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Tendencia: festivales de música

Creado por Volumen Ache y Distrito Global, el Carnaval de Bahidorá fue el pionero de la nueva ola de espectáculos de música en México

Carnaval de Bahidorá 2014 (Foto: Time Out México)
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Carnaval de Bahidorá 2014 (Foto: Time Out México)
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Carnaval de Bahidorá 2014 (Foto: Time Out México)
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Si 2005 fue un parteaguas para los conciertos de bandas internacionales independientes en el DF -gracias a productores como Iguana Pop, Noiselab y Tape Music-, 2013 fue sustancial para los festivales de las mismas. En este lapso de tiempo, los festivales se multiplicaron y de pronto surgieron espectáculos masivos con bandas internacionales patrocinadas por marcas. ¿El negrito en el arroz? Todos eran en el mismo lugar (ej. Foro Sol) pero con diferente cartel.

Fue hasta 2013 que surgió un proyecto diferente enfocado en dar una experiencia redonda. Bahidorá se diferenció por ofrecer un entorno paradisiaco (Las Estacas), con un río cristalino donde la gente pudiera nadar, acampar y ver a las bandas.

La innovación consistió en ser un carnaval en el que la música es un ingrediente importante, pero sólo forma parte de una receta total para vivir en comunión con los demás durante dos días. Se cuidó desde el escenario y el ambiente, hasta que la música jugara con el espacio y que la comida fuera más allá de las hamburguesas congeladas y las papitas. Después de Bahidorá, festivales como Ceremonia (la primera vez planeado en Xochimilco pero realizado en Toluca) y Trópico (en Acapulco), surfearon la misma ola de festivales modernos.

Son espectáculos masivos de nicho para alrededor de 5 mil y 10 mil personas. Otros agentes cruciales para este cambió fueron Sicario, Archipiélago, Mutek, Nrmal, Festival Antes y Bestia. ¿Precursores? Podríamos mencionar al festival Colmena (Tepoztlán, 2008), organizado por Dos Abejas o el festival de Avándaro en los sesenta. ¿Será que nuestros padres fueron los verdaderos visionarios?

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