Coriolano: National Theatre de Londres

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El Lunario presentará la proyección de la obra Coriolano, de la National Theatre de Londres.

Tom Hiddleston podría aceptar la eliminación de un cero o dos de su próximo cheque por Vengadores si eso significa que ningún periodista mencionara el hecho de que estudió en Eton. No obstante, su educación de élite llama extrañamente la atención en la versión despojada y llena de acción de Josie Rourke del Coriolano de Shakespeare.

En medio de toda la sangre, el graffiti y el fuego, Hiddleston interpreta al general romano del mismo nombre, no como un veterano sino como un joven talentoso, cuyo honor marcial y perfecto sentido del juego limpio está fatalmente disparado por una incomprensión completa de las clases bajas.

Rourke no siempre es sutil, pero mantiene un poderoso sentido de la ambigüedad moral. De hecho, es en las secuencias de combate truncas donde se nos da un motivo de preocupación sobre el héroe de Hiddleston. La primera vez que aparece da la impresión de ser un alto y guapo general que atormenta las puertas del poblado enemigo con una sola mano. Pero su apariencia luce desmejorada, primero por la sangre derramada, luego por la mirada de alegría que cruza su rostro mientras cruelmente, estrangula a su némesis Aufidio (Hadley Fraser) después de superarlo en combate.

La sospecha de que el mundo de los hombres poderosos es lo único que le importa a Coriolano se confirma cuando regresa a Roma y se las arregla para alienar al plebiscito. Es ayudado por Elliot Levey y Helen Schlesinger, políticos que buscan su caída, por razones mezquinas. Pero el total desinterés heroico de Coriolano en las clases bajas se hace obvio cuando regatea la liberación de granos a los civiles encapuchados, que no han trabajado lo suficiente para obtener la comida. El fantasma de la retórica anti-bienestar de nuestro gobierno se cierne inquietantemente en este discurso.

Un complejo tema central que es convincente, aunque con una producción muy ensamblada. Mark Gatiss es bueno como el mentor de Coriolano. Menenio, medio pomposo, medio triste, viejo y sabio. Pero Deborah Findlay roba toda atención en escena, celosa de su Coriolano, pero fundamentalmente como la sensata madre Volumnia. Y los fans de la serie de televisión Borgen estarán encantados de ver Birgitte Hjort Sørensen como la esposa de Coriolano. Virgilia, es un papel pequeño, pero actúa con una intensidad impresionante.

Aunque sobre todo emocionante, la robusta dirección de Rourke tiene unos pequeños pasos en falso, en especial en la escena en la que Hadley Fraser trata de besar a Hiddleston por una carcajada baratona. Realmente, la obra funciona como un inteligente vistazo a la psicología de la élite, envuelta en el chasis elegante de un thriller de acción. 

Por Andrzej Lukowski

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