesa de jabones y productos cosméticos hechos de forma artesanal con ingredientes naturales abrió hace un año dentro del Centro Comercial Santa Fe. Es una delicia entrar porque los olores a frutas y flores te inundan los sentidos, pero tienes que saber que cada producto está hecho con ingredientes que por regla de la marca, deben venir de Inglaterra para poder respetar la calidad prometida. Obvio, Lush también tiene un compromiso con el comercio justo por lo que comunidades productoras se benefician directamente de la venta de cada producto. Hace menos de tres semanas presentaron la línea Emotional brilliance, colores multipropósito. Los puedes usar en tu párpados, labios o mejillas… ¡hasta en las pestañas, si quieres! En la línea también hay una mascara con un solo conservador, dos tintes de piel para unificar tu tono (como base de maquillaje) y un polvo traslúcido. Lo “emocionante” de la línea es que cada color que elijas viene con una descripción del significado emocional de cada tono, algo así como una cromopsicoterapia… No sé qué tan atinado sea, pues los colores que te expresan generalmente varían de acuerdo a tu estado de ánimo, pero de que es divertido, lo es.

Polanco
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Polanco

Mercado de Trueque El DF genera más de 12 mil toneladas de desechos al día. Para evitar que la ciudad se hundiera en basura, la Secretaría del Medio Ambiente del DF inició en 2012 un programa para promover el reciclaje: el Mercado de Trueque.  La intención de este mercado es concientizar a la población y demostrar que la basura se puede transformar en materias primas útiles. El programa consiste en intercambiar los residuos reciclables, previamente separados, por productos alimenticios. Aquí llegas con basura (papel, latas, PET, cartón, vidrio) y te vas con vegetales, frutas, quesos, plantas de ornato o especias, todos provenientes de Xochimilco, Tláhuac, Milpa Alta y otras zonas agrícolas del DF.  En un principio sólo se recibían desechos inorgánicos y reciclables, pero actualmente también participan residuos electrónicos como pilas, cámaras, computadoras y celulares. En lo que va de 2013 se han recopilado casi 70 toneladas de residuos y han participado alrededor de 9 mil personas. El Mercado de Trueque se realiza el primer domingo de cada mes en la Primera Sección del Bosque de Chapultepec. Gracias al buen recibimiento que ha tenido, ahora es itinerante y hace recorridos por las diferentes delegaciones del DF. Puedes revisar el calendario de actividades en su sitio web. Casa Theodor Para sentirse en Europa durante 5 minutos basta con ir a la nueva boutique de Té Casa Theodor, ubicada en la Benessere Concept Boutique & Maison de Thé. Ya conocíamos la marca porque la manejan

Museos y galerías en el DF

Roma
Arte

Roma

La Roma es más que bares y restaurantes, también se respira arte gracias a sus galerías. Te presentamos los lugares que albergan las mejores propuestas nacionales e internacionales.

Centro Histórico
Arte

Centro Histórico

El DF es una de las ciudades del mundo con más museos y recintos culturales. Muchos de ellos se concentran en el Centro Histórico, ¡te los presentamos!

Pedregal y Tlalpan
Arte

Pedregal y Tlalpan

Museo Dolores Olmedo Más que un museo, el Dolores Olmedo es un verdadero oasis al sur de la ciudad. Con una caminata por los jardines de la ex hacienda de La Noria, entre esculturas de bronce, árboles, plantas y flores endémicas, sorprende el hecho de estar aún dentro de la ciudad, acompañados por los pavorreales y perros xoloitzcuintles que invaden el camino. La vida de Dolores Olmedo fue equivalente al valor de su colección. Entre retratos y fotografías con la crema y nata del país, mobiliario y antigüedades asiáticas. La primera sala muestra al público la intimidad de su hogar e introduce al visitante en la vida de este mítico mujerón. Como amiga y benefactora de Diego Rivera, el mayor tesoro de su colección son las obras del afamado pintor y las de sus mujeres más queridas: su primera esposa, Angelina Beloff, y Frida Kahlo, que constantemente recorren el mundo, por lo que es posible no encontrarlas en exhibición. La buena noticia es que aunque esto suceda, aún tendrás mucho que ver. Entre los óleos, acuarelas y dibujos, encontrarás más de 500 piezas de origen prehispánico y una singular selección de piezas de arte popular. Sin duda, visitar este museo es tener una probadita de los mejores museos de la ciudad. El recorrido debe de terminar con una parada en la cafetería y la chachareada en la tienda de museo. Es súper conveniente checar la cartelera de eventos, ya que todos los fines de semana se ofrecen conciertos y actividades al aire libre. La esencia del museo es perfe

