Entrevista con Han Bennink

Previo a su presentación en el Festival Bestia, hablamos sobre cómo hacer música, Holanda y dentistas


Con la humildad que le ha dado la madurez de una exitosa trayectoria como baterista y multiinstrumentista, pero con la impetuosa simpatía de un niño en el cuerpo de un hombre de 72 años, Han Bennink, pionero del free jazz y la improvisación libre en Europa, platicó con Time Out en el marco de la segunda edición del BESTIA Festival.

La música no es sólo cuestión de notas que salen de un instrumento. La personalidad de quienes las interpretan es parte fundamental en ese largo proceso y complejo trajín de hacerse llamar músico. Esto es, en definitiva, algo que Bennink sabe hacer de manera fastuosa.

Originario de Zaandam, Holanda, Han nació el 17 de abril de 1942. Hijo de un percusionista de orquesta y clarinetista, encontró en su padre a su principal referencia  musical desde temprana edad. Su primer instrumento de percusión fue una silla de cocina y creció escuchando bebop, una vertiente del jazz que sucedió al swing.

"En aquellos tiempos el bebop llegó a Holanda, así que crecí con eso. Escuché en un disco de 78 RPM (acrónimo de los primeros discos de gramófono) que se llamaba "Tiger Rag", de Louis Armstrong. El tempo era muy rápido y complicado. Me imaginé tocando algo así. Más adelante escuché a Kenny Clarke y se convirtió en mi principal influencia y héroe eterno de la batería".

Desde entonces, Bennink se formó como baterista. Junto a otros colegas y compatriotas holandeses (Misha Mengelberg - pianista y Willem Breuker - saxofonista) formó un colectivo de músicos llamado Instant Composers Pool, en 1967.

A lo largo de su carrera ha compartido escenario con músicos de la talla de Dexter Gordon, Wes Montgomery, Sonny Rollins, Eric Dolphy, Derek Bailey, Steve Lacy, Peter Brötzmann, entre otros.

Su peculiar estilo nos habla de cómo cualquier objeto es excelente para hacer música. Sólo hace falta un poco de creatividad para convertirlo en arte y en un acto apasionado de improvisación.

Con un basto número de técnicas que van desde el jazz convencional, hasta la improvisación libre, Bennink se ha hecho famoso por su espontaneidad al utilizar cualquier objeto que se encuentre en el escenario para hacer música. Uno de sus actos favoritos es aquel en el que se mete una baqueta a la boca y la golpea con la otra baqueta.

"También puedes meterte una baqueta en el trasero -dice entre risas y continúa- pero creo que eso no tendría ningún sentido. Cuando te lo pones en la boca provocas el mismo efecto que cuando te cepillas los dientes, -por cierto, odio cepillarme los dientes, prefiero lustrar mis zapatos- pero si te cepillas los dientes tienes el mismo sonido, así que por qué no hacerlo con las baquetas de la batería también", señala.

"Me gusta experimentar con todas las posibilidades sonras que uno puede encontrar en la vida diaria. Todo empezó como un accidente, pero después me di cuenta de que en realidad podía incluirlo en mi set musical. No suena nada mal y te abres a nuevas posibilidades", agrega.

La irreverencia con que cuenta las anécdotas de su trayectoria cambia de tono al momento de preguntarle sobre su vida fuera de la música. Allí el virtuoso baterista cambia las baquetas por la serenidad de su hogar.

"Además de músico, soy un artista visual. Gran parte del tiempo la paso en mi pequeña casa en el centro de Holanda. Me gusta mucho la naturaleza, andar en bicicleta, juego algo de futbol. No lo sé, mi vida es un tanto aburrida y muy normal, pero me gusta lo aburrido y normal porque siempre saco algo interesante de ello".

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John Zorn

John Zorn parece poseído cuando tiene entre sus manos un saxofón: cierra los ojos, mueve sus dedos con velocidad y sopla con fuerza sin detenerse hasta que su piel se pone roja. Esa postal se ha plasmado desde la década de 1970 en diversos escenarios underground, y ahora lo apreciaremos desde las butacas del Lunario y del Auditorio Nacional en el marco de la tercera edición de Bestia. Nacido en la cuna bohemia de Nueva York, Zorn es un músico que ha cruzado por muy diversos estilos en sus más de 20 discos. Según el saxofonista mexicano Remi Álvarez (integrante de Antimateria y FAS Trío), su música “es imposible de describir, abarca muchos géneros: jazz, freejazz, avantgarde, rock y experimental”. Álvarez, quien es jazzista y maestro en la Escuela Nacional de Música, señala también que Zorn es “un compositor e improvisador incansable. Su música no tiene límites, es un personaje fuera de lo común que se caracteriza por innovar en cada una de sus composiciones”. La personalidad de Zorn ante el público es un misterio. Por ello, Remi propone que asistas sin prejuicios, pues no se sabe en qué género se adentrará o si serán combinados. Sin embargo, atrás de esos anteojos de pasta que esconden a un músico complejo, también hay garantía en su ritmo y su discografía. Bestia armó el ciclo John Zorn México con dos eventos espectaculares. El primero será la presentación de Bladerunner, un supergrupo integrado por Dave Lombardo (Slayer), Bill Laswell en el bajo y John Zorn en el sax. Es

El órgano más grande de México

Las más de nueve mil butacas del Auditorio Nacional lucen imponentes al entrar al recinto, sin embargo, el secreto mejor guardado “vive” detrás de las cortinas de la pantalla izquierda. Se trata del órgano monumental más grande de Latinoamérica y el séptimo del mundo. Este imponente instrumento, con 15 mil 633 flautas, ocupa la altura de un edificio de tres pisos, aproximadamente. Se construyó con las partes del primer órgano que existió en México, en el Palacio de Bellas Artes (1934). 24 años después este órgano cobró vida en el Auditorio Nacional, gestionado por el músico Jesús Estrada. En palabras de Víctor Urbán, organista, compositor y alumno de Estrada, “la tesitura que el órgano tubular genera es mayor que la de una orquesta sinfónica, gracias a sus 250 timbres”. Algunos de los sonidos que emanan del instrumento son el de la tuba, el trombón, la flauta, el clarinete y la viola. El órgano, que pesa 15 toneladas (incluyendo flautas), se interpreta a través de cinco teclados manuales y uno con los pies. Si duda, un espectáculo de interpretación que inunda el Auditorio.

Datos curiosos sobre El gabinete del Dr. Caligari

Para muchos, El gabinete del Dr. Caligari (Robert Wiene) no sólo es una de las joyas del expresionismo alemán, también representa un precursor para el género zombi: la historia de un sonámbulo que asesinaba a todo aquél que le indicaba el Dr. Caligari, por medio de un proceso de hipnosis. Estrenado en 1920, este clásico del cine fue restaurado en resolución 4K y el resultado de esa “manita de gato” se proyectó por primera vez durante la edición 64 del Festival Internacional de Cine de Berlín, en febrero de 2014, y fue musicalizada por el compositor estadounidense John Zorn. Este año la fórmula se repite para mostrarle a los capitalinos a El gabinete del Dr. Caligari en 4K acompañado de la música de Zorn, quien tocará el órgano monumental del Auditorio Nacional, como parte de Bestia Festival.  Para que termines de animarte para ver esta gran obra de Wiene, de contamos algunas curiosidades del filme.

Klezmerson

La convergencia entre la música de vanguardia, que no se programa fácilmente en la radio, se escuchará como parte del Festival Bestia. Klezmerson es un grupo con un estilo peculiar, su música pasa del rock progresivo al jazz en un santiamén. Benjamín Schwartz, líder de la banda, lo ha demostrado con el trabajo reciente que hicieron al lado de John Zorn, curador de la tercera edición del festival. Sé que ya estaban en contacto con John Zorn antes de realizar el proyecto que presentarán en el Festival Bestia ¿Cómo fue que llegaron a trabajar con él?Llevo mucho años en contacto con él, desde el 2010 que saqué un disco personal con su disquera. Cuando él vino al primer Festival Bestia me llamó y me dijo “Quiero que hagas un Book of Angels”, le gustó mucho, así que el siguiente proyecto fue tocar y trabajar para Masada Book Two.  También vamos a hacer otro más. ¿Cómo es tu relación con John Zorn?Pues somos familia prácticamente, eso sucede cuando uno entra al círculo de confianza de Zorn. Nos escribimos mails constantemente, tenemos mucha confianza, me acaba de mandar más música para que haga más discos con él. Podría presumir una amistad cercana más allá de una colaboración. ¿Fue complicado el proceso de trabajar las piezas?Cuando Zorn me llamó y me dijo que quería que tocáramos en este proyecto sabía que iba a ser un proceso largo de maduración. Hemos tenido la suerte de viajar y tocar este proyecto alrededor del mundo. La presentación es en dos semanas y estoy tranquilo, ya