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Caminata por Peravillo

Además de albergar a la Roma y la Condesa, la delegación Cuauhtémoc atesora esta colonia

 (Foto: Alejandra Carbajal)
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¿Tacos dorados, tortas gigantes, cerveza de raíz o pulque? Te invitamos a explorar una de las colonias históricas de la delegación Cuauhtémoc que, al igual que la Doctores, la Roma y la Condesa, tiene una amplia oferta gastronómica. 

El parabús de Perú: luminosa aparición metálica, la madrugada en Eje Central se acabó, "en el último trago nos vamos" le dije a mi alter ego. Me acerco, dos mariachis sin corbata, una vendedora de dulces, una pareja, un hombre cabecea sentado, esperamos el trolebús.

Son las 8:43 de la mañana. Por $4 viajaré de Garibaldi a Juventino Rosas. Bajo del trole, las cortinas de las refaccionarias están abajo, camino varias calles, encuentro un puesto de caldos de pollo en la esquina con Misterios, cerrado. Todo está quieto. Camino en sentido contrario hasta llegar a la calle de Beethoven, estoy en el corazón de la Perales. El Borrego de Oro, tacos dorados de tres por cuarenta o uno por quince, está abierto desde las cinco y media.

La banda está borracha e impaciente, no importa, meseros-pulpo. Paso más de dos horas ahí escribiendo notas sobre la noche anterior en Circuito Interior.

Elegí iniciar el recorrido en esta calle, el mercado de Beethoven es punto obligatorio, lleva el nombre de la persona favorita de James Ellroy: mi escritor dominical. Todo está desolado por la ley seca, empiezan a llegar algunos camiones, topo un improvisado campamento de puestos sobre Adelina Patti (una de las entradas del mercado) parte del interior fue destruido por el granizo hace un año, sobrevivieron pasillos aledaños, la fachada, la salida trasera. Los marchantitos bromean en los puestos. Los baños están limpios, no hay nadie en la entrada así que pongo tres pesos en un bote vacío. Me sitúo en un pasillo en el que una guerra de comida deliciosamente pornográfica ataca: Las güeras vs Las oaxaqueñas, "bax" duro, al parecer es un combate añejo. Las migas me seducen desde que tengo memoria, no dudo, cuestan $37, las pido con hueso, la sangría cuesta $15, atole de fresa por $17, para llevar un tamal gigantesco de queso con rajas, huele delicioso, los 19 pesos mejor invertidos, las güeras son serias y reinas de los locales del 750 al 52.

Un sillón llama mi atención, un local de muebles: Paulo, no es barato, el señor sabe lo que tiene, una silla de los años cincuenta cuesta $2,500, lo vale.

Tiempo de una cerveza de raíz, conecto con la salida hacia el campamento-mercado, no hay. Preguntando por ese líquido adictivo llego con la hermosa señora Epi, $15 un litro, el hielo es un puñadito de granizo (del que se usa para hacer raspados), su puesto no tiene nombre. "Nunca le puse, ¿cómo le pongo?", le digo que "Mozart" es un buen nombre porque era un gran músico.

Se antoja un pulque con taco placero, sigo caminando. ¡No puede ser!, el nombre podría tener sentido, calle Mozart, una lavandería abierta en domingo después del medio día es buena señal, la encargada es sumamente amable, $20 por kilo.

Camino a la esquina, la famosa pulquería La Tlaxcalteca, cerrada por la ley seca, maldita mi suerte, la famosa pancita de Mundo casi está cerrando, por $65 puedes pedir un generoso puchero para crudear junto a cervezas de $15. Giro hacia el otro extremo de ahí, un pequeño local rojo llama mi atención, se trata de La Guelaguetza, se sirven tlayudas, amarillo, comidas y desayunos oaxaqueños por 65 pesos. Las tlayudas son de distintos precios, $60-$100. El calor es mortal, decido regresar por un tepache a la calle de Beethoven en un local que está ahí desde 1985, La Tapatía-El paisa, surtido $6, al gusto $7, el litro de tepache cuesta $10, José de Jesús lleva 27 años trabajando con sus manos la carne, el experto movimiento de alfarero sobre el suadero crujiente es impresionante. Una persona interesante, amable. Son famosos, muchos habitantes del barrio comen aquí. Me olvido del tepache, la plática es sabrosa, podría pasar toda la tarde aquí.

Pasan de las cinco de la tarde, camino otra vez por Misterios, regreso a Juventino Rosas para cruzar hacia Calzada de Guadalupe, la pancita ya cerró. Un hombre fumando en una ventana art decó me pregunta la hora, le trato de sacar información sobre los mejores tacos del rumbo, "cerca o lejos", estoy cansada de caminar, "cerca", me recomienda que mejor vaya a las clásicas Tortas gigantes de la Villa en Calzada de Guadalupe, el local hace esquina con una peculiar callecita que podría llevarme un día entero. Pido la invencible cubana de $78, siento un golpe en los ganglios basales, es mi mejor amigo gritando "ya sé que quiero en la vida, ¡quiero tortas de la Villa!", está borracho, tiene 14 años, con suerte me lo encuentro mientras trato de comerme la torta-mamut. El tortero se parece al Borras, me siento en un capítulo de los Beverly de Peralvillo, me reprocho el tepache olvidado.

Peatones al ataque 

¿Tiempo estimado del recorrido? Puedes pasar varias horas en un cuadro pequeño para desayunar, ver el mercado, tomar un pulque y comer.

Número de kilómetros recorridos: 4.8 km.

Se recomienda hacerlo en compañía de tus padres, mejor amigo o tu bola. También es muy interesante ir solo y conocer a la gente del barrio.

Se sugiere hacerlo en un sábado o domingo.

Outfit ideal: ropa cómoda, mezclilla o pants. Nada de ostentaciones o bolsas de mano (puedes llevar una bolsa ecológica o vieja para guardar tus compras).

Tipo de zapato: botas cómodas o tenis.

Ve en mood relajado y con muchas ganas de caminar.

Tip amigo: lleva una cámara viejita o una desechable para evitar tentaciones.

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