Coyoacán
Arte

Coyoacán

Coyoacán no sólo es una zona famosa por sus bares, o restaurantes. La colonia preferida de Frida Kahlo se distingue por contar con una gran variedad de recintos culturales, como teatros, museos o galerías.

Opciones para la diversión gay en el DF

Zona Rosa
Gay y lésbico

Zona Rosa

La Suite Bar Cuentan los rumores noctámbulos de la vida gay que el mejor día para visitar La Suite es el jueves a partir de las seis de la tarde, hora en la que arrancan sudorosas fiestas exclusivas para hombres. Una vez dentro hay que despojarse del pudor (y de un poco más). El primo de un amigo nos contó que se ponen bastante agitadas, sobre todo en la parte de la terraza. Quizás, cuando la temperatura es más fuerte que los decibeles, no importa tanto que el sonido esté mal ecualizado y las instalaciones no sean precisamente elegantes. Es un local de tres niveles que satisface la demanda de un público gay poco exigente. Aunque hay cadena, sólo es una señal equívoca de su interior cero pretencioso. Los tragos no escapan al rango de la Zona Rosa: cervezas de 35 pesos y tragos desde 55 pesos.  Los fines de semana La Suite es mixta. Entrar cuesta 75 pesos porque tienen DJs invitados. A diferencia de otros sitios, los chicos solitarios son bastantes y entablar comunicación es fácil, por lo que ligar es parte de su oferta. Pussy/La Gayta Es un local partido en dos, unidos por una barra en medio debajo de un marco desde donde se puede ver lo que ocurre del otro lado. En el Pussy las paredes están tapizadas de rosa, mientras que en La Gayta hay estampas de hombres desnudos. El Pussy está pensado para chicas, La Gayta para chicos. Ambos son bares muy pequeños con no más de cinco mesas, más los bancos que se encuentran en la barra que separa estos dos espacios. Abren desde la una de

Centro
Gay y lésbico

Centro

El Marrakech Salón De alguna manera, este local cabaret-galería-gay-kitsch-retro-medio-izquierdoso fue el que convirtió a la calle de República de Cuba del Centro Histórico en un destino alternativo a la Zona Rosa. Y lo de alternativo va en serio. Es inevitable que no se escuche a Katy Perry, o que la oferta-demanda rosa que predomina en estos días de empacho de apertura hacia todo tipo de diversidad sexual exija que el dj ponga “La maldita primavera”. Pero, en algún momento, suenan también Radiohead o los Pixies. “Tienen que”, dice Víctor Jaramillo, uno de los propietarios del Marrakech Salón, un antro gay que en cuatro años ha logrado lo que muy pocos clubes gays de la Ciudad de México: hacerse de una personalidad propia, a partir de los estereotipos e incluso uno que otro insulto Hecho en México hacia todo aquello que parezca gay. Aquí la constante es el humor y una colorida capacidad de burlarse de uno mismo, algo no muy común en la comunidad LGBTTTI capitalina, que suele ofenderse por casi todo.  Desde la ubicación se percibe como un club diferente. Se encuentra en una de las calles menos restauradas del Centro Histórico de la Ciudad de México, la de República de Cuba. Conforme las luces exteriores del Marrakech se apoderan de la media noche, la decadencia de los edificios descarapelados que flanquean al Marrakech se vuelve glamurosa y de una estética envolvente. No hay cover, ni cadenas, ni cadeneros que te embrollen la entrada. Sólo un personal de seguridad que se aseg

