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Entrevista con Camila Villegas, de Lluvia de alegrías

La dramaturga Camila Villegas creó un texto pensado en una situación complicada para los niños: el desprendimiento de los padres.

Foto: Cortesía de la producción

Cuando Camila Villegas tuvo que viajar a Canadá para hacer una residencia artística, notó lo difícil que era para sus hijos ese desprendimiento temporal. Por ello decidió escribir una obra de teatro para niños que desarrollara ese conflicto que experimentan los pequeños. El resultado es una dramaturgia llamada Lluvias de alegrías, que llegará en forma de musical a la cartelera de fin de semana.

¿Cómo surge esta historia y por qué decides hacerla?
Antes escribía teatro para adultos pero desde que tuve hijos empecé a hacer teatro para niños. De hecho, Lluvia de alegrías surge de un momento muy personal, en el que tuve que hacer una separación con mis hijos porque me iba a una residencia artística. Iba a dejar a mi hija e hijo, que en su momento tenían cuatro y seis años, respectivamente, y yo tenía la idea de escribir algo con esta temática porque es muy actual: todas esas mamás que trabajamos y tenemos hijos chiquitos, que a veces los tenemos que dejar. Pero también era retratar eso por lo que pasan los niños cuando las mamás no están.

¿Te inspiraste en tus hijos para crear a los protagonistas?
El personaje de Maya sí nace un poco inspirado en mi hija. Maya tiene unos amigos, entre ellos Xolo, un personaje que está en la frontera de lo fantástico y lo real; no se sabe bien si es un perro o un niño, o un niño salvaje que actúa como perro, o un perro que actúa como niño. Entonces, a partir de estos dos personajes empecé a crear la historia de Maya, quien vive a las orillas de un basurero con su mamá. Hasta ahora, las dos han vivido de pepenar basura, pero la mamá cambia de trabajo con deseos de bsucar un futuro mejor, que al final del día es todo lo que hacen las mamás que trabajan, y tiene que dejar a su hija sola en casa y la encarga con una vecina

¿Cómo definirías al nuevo amigo de Maya, y por qué decides dotarlo de las cualidades que le das en la historia?
Xolo es un personaje muy entusiasta, todo le parece maravilloso. Ha aprendido a salir adelante a pesar de las dificultades, por eso se vuelve un digno acompañante de Maya en estas circunstancias, en las que ella debe aprender a ser independiente y darse cuenta que su mamá, aunque no esté con ella o esté lejos, la acompaña y la abraza y la quiere. Maya no lograría hacer todo ese proceso emocional si no estuviera con Xolo y su optimismo, quién además le pone en perspectiva muchas cosas; por ejemplo, le parece una gran idea que mamá no esté en casa… Es un personaje adorable por su entusiasmo pese a las situaciones difíciles.

¿Te costó trabajo hallar un lenguaje adecuado para los niños?
No me costó trabajo, de hecho nació de una forma muy natural porque parte de una experiencia muy personal, profunda y muy íntima, que es mi relación con mis propios hijos. Todo surgió de la convivencia que tengo con ellos y con sus amigos: de verlos y escucharlos, de sensibilizarme por saber cuáles son sus preocupaciones. Al final lo que toca la obra de Lluvia de alegrías es un temor muy básico y común a cualquier niño de cualquier condición o nacionalidad, de preescolar o de primaria baja (a quienes va dirigida esta obra): el medio al abandono y el miedo de sentirse solo. Maya tiene que afrontarse a ese medio de sentirse sola y abandonada. ¿Qué pasa si mi mamá ya no regresa? ¿Qué pasa cuando ella no está? ¿Cómo superar esta angustia? Ese miedo en la obra se materializa con el “monstruo de la basura”.

¿De qué otros medios te apoyaste para llevar esta historia a los pequeños?
Estamos apostando a hacer una obra de teatro para niños de manufactura y 100 por ciento de calidad. No vamos a competir con una obra de Broadway, porque no es l a manera de producir el teatro en México, pero es de la misma calidad. La obra se lleva a escena con el mejor equipo. El texto cae en manos de un gran director, que es Alberto Lomnitz. Como otro ejemplo está el compositor musical, Leonardo Soqui, quien ha trabajado con Lila Dawns y tiene un Grammy. Él es alguien que puede hacer ese trabajo aquí o en Broadway y está apostando por hacer teatro musical para niños en México; además, parte de sus composiciones surgen de su experiencia como padre, eso es un elemento extra y emocional que está ahí en la puesta en escena. Por otro lado, está quien hizo los títeres, Gerardo Ballester, quien también está trabajando en Canadá con el Cirque du Soleil.

¿Cuál consideras que es la mayor virtud de Lluvia de alegrías?
La oferta de teatro para niños está muy polarizada: por un lado tenemos el teatro que surge a partir de personajes de la televisión, con toda una apuesta mercadológica atrás; por otro lado están los montajes que tienen una corte más cultural. En realidad no se habían dado propuestas para niños de corte musical, que intentaran llegar a un público más amplio y de mucha calidad. Además, la historia conmueve mucho a los niños porque les habla de algo que les preocupa, pero también a los papás. Apela a las preocupaciones básicas de los niños y de los papás, habla de la realidad de ambos y de la relación entre ellos, y en rescatar ese vínculo de amor que va más allá de cualquier distancia.

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