Un café en cada cafetería

¿Ya sabes en qué lugar de la ciudad hacen mejor tu café favorito?

Erika Miranda


De pronto sucede una agitación... las ideas vibran rápidamente, la memoria se desafloja y la artillería de la lógica se activa. La imaginación se empieza a adecuar a las formas que aparecen inmediatamente y el vocabulario regresa a la boca. El café surte efecto.

No hay que dudarlo, la cafeína es la más popular de los psicoactivos. No sólo por ser la más aceptada socialmente, sino por ser una sustancia elemental en el café. Más allá de pensar en esta bebida por la complejidad en su proceso de preparación, es fascinante observarla como fenómeno antropológico. ¿Qué tipo es a quién? Una forma entre precisa y muy certera de medir la intensidad con la que vive alguien, puede ser por el número de tazas consumidas al día, a la hora o fracción...

Los espresseros:

Aquellos que prefieren decir shot que taza. Y así disfrutan de esta forma pura y concentrada, como una inyección que llega al torrente de manera inmediata. Los snobs de esta bebida harían un símil: "es como fumar un cigarro sin filtro". Probablemente, a quien el paladar y el sistema digestivo le ha permitido llegar a este punto, es porque algo conoce de café. Para ellos, lo mejor sería probar la mezcla de Passmar Café, un lugar que bajo el techo de lámina del mercado de la colonia Del Valle, alberga café gourmet. Sin embargo, para degustar una receta más dulce, este rinconcito tiene como especialidad la natilla espresso. Esta cafetería ha sido premiada por baristas mundialmente reconocidos por la exquisitez en su preparación.

Erika Miranda

Los de americano, o negro:

Para esos austeros que han removido todos los lujos a tomar café. Los que con prisa, van tomando su taza a micro-sorbidos (porque la temperatura quema) mientras se encaminan orgullosos a su jornada matutina laboral. El café americano es un espresso diluido en una taza de agua, pero no por eso tiene que saber a una bebida donde alguna vez hubo un calcetín. Para un americano rico en sabor, donde hay que hacer una parada breve es en el Café Europa, en el parque Lincoln en Polanco. Tal como los que han escogido esta como SU bebida, este lugar no es pretencioso sin embargo en la preparación del café, no falla.

Los capuchinos:

La leche aligera lo peligrosamente delicioso del café. ¡No vaya a ser que tomar una taza regular rompa con el equilibrio nervioso de quien lo pruebe! Aunque no hay que negar la experiencia sensorial al tomar un capuchino: espuma, inmediatamente leche y al final café. Sirve para cualquier sobremesa. Los amateurs, pero adorables lo prefieren pues es un extraordinario catalizador social. Puede disfrutarse perfecto durante la plática mañanera con las mamás de otros niños de la escuela en que van los hijos. Para ese plan, el Maque en Altavista es un lugar ideal para pasarse los chismes con un trago de café acompañado de un exquisito pan dulce horneado en casa.

Los del café latte:

Sucede que al añadir este lácteo de una forma tan entera, lo poético del café se aligera... o aniquila. Sin embargo, el latte no es sólo para tomarse antes de ir a la cama; un lugar que le regresa lo "intelectual" a esta bebida, es una cafetería en el centro de la ciudad de México que se hiciera famosa por ser escenario de tertulias literarias hace un par de décadas, el Café La Habana. Por el sabor del café no hay que dudar, y por añadirle un poco de leche, tampoco. En caso de querer probar algo más sofisticado, la casa recomienda un espresso con leche condensada.


Entendiendo los patrones de personalidad transferidos a esta bebida milenaria, hay que estar alertas de qué cómo elegir la próxima vez... las cafeterías son el lugar ideal para observar el comportamiento de los demás.

Passmar Café

Adolfo Prieto 250
Entre Romero de Terreros y Av. Coyoacán
Col. Del Valle

Café Europa

Emilio Castelar 107
Esquina con Julio Verne
Col. Polanco Chapultepec

Erika Miranda

Café La Habana

Morelos 62, esquina con Bucareli
Col. Juárez

Maque San Ángel

Altavista 131-5 – Dentro de Plaza San Ángel
Col. Altavista