Roma-Condesa
Gay y lésbico

Roma-Condesa

Elektrosundays by Hibrido La leyenda cuenta que quienes se atreven a entrar a este concepto que arranca a las 10 de la noche en domingo, terminan por buscar un after party en pleno lunes a eso de las 7 de la mañana, mientras el resto de los mortales se ajusta la corbata, a punto de salir a la oficina. En otras palabras: no es para cualquiera. Elektrosundays son fiestas organizadas por los administradores del Hibrido, aquel club que se encontraba al interior de la Plaza del Ángel en la Zona Rosa y que hace un par de meses cerró sus puertas, para dedicarse exclusivamente a la diversión de los domingos y sus noches. Suceden dentro de las instalaciones del Venue, un foro que combina las dimensiones de un cine antiguo con la tecnología y las luces de un antro grande. Con este mix logran convocar de 600 a 800 personas cada domingo. La música se compone por sesiones de circuit y pop de ayer y hoy. Los organizadores se encargan de buscar buenos djs en distintos puntos del país, por lo que la presencia de hombres y chicas provenientes de Guadalajara, Monterrey o Aguascalientes es constante. No obstante cada domingo cuentan con la presencia de Lester García, Iván Orta, Viktor Gi y Christian Quiroz; sus residentes. La entrada es de 100 pesos y los tragos son económicos: 30 pesos las cervezas y sus respectivas cubetas de 10 por 250, también hay vodkas, rones y tequilas a partir de 60 pesos,que aumentan de precio de acuerdo a la nacionalidad y marca. Pueden solicitar cortesías llamando a

Oriente
Gay y lésbico

Oriente

Cansados de recorrer República de Cuba y la Zona Rosa, nos lanzamos al oriente en busca de nuevos lugares Cuando llevas más de 10 años en la vida nocturna gay del DF, es inevitable sentir el hartazgo de salir cada fin de semana a los mismos lugares. El rutinario peregrinaje por el universo homoerótico del Centro de la ciudad se vuelve aburrido.Por eso, en últimas semanas exploré la zona oriente y redescubrí lugares de ambiente que refrescaron mi amor por las fiestas salvajes. 608 Night Club Cruza la cadena y conoce este exclusivo antro que ganó fama con el nombre de Hit Night Club gracias a las fiestas temáticas que organizaban los jueves con espectáculos de stand up y shows de gogo dancers. Ahora son los viernes y sábados cuando dan de qué hablar. Cada semana tienen djs invitados de la escena del DF, como Maurizio Zendejas y Joy Marquez quienes amenizan los viernes de techno. Por eso el sello del lugar es la variedad músical, cuentan con noches temáticas de salsa, rumba, reggaeton y electrónica. Así que hay para todos los gustos.Sus bartenders manejan a la perfección todos los tragos clásicos, me sorprendieron con un gin tonic y un cosmopolitan. Destaca la velocidad y amabilidad de los meseros al servir los cocteles. A pesar de esto, la mayoría de los asistentes opta por comprar botellas, el whisky y el vodka son las bebidas más populares en las mesas. Cactus Bar Destaca por las provocativas fiestas temáticas que organizan todas las semanas. Aquí hay música pop y los mejores

Lo mejor de la Ciudad de México

Observatorios astronómicos del DF
Qué hacer

Observatorios astronómicos del DF

Te recomendamos cuatro lugares para conocer más sobre el espacio, las estrellas y los planetas lejanos Centro Astronómico Clavius, A. C. Este centro de la Ibero es uno de los mejores lugares para la observación astronómica.Cuenta con una con una cúpula giratoria de 3.5 metros de diámetro, telescopios solares H-alfa, una terraza para observaciones y varios de los más privilegiados telescopios de la ciudad. Todos los miércoles hay conferencias gratis para aprender sobre la astronomía y entender los más recientes avances del tema.Después de las conferencias, si las condiciones climáticas lo permiten, el grupo sube a hacer observaciones con telescopios. También ofrecen diplomados y talleres de astrofotografía y construcción de telescopios, cursos de verano, visitas para niños y excursiones a observatorios fuera del DF. Sociedad Astronómica de México Una asociación de aficionados del estudio del universo. Dan conferencias todos los miércoles e imparten cursos de astronomía y de cómo aprender a usar o construir un telescopio. Planetario Luis Enrique Erro La mejor opción par alos niños.Tiene un domo de dimersión digital con 120 proyectores para visualizaciones de eventos en tiempio real y cientos de datos de estrellas y galaxias. También cuentan con un mural luminoso con la historia de la astronomía y piezas autenticas, como una nave espacial sputnik, un metiorito de 300kg. y el motor de un cuete. De vez en cuando ofrecen conferencias y realizan observaciones con telescopios en su

