Bajo la mirada de las moscas

Teatro, Teatro contemporáneo
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Como es el orden natural de las cosas, Bruno conoce a Dócil, se enamora de ella y decide abandonar la casa materna. El problema es que Primo no quiere que Bruno se vaya. Y en esa casa, aunque la Madre está al centro de todo, Primo tiene la última palabra. La libertad que buscan unos es la asfixia de los otros, parece decirnos el dramaturgo quebequense Michael Marc Bouchard en Bajo la mirada de las moscas, la más reciente obra que se monta de él en nuestro país, luego de puestas tan exitosas como Los endebles y Tom en la granja.

En este montaje se reúnen tres elementos que garantizan una noche inolvidable en el teatro: el texto de Bouchard, la dirección de Boris Schoemann –quien ha dirigido casi todas las obras del autor en México– y el retorno a la escena teatral de la actriz Pilar Pellicer, quien a pesar de estar vigente gracias a los espectáculos en los que recita la poesía de su tío Carlos Pellicer, no había interpretado un personaje desde la obra Las criadas, de Genet, al lado de Patricia Reyes Spíndola, a finales de los noventa.

Ella misma eligió el texto –traducido por Pilar Sánchez Navarro– y decidió celebrar con él sus primeros 55 años de trayectoria: “Bouchard tiene un sentido muy humano para describir las problemáticas, las relaciones y abordar temas como la eutanasia y la violencia: habla del ser humano a profundidad”. En escena personifica a una madre de familia que, a pesar de estar escrita bajo un contexto canadiense y francófono, no le pide nada a cualquier madre mexicana.  

Junto a ella, un reparto sólido con el que –a excepción de Pilar Boliver–  la señora Pellicer se encuentra por primera ocasión y al que no cesa de elogiar y agradecer: Constantino Morán, Antón Araiza, Teté Espinosa, Miguel Romero, Mercedes Olea y Stefani Izquierdo. Lo mejor de la escena internacional y nacional se une para celebrar a la primera actriz.

Por Enrique Saavedra

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