Bright Ideas

Teatro, Comedia
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Bright Ideas
Foto: Cortesía de la producción

No hay brujas que vaticinan un futuro rey, más bien hay madres y padres de familia preocupados porque sus hijos sean los mejores de todo y ante todos. En lugar de tener serios conflictos con el sueño, los protagonistas de esta puesta en escena tendrán como enemigo principal a la comida y, en vez de que sea sangre lo que perturbe su imaginación, el matrimonio no podrá arrancar la sensación que deja el contacto de las manos con el pesto de albahaca.

La tragedia más oscura de William Shakespeare, Macbeth, es convertida por el dramaturgo estadounidense Eric Coble en una sátira de jardín de niños. La pareja central no ambiciona el trono de Escocia, sino simplemente una banca para su hijo en la Academia Bicultural de Estimulación Temprana “Bright Ideas”. Para lograrlo, recurren a lo más brillante que les es dado imaginar, es decir, a lo más siniestro. Y divertido.

Realizada por la naciente productora Orange Row, la obra fue asignada para su dirección a Alonso Íñiguez, cuyo principal acierto radica en la concepción de la pareja protagónica, Ginebra y Joshua. Pone atención en cada motivo, acción y reacción de estos padres jóvenes, de clase media, que lo único que quieren es que su hijo de tres años no sufra las carencias que ellos sufrieron. Aunque en el camino destruyan su propia ética.

Íñiguez se vale de una estética –en vestuario y escenografía– propia de los años sesenta, lo que refuerza que los temas de la ambición y el pequeño poder no son algo exclusivo ni del tiempo de Shakespeare ni de éste que vivimos. El director concentra su atención en el desarrollo de los dos personajes protagónicos, en los motivos y consecuencias de sus actos.

Lo anterior es claro en el trabajo de Regina Blandón como Ginebra. Como personaje y como actriz mueve los hilos de esta comedia y su talento permite tener muy presente, a veces con una carcajada y a veces con un escalofrío, los actos y frases de Lady Macbeth. Santiago Stephens recorre con gracia e intuición el auge y caída de Jeshua, su personaje, aunque su fuerte es la puntual traducción y producción de la obra.

Majo Pérez, Gustavo Egelhaaf y Brenda de Arrigunaga completan el universo paternal y siniestro recreando diversos personajes, unos mejor definidos y ubicados en el tono de la obra que otros. No es homogénea, pero sí muy divertida, porque está destinada a un público que ríe a mandíbula suelta con las bofetadas con guante blanco que esta pareja de esposos perfectos les propina con sus brillantes ideas.

Por Enrique Saavedra

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