Leyendas del DF

Nadie sabe si el horror de estos lugares fue real, pero a pesar del escalofrío en la espalda fuimos a los sitios donde sucedieron estas escalofriantes historias ¡Vámonos que aquí espantan!

1

Foto: Alejandra Carbajal

Callejón del Aguacate

Si hubiera un campeón de historias de terror sería este rincón del barrio de Santa Catarina.Aunque históricamente ha habido otros, el ambiente colonial y lúgubre de Coyoacán, el espíritu crédulo de sus habitantes y la mente fantasiosa de estudiantes y turistas que lo visitan han desarrollado durante los últimos años historias cada vez más numerosas y sofisticadas sobre él.Uno de las más recurrentes se remonta a la época de Lázaro Cárdenas. Un niño que jugaba en

  1. Aguacate, Santa Catarina, (Francisco Sosa), 04010
Información
2

Foto: Alejandra Carbajal

Casa de la Moira

La leyenda aterrorizante en esta casona de la San Miguel Chapultepec también es protagonizada por un niño.Según la historia, el menor entró a la propiedad y encontró un cuerpo colgado, así que huyó despavorido.Atormentado, el menor decidió volver y constatar el espectáculo macabro, pero sólo encontró una cuerda y una silla. Nadie volvió a saber de él. Tiempo después fue su cuerpo el que encontraron colgado.Estas historias fueron un caldo de cultivo para creyentes de

  1. José Vasconcelos 125, San Miguel Chapultepec, 11850
Información
3

Foto: Alejandra Carbajal

La calle del Indio Triste

Igual que La Llorona, esta es una de las leyendas más antiguas de la ciudad. Se remonta a la época de la Colonia y a diferencia de la otra, esta historia no basa su tragedia en un crimen ni en un accidente, sino en el episodio de la conquista de México-Tenochtitlan y en la tristeza que éste dejó en los habitantes originarios del valle.Los relatos dan cuenta de un indio harapiento que malvivía, con la cabeza hundida entre los brazos y “como estatua muda”, en la calle que

  1. Correo Mayor, Centro, (Guatemala), 06000
Información
4

Foto: Alejandra Carbajal

Calle de la Mujer Herrada

Ocurrió entre 1679 y 1680 en la que era conocida como la Casa del Pujavante, por la herramienta de herrero esculpida en la puerta. En ese lugar habitaba y despachaba un herrero, amigo y confidente de un clérigo que pese a su voto de castidad vivía en pecado con una mujer.Una noche, cuando el herrero dormía, escuchó llamar a la puerta con golpes descomunales. Eran dos hombres negros que le llevaban una mula y un recado del sacerdote. Éste le pedía herrar al animal porque

  1. República del Perú 100, Centro Histórico, 06020
Información