Epidemia de rascacielos
Qué hacer

Epidemia de rascacielos

La ciudad vive un boom de rascacielos, pero, ¿es realmente lo que nos conviene? Te contamos cuáles son los próximos a estrenarse y la huella de estos edificios en el DF Son altas, esbeltas y estéticas. No hablamos de modelos, sino de las construcciones sobre la marcha en la ciudad.La metrópoli está viviendo un boom impresionante de obras cada vez más cercanas al cielo. En Reforma, Insurgentes, Periférico y Santa Fe ya son casi una constante."Nos vemos en la Torre Mayor", "te busco al lado del Starbucks de Reforma 222" o "te encuentro en la Latino a las 6:30", son frases comunes que reflejan la forma en la que estos inmuebles se convierten en referencias urbanas.Sin embargo, no poner un freno a estas construcciones levanta las preguntas, ¿realmente México está preparado para ser una ciudad de rascacielos? ¿Son símbolos del progreso del país o sólo una competencia arquitectónica por diferenciarse y posicionarse como el edificio más imponente, futurista o sustentable?A este ritmo, inevitablemente, siempre habrá un nuevo ganador (como la Torre BBVA) que desbanque al anterior (adiós Torre Mayor y tus 225 metros de altura).La idea de hacer una ciudad compacta es una de las razones por la que hoy en día es tan común la presencia de estas construcciones, explica el arquitecto Manuel Cervantes Céspedes, quien encabeza el despacho CC Arquitectos."Las obras recurrentes en Reforma y Santa Fe se dan porque la normatividad incentiva su desarrollo. Son pocos los sitios en el Valle de México

Edificios con historia literaria
Qué hacer

Edificios con historia literaria

La casa de Ramón López Velarde, el lugar donde Burroughs mató a su esposa y un regalo a Pedro de Alvarado están en el DF Casa del Poeta Inspiración y biblioteca “La Patria es impecable y diamantina”, escribió Ramón López Velarde, mientras habitó esta casona porfiriana. Cuando uno la visita, es fácil imaginar de dónde sacó la inspiración. Además de llevar el nombre y resguardar libros y fotografías del autor de La suave patria, es casa del acervo de Salvador Novo y Efraín Huerta. Organizan lecturas, presentaciones de libros y conferencias. Teatro La Capilla Novo te invita a comer La capilla de la antigua finca de El Carmen fue adaptada a la vida histriónica en 1953 por un hombre de letras, vecino de Coyoacán: Salvador Novo. Actualmente continúa como uno de los baluartes de la vanguardia teatral. El restaurante Novos es algo que nadie debe perderse. La escena del crimen de Burroughs O de por qué no jugar con fuego Los seguidores de Burroughs conocen este sitio como “el lugar de la leyenda”. Fue aquí donde el escritor estadounidense mató a su esposa, Joan Vollmer, de un tiro en la cabeza mientras jugaba a ser Guillermo Tell. El lugar fue popularizado en las notas de prensa de la época, después del incidente que llevó a Burroughs a escribir, años más tarde y después de pisar la cárcel de Lecumberri. Fonoteca Nacional El sonido de la historia nacional Según la leyenda, Pedro de Alvarado, el capitán de Hernán Cortés responsable de la matanza del Templo Mayor, habría recibido esta m

Altares urbanos
Qué hacer

Altares urbanos

Desde Jesús Malverde y la Santa Muerte hasta la virgen en todas sus manifestaciones Santa muerte Devoción ancestral Sí, el principal altar de la Santa Muerte está en Tepito, pero este otro -perdido entre los pueblos originarios del oriente- destaca por su monumentalidad. Basta con ver a alguno de los seguidores saludarla con naturalidad para saber que se trata de un rito bastante doméstico, nada satánico ni malévolo. Entre los mismos habitantes de Iztacalco se pueden apreciar las diferencias de opinión de quienes están a favor o en contra de esta efigie, pero sin duda es una expresión más de la religiosidad mexicana y capitalina. Virgen del Metro Filtración de fe La imagen, a la que muchos le atribuimos su origen a las goteras del Metro, fue encontrada en el piso por usuarios de la estación Hidalgo. En las semanas posteriores al hallazgo de 1997, la mancha fue colocada en el acceso a la estación que está en Zarco y Reforma, que se convirtió en un lugar improvisado de peregrinación y veneración. Jesús Malverde En la neblina del mito El presunto santo patrono del narcotráfico llegó a la Vértiz Narvarte al menos hace cinco años. Acompañado de la Santa Muerte, Malverde tiene aun en el cuello la soga con la que supuestamente fue ahorcado por bandido y salteador de caminos. Guadalupana en San Ángel Entre arcángeles Por si no tuviera suficiente con la enorme basílica del Tepeyac, la virgen reclamó otro espacio en un rincón propicio para el catolicismo: la Plaza de los Arcángeles. E

Estatuas y monumentos extravagantes
Qué hacer

Estatuas y monumentos extravagantes

Desde proporciones absurdas hasta simbolismos ilógicos, te mostramos qué hay detrás de los homenajes urbanos más raros Estatua al perro callejero Develada en julio de 2008, es un intento de grupos protectores de animales para crear conciencia sobre la responsabilidad de tener una mascota, el maltrato animal y la esterilización. La silueta famélica y coja que se aprecia en las orillas del Centro de Tlalpan corresponde a Peluso, perro callejero que murió cinco días antes de la develación de la estatua, obra de Girasol Botello. La ranita de los boleros En la antigua plaza del Colegio de Niñas, una ranita trovadora toca un laúd a la sombra del reloj que el imperio otomano regaló por el centenario de la Independencia. En algún punto del siglo pasado, el carismático batracio se ganó el cariño del gremio de los boleros, pues los limpiadores de calzado recibieron ese nombre por cargar la grasa en bolas envueltas en papel. Ahora ellos le dan mantenimiento. Estatua de los "indios verdes" Lo curioso de este monumento no es su calidad ni su propósito, sino el término genérico y racista con que lo conocemos. Los “indios verdes” son nada menos que los emperadores Itzcóatl y Ahuízotl, fundidos en bronce y enverdecidos por la humedad y el paso del tiempo. Las esculturas, de Horacio Casarín, peregrinaron a lo largo del siglo XX por Reforma, la Viga e Insurgentes. Mano del Parque España Diariamente, decenas de personas corren, pasean o caminan con sus perros alrededor de esta estructura metáli

Estaciones de bomberos
Qué hacer

Estaciones de bomberos

¡Que vengan los bomberos que nos estamos quemando! Te recomendamos cinco estaciones de bomberos de la ciudad que debes conocer Estación Cuauhtémoc “Comandante Eulalio Mujica Pérez” o Ave Fénix Es la más moderna de la ciudad y fue inaugurada en 2006 en el predio que alguna vez ocupó el club nocturno Lobohombo, el cual se consumió en un incendio el 20 de octubre de 2000. Su nombre más conocido, Ave Fénix, es una metáfora de su resurgimiento tras el siniestro que dejó 22 muertos. Estación Tacubaya “Comandante Artemio Venegas Mancera” Se encuentra enclavada en calles recónditas a orillas de la Escandón. Su cuartel es tan viejo y nostálgico que nos remonta a la primera mitad del siglo pasado. Aún conserva su fachada a dos tonos, muy a la pueblo mágico. Estación Benito Juárez “Comandante Enrique Padilla Lupercio” Quienes circulen por el Eje Central encontrarán con una estación de bomberos poco convencional a la altura de la Portales, bajo un medio domo. La base, inaugurada en 2003, apenas tiene un cartel con insignias y algunos carros de bomberos que lo identifican. Estación Iztapalapa “Comandante Jesús Blanquel Corona” Uno esperaría más de la base que da servicio a la delegación más poblada, pero estas instalaciones apenas sobresalen en el paisaje.Localizada a unos 15 minutos de la sede delegacional, sus bomberos tienen más probabilidades de llegar a tiempo a un incendio en el Periférico que a los ocho barrios originarios de Iztapalapa. Estación Azcapotzalco “Comandante Agustín P