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Mitote, la cruda del bicentenario

Con su nuevo documental, Eugenio Polgovsky trata de definir lo mexicano a través de un retrato de uno de sus sitios más representativos, el Zócalo

Foto: Octavio Cárdenas

En 2010 se conjugaron elementos únicos: el bicentenario de la Independencia, centenario de la Revolución, un mundial de futbol y la extinción de la Compañía de Luz y Fuerza. Todos estos hechos tuvieron un lugar común: el Zócalo.

Esta realidad llamó la atención del documentalista mexicano Eugenio Polgovsky, quien, cámara en mano, filmó durante 12 días estas realidades que parecen muy separadas pero son piezas de una sola, México.

"Mitote es un ritual cinematográfico filmado en el corazón de México, lugar donde se integran las arterias de nuestra realidad cotidiana y de la historia", explica Polgovsky.

Un día de 2010, caminando por la Plaza de la Constitución, descubrió el escenario de una huelga de hambre -de integrantes del SME-, los preparativos de las celebraciones de Independencia y Revolución, y fans festejando goles de la Selección Nacional.

"Fue ahí cuando me di cuenta de que había una voz, la de un chamán llamado Ehécatl, dios del viento. Una voz que pasa de ciudadano en ciudadano, de personaje en personaje, un malestar general;­­­ un llamado al pueblo que no se escucha en otros lugares de la ciudad y que en la plaza toma vida".

Así, Mitote se vuelve un ritual de conciencia para sanar, a partir del hábito de la catástrofe.

"El mexicano es un ser cuya cotidianidad es la catástrofe. Hay mucha violencia contenida en esa plancha. Mitote es el retrato de un espacio, pero también de una máscara. Es un mural cinematográfico en el que hago memoria del presente, de este México efervescente, enfurecido y festivo".

¿Es usted mexicano?
"Retrato dos mundos rituales de nuestra realidad, uno inventado desde el mundo prehispánico y reinventado hasta nuestros días, y el culto del futbol, que se ha vuelto un nuevo ritual de las deidades publicitarias, porque las marcas no sólo ofrecen productos, sino un sentido de la existencia y un motivo para festejar", dice.

A esto se suma las festividades oficiales de 2010, dando origen a un conjunto de elementos que nos llevan a encontrar cómo estamos construidos los mexicanos, esa identidad nacional que es una ficción, como todas las identidades nacionales.
"Preguntarse qué es ser mexicano está vigente y es completamente necesario. Sabemos qué es ser mexicano cuando nos conviene, en ese momento nos ponemos la máscara del mexicano, pero esa pregunta nos puede dar los porqué de lo que está pasando, por qué las clases sociales son tan brutalmente diferentes y la mala distribución de la riqueza.

"Tenemos a los hombres más ricos del mundo y a millones de pobres. Eso tiene muchos puntos que se reflejan en el Zócalo, muchas personas están hablando de este tema. Es medirle el pulso al país, ¿dónde empieza la gran violencia que vivimos?, ¿dónde la dramática diferencia en el acceso a la educación? Todos esos elementos son el qué soy como mexicano y no es lo mismo un indígena de Puebla que una persona en Las Lomas".

Polgovsky considera la pregunta el primer paso, aunque tampoco se engaña, sabe que el camino transforma esa interrogante en acciones es largo y sinuoso.

"Puede ayudar a la reflexión y dar un giro. Buscamos el desarrollo, en el mejor sentido, el desarrollo como humanidad. Con este cine proponemos esto, despertar. Tengo fe que la película pueda remover este mitote nacional, tocar esos puntos. Tenemos que agitar nuestra comodidad cotidiana con obras de arte libres".

¿La humanidad, los mexicanos, estamos todavía a tiempo?
No lo sé, quisiera poder responderte esa pregunta. Quisiera que la humanidad madurara hacía la humanidad misma, que rescatáramos nuestros valores humanos. No creo que sea cambiar, sino un florecimiento de lo que tenemos como mejor parte. Girar hacia nuestra parte humana, porque en muchos aspectos estamos avanzando a una parte brutal y salvaje.

Para leer la reseña de la película haz clickaquí

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