Cuentas muertas

0 Me encanta
Guárdalo
Cuentas muertas
Foto: Cortesía de la producción

Obsesionados por acumