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Saltapatrás

Te presentamos a una agrupación que fusiona el son jarocho con otros instrumentos para llevar a los niños historias tradicionales con títeres

Foto: Time Out México/Alejandra Carbajal

Cuando Saltapatrás sube a un escenario, el son jarocho no sólo se acompaña de instrumentos de cuerda –como la jarana y el contrabajo–, también se suman los sonidos de la flauta, el clarinete y algunas percusiones. Pero ese no es el único distintivo de esta agrupación capitalina que dedica sus canciones al público infantil, si terminan de atrapar la atención de los niños es porque su música se convierte en cuentos y suman al espectáculo títeres y alebrijes.

Conformado por los hermanos Cecilia y Diego Pérez, Kaneko Leyva, Karal Esquivel, Isaac Hernández y Osvaldo Peñaloza, la agrupación hace referencia con su nombre a la mezcla de la sangre española con la de los indígenas, pues se decía que con esto en lugar de ir para adelante había un retroceso.

Son varias historias las que se musicalizan con son cubano y jarocho, jazz y otros géneros musicales. La fusión de esto con la parte visual y narrativa da como resultado historias como la comedia de Dagoberto, que habla de tres amigos que elaboran un reto para probar su valentía: clavar su nombre en la puerta del panteón en la noche. Para este cuento hay un móvil de calacas, éstas se mueven mientras los músicos tocan.

También hay un cuento africano musicalizado que, con ayuda de máscaras, se representan los cuatro elementos –fuego, viento, tierra y agua–. Otro show es Barco fantasma, para el que utilizan títeres hechos de hule-espuma.

Los conciertos también van de acuerdo a la temporada. Hay uno llamado Día de Muertos, que tiene como estrellas títeres de guante. En Navidad hay conciertos con villancicos inéditos.

El grupo procura que tanto la música como las historias sean originales, aunque sí llegan a retomar temas tradicionales de México y otros países latinoamericanos, Cecilia y Diego Pérez ponen manos a la obra para hacer los arreglos correspondientes.

En general todo en Saltapatrás tiene un tinte cómico. Los niños viven la historia que se cuenta a través de la música. Se entristecen con los personajes y se alegran con ellos, dicen lo que sienten y bailan sin pena.

Músicos, actores, artistas plásticos y titiriteros se unen en Saltapatrás para crear un espectáculo que va más allá de un fin comercial y cuyo propósito es promover la cultura y la música mexicana de una manera renovada y con elementos escénicos.

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