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Kanye West: Yeezus

Esto fue lo que pasó en la listening party de su más reciente disco

Foto: Time Out Nueva York

"Tengo una nueva estrategia, es no tener estrategia", dice Kanye West en la listening party de Yeezus.

El simple hecho de que West haya asistido a este evento es una prueba del cambio en el modus operandi del rapero desde su disco de 2010, My Beautiful Dark Twisted Fantasy. En ese entonces había sido ridiculizado públicamente, no lo bajaban de payaso y, sin embargo, realizó uno de los mejores discos de la década pasada, pero la crítica continuaba. Parecía un juego del gato y el ratón: los fans eran los pequeños ratones sujetos a los caprichos de West. Así que fue una gran sorpresa ver al músico en este evento en el Meatpacking District de Nueva York, y aún más sorprendente fue verlo cantando sus canciones con una enorme sonrisa en la cara.

West tiene todo el derecho a estar contento. Yeezus es un álbum monstruoso, dándole rienda libre a su creatividad. Es enormemente conflictivo, extasiante y hasta amenazante. Como tuiteó un fan: "Es lo que escucharías si tuvieras que cazar a vagabundos drogadictos en Nueva York con una metralleta". Como era de esperarse, West es el primero en celebrar su talento, tanto que recuerda una cita de Oscar Wilde (a un agente aduanal), "No tengo nada que declarar más que mi genialidad". La diferencia es que aquí, West usó su disco como desahogo. La mayoría de las canciones de Yeezus hablan desde una terrible construcción del racismo, específicamente en "New Slaves", donde dice 'All you blacks want all the same thing/ You know niggas can't read (Todos los negros quieren lo mismo / Tu sabes que los negros ni saben leer)' y su ya clásico machismo y misoginia 'Fuck you and your Hampton House, I fucked your Hampton spouse (Jódete tu y tu casa en los Hamptons, yo me cogí a tu esposa)'. Parte de lo que hace a esta –políticamente incorrecta– canción tan cautivante es la agresividad de su voz sobrepuesta a beats tremendamente oscuros.

La primera parte de Yeezus tiene mucha carga de acid house: los beats recuerdan la frialdad de los raves industriales de los 90. En la fiesta, West habló del tema:"Yo me considero new wave. No escuché a Joy Division cuando crecí pero esa es la razón por la cual vino 808s and Heartbreak, porque estaba dentro de mí. Siento que por fin sé quien soy".

Pero como se trata de Kanye, nada es como parece. La primera canción del disco, "On Site", trae un oscuro beat electrónico que frena de la nada para introducir un sampleo de soul y luego regresa al clímax (En este momento, West se encontraba bailando en la parte trasera de la fiesta, brindando con un fan).

Seguramente ya escucharon "Black Skinhead" (si no, háganlo) cuenta con un riff obscenamente glamoroso, una fuerte batería apoyada por aplausos, y una música muy desafiante. No es un disco completamente serio. Ejemplo, "I Am a God", donde canta 'In a French-ass restaurant/Hurry up with my damn croissants (En un restaurante francés/Apúrate que quiero mis mugres croissants)'. Así es, West dice que es un dios, pero con la insistencia de un niño caprichoso.

Yeezus
es un disco muy sexy. Para los cínicos que suponen que su relación con la reality star/protagonista de videos porno/emperatriz del entretenimiento Kim Kardashian es sólo un truco publicitario, hay varios indicios de ella en las letras, aunque no sea de la forma más caballerosa. 'I need you when i get off/ You know I need that wet mouth (Te necesito después de un orgasmo/Sabes que necesito tu boca mojada)'. La última canción también se la regala a Kim. "Bound" samplea una canción del mismo nombre de 1971 de Ponderosa Twins Plus One: 'Maybe meet at the church steps/But first you gotta remeber how to forget (Tal vez nos encontremos en el altar/Pero primero debes recordar cómo olvidar)', le dice West a su amante divorciada.

Cabe destacar que Jay-Z llegó a la fiesta en gabardina pidiéndole a West que pusiera de nuevo "Coulda Been Something", que tiene un sampleo de "Strange Fruit" de Billie Holiday. El disco también incluye una canción con Justin Vernon, de Bon Iver, y Chief Keef. Entre otros invitados destacan Daft Punk y RZA. El productor ejecutivo es Rick Rubin.

Siempre cuesta trabajo entender las múltiples capas que forman los discos de West, por lo que es muy temprano para evaluar a Yeezus, pero basándonos en la impresionante presentación que dio Kanye en el Governors Ball de Nueva York y en esta fiesta, adelantamos que es una bomba.

Acerca de todo el relajo que ha generado el título, West cerró la fiesta con una explicación. 'West es mi nombre de esclavo, Yeezus mi nombre de Dios', y luego rió. Irónicamente, Yeezus parece ser el disco más humano que Kanye ha hecho.

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