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Escondite

Alejandra Coppel organiza cenas secretas en las que el arte y la gastronomía se encuentran para ofrecer una experiencia memorable, fuera de una habitual salida a un restaurante

 (Foto: Alejandra Carbajal)
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El origen
Cuando trabajaba en Chicago participó en el supper club Clandestino, donde se hizo amiga de Efraín Cuevas, chef y fundador del lugar. Fue él quien le insistió para que desarrollara un concepto similar en México. Así fue como empezó a planear Escondite y sus detalles: el arte, el tema y el lugar en cada ocasión.

La chef
"Era abogada, pero fui a Chicago a quitarme la espinita de la cocina y tomar un diplomado de seis meses en el Cordon Bleu. Desde el primer mes que estuve ahí me metí a trabajar y acabé quedándome dos años. Descubrí que tenía mucha pasión por la comida. Primero trabajé en un bistrot, donde era repostera. Después estuve en Everest, un restaurante de alta cocina francesa y antes de volver hice una estancia de un mes en Alinea (uno de los 50 mejores restaurantes del mundo)".

Materia prima
"Mi manera de cocinar respeta mucho los ingredientes principales y no trato de elaborarlos mucho. Un buen producto no necesita tanta preparación, por esto siempre respeto la calidad. También utilizo productos de temporada y locales".

El menu
"Me gusta cocinar con tocino, me encanta el pork belly, la comida braseada, con vino, con mucho sabor. Mi comida siempre tiene ese sazón. El plato principal de la cena más reciente fue res hecha de dos maneras: un rib eye prime de Sonora y una lengua braseada con oporto, servida como si fuera un short rib, o sea, muy bien presentada. También tiene elotitos y tomates de Xochimilco y frijoles con hoja santa, puros elementos locales. En otra ocasión hice un consomé de hongos perfecto pero tenía una espuma de foie gras: siempre tengo que ponerle la grasita, me encanta cocinar así".

Declaración de principios
"Escondite nunca sería algo masivo y nunca podría caer en lo comercial. Las cenas buscan ser una experiencia que realmente se distinga de una salida a un restaurante. Cuando la gente compra su boleto no sabe ni dónde va a ser ni qué va a haber, es importante que nunca se pierda esa expectativa. Son grupos de cuarenta personas por noche y no van a crecer porque se pierde la intimidad de la cena, se hace muy masivo. Escondite me ayuda mucho a cocinar siempre cosas nuevas porque tengo que ligar el arte y el maridaje".

 

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