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Entrevista con Los Elásticos

Previo a su presentación en el Vive Latino 2015, hablamos con estos enmascarados sobre unión, amistad y sonidos retro

Foto: Alan Zuko

Hace más de 190 años Napoleón Bonaparte pronunció que "la unión hace la fuerza" y algo en este decreto no debe estar tan mal. A los 30 años, el emperador de los franceses ya dedicaba su vida a controlar casi toda Europa Occidental y Central. Todo se basó en pequeñas invasiones y alianzas que le daban más poder.

Conquistar Europa suena un poco alejado de lo que cualquier persona querría hacer, pero para los músicos, engatusar oídos es una estrategia que se debe planear bien.

Los Elásticos son coherentes y constantes. Saben que su carrera musical no es un juego y la tratan como si fuera su única arma para defenderse de este mundo tan persuasivo. Cada paso que dan está razonado y bien maniobrado. Su compromiso va más allá de la pasión por la música retro y las máscaras de lucha libre. Ellos -muy amigos y unidos- tienen su propia táctica para conquistar el mundo.

Música, surf y lucha libre. ¿Qué los llevó a mezclar todo para crear su concepto?
Somos músicos, no hay otra palabra para definirnos. Si hacemos más cosas es porque las tenemos que hacer, pero en esencia, Los Elásticos somos una banda de músicos. No somos godínez ni aficionados de fin de semana. Desde la niñez, nos entró la pasión por la lucha. Es por eso que portamos máscaras, no por moda ni cliché. Cuando empezamos con el proyecto, pensamos "¿Qué vamos a hacer?, ¿Cómo lo vamos a vestir?". Ya había bandas como Lost Acapulco y Los Straitjackets, que se enmascaraban y dijimos "¿Qué, otros enmascarados?". En el fondo todos tenemos sangre de luchadores. Por azares del destino estamos involucrados con la lucha libre y es por eso que decidimos fusionarlo.

Trabajar con puros amigos parece tarea fácil, pero no es todo lo que necesitan para sonar bien. ¿Cómo han logrado este acoplamiento total en el escenario?
Los ensayos son más bien como talleres en el sentido de que alguien llega con un riff, otro con una melodía y a partir de ahí nos seguimos. Esta dinámica no ha cambiado en los 12 años que llevamos juntos. Ya es como una costumbre.

Componemos  y con una simple mirada nos entendemos. Se trata, simplemente, de guiarse por la química. En el tiempo que llevamos juntos, no hemos dejado de ensayar dos veces por semana, mínimo. Hemos desarrollado una intuición especial.

Siendo músicos de tiempo completo, con múltiples ensayos y tocadas entre semana. ¿No llega un momento en el que les aburre su instrumento?
Corsario, bajista de la banda, alguna vez hizo un comentario que se nos quedó muy grabado. Decía que el instrumento es celoso, porque cuando lo dejas por una semana sólo tú te das cuenta; cuando lo dejas dos semanas, se dan cuenta tus compañeros y cuando ya pasaron tres semanas, la gente se da cuenta. Eso es una analogía perfecta de lo celoso que es el instrumento. Nosotros no queremos ser la mejor banda, sino la "ultra mejor" banda de México y eso sólo se logra con trabajo.

Arriba de los grandes escenarios de México hay pocas bandas realmente independientes. ¿Ha sido difícil su camino?
Con el tiempo aprendes cómo se deben hacer las cosas. Por desgracia en México nadie te guía por el camino. Siempre es a prueba y error. Después de más de 10 años entendimos el proceso. Ahora sabemos que tienes que pulir tus canciones, hacer una maqueta, tener las mejores líneas. Luego de esto, hay llevarlas a un estudio, conseguir que alguien mezcle y lo masterice. Eso sólo nos lo enseñó la experiencia.

¿Ser independiente implica un doble trabajo?
El cansancio llega cuando no tienes pasión por lo que haces. Para nosotros esto no es cansado. Es difícil, claro, pero la realidad es que también se goza. La mejor recompensa es ver que tu trabajo le gusta a la gente. Aún nos divertimos porque experimentamos con nuestros sonidos, no estamos conformes con lo que tenemos.

Entonces, ¿podemos decir que no tienen una línea ni un género que seguir?
Hemos experimentado con todos los sonidos. Desde cumbia, hasta country, blues y rockabilly. Obviamente, nuestra base es la música instrumental retro, pero eso no impide que metamos distorsión. Habrá a quien le guste y a quien no. La música es tan diversa que no le puede agradar a todo mundo.

¿Qué esperan para el Vive Latino 2015?
La vez pasada tocamos en un escenario principal y nos abrió Caifanes... un día antes [risas]. En 2011 abrimos un escenario, estábamos muy emocionados. Este es nuestro segundo Vive, ahora llegamos como headliners de la carpa intolerante, eso es un avance. Cuatro años después, somos la banda estelar de un escenario. Eso es superimportante, ahora pondremos el último slam. Así que, si todavía tienen energía, los retamos a que vayan al la carpa intolerante y se echen un taco de ojo, hagan un buen slam y tengan un viaje con los visuales. Todo va a estar muy bien.

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