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Nacho Pineda

Gestor cultural

Foto: Alejandra Carbajal

Cuando las puertas del Sindicato de Costureras cedieron ante el empuje de miles de jóvenes que querían entrar a escuchar a las bandas de ska que ahí tocaban, Nacho se dio cuenta de todo lo sobrepasaba. Como uno de los organizadores de Skalicia –el concierto que reunía por primera vez a tantas bandas de este género–, supo que algo grande ocurría. Corría 1996. En ese entonces, Nacho era un novato en la organización de conciertos. Esa noche perdió dinero. En el espacio cultural Alicia, joven veterano de la escena subterránea local, la historia es distinta.

"Nunca lo hemos visto como negocio, sino para dar cabida a expresiones musicales para jóvenes". Para lograrlo, además de exposiciones, talleres y presentaciones, el modelo es muy simple. "Se cobra la entrada, se pagan todos los gastos y el dinero (que queda) se reparte entre todas las bandas en partes iguales".

Cuando pensamos en foros para tocadas o conciertos, "todos los caminos llevan a Ocesa"; para Nacho, eso significa perder rumbo y objetivo: mantener un foro para bandas nuevas que no tienen gran poder de convocatoria, pero sin tintes mesiánicos.

Eso es precidamente lo que ha hecho. Sobre sus planes, es tan claro y directo como siempre. "No creemos en el futuro. Seguiremos haciendo lo que nos gusta y ya".

Con su teléfono, una red de muchos amigos y un staff de no más de 10 personas, logra que del Alicia salgan bandas de géneros que van y vienen –ska, rockabilly, hip hop, surf, punk rock, happy punk– y sin cabida en otros foros. Su escenario también ha sostenido bandas –locales e internacionales– que luego fueron muy populares. Algunas, hasta regresaron a celebrar sus orígenes.

"Nuestra aportación es cuidarles los niños a las madres que vienen a dejarlos aquí". Este año, para conmemorar su mayoría de edad de la señorita roquera de la Roma, Nacho repitió el experimento original con un nuevo Skalicia. En el cartel, Panteón Rococó, Sekta Core, Nana Pancha, Los Victorios, Los de Abajo, La Tremenda Korte, Royal Club y La Sonora Skandalera.

Al ver que se vendían mil boletos por hora, supo que aquello tomaba dimensiones más grandes que el original Skalicia. El Salón Los Ángeles resultaría insuficiente y esta vez decidió posponer el evento. "De alguna manera, seguimos siendo novatos", concluye Nacho.

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