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Carlos Pérez Osorio, el mexicano que ayudó a Nepal

Nunca imaginó que en su viaje a Nepal vería un terremoto azotar, frente a él, el valle de Katmandú. Nos comparte su experiencia y su labor humanitaria en ese país

Foto: Eduardo Navarrete

Nunca sabes cuándo encontrarás ese evento que sacuda tu vida, paradójicamente, como sólo un terremoto puede hacerlo. Esto le pasó al mexicano Carlos Pérez Osorio, quien nos comparte su experiencia para ayudar a Nepal.

Carlos es un buscahistorias de la Ciudad de México que dio cuenta, a través de su cámara, de los casos de VIH en niños sudafricanos e impartió clases de inglés y matemáticas en India. Posteriormente se mudó a Nepal con la intención de hacer un testimonial acerca de la lepra. Al segundo día de haber llegado, con un sismo de 7.8 grados Richter todos sus planes cambiaron.

No hay documental que soporte ni ojos que aguanten lo que vio al levantarse de la mesa de la cafetería en Thamel el 25 de abril pasado, cuando la tierra empezó a sacudirse y los edificios a desmoronarse, dejando como saldo más de nueve mil muertos y 100 mil personas desplazadas.

"No sabía qué pensar. Primero tenía que entender qué carajos pasaba". Narra que cuando bajaron las cámaras al ver gente enterrada y desesperada, intentó averiguar cómo podía ayudar.

Él y su equipo de producción (Scopio) estuvieron un mes brindando auxilio y documentando la situación rural, en donde más fuerte azotó el terremoto. Comenta que en él y sus colegas se activó inmediatamente un sentido de emergencia y solidaridad: desde la recolección espontánea de fondos hasta la visita de aldeas y hospitales.

Convivir con gente que no va a regresar a vivir a su casa, sea por temor a una réplica o porque simplemente no hay manera de habitar lo que quedó de ella, hace que te preguntes muchas cosas, pero al final te convoca a moverte y apoyar de todas las maneras posibles.

"Que la gente te diga a la cara 'No sé si quiero vivir o morir, porque si vivo va a ser para sufrir' es lo más duro que te puede pasar", dice Carlos, quien se encuentra en la postproducción de este documental que calcula esté listo en aproximadamente cuatro meses.

No hay definición políticamente correcta para lo que sucedió. Cualquiera puede caer en desgracia de un día para otro, pero no de la manera en la que seguramente lo verás en este trabajo audiovisual. Carlos, por lo pronto, apuesta a decir que en esos momentos es cuando duele el alma y de ahí surge el más hondo instinto de hermandad humana. 

¿Documentar o ayudar? 
Las dos. El formato documental tiene la capacidad de mover a la gente. Si tocas a la gente con honestidad, la gente va a ayudar y va a inspirar a otros a hacerlo. Así, junto con otros aliados fundó "Hormigas en Nepal", organización humanitaria mexicana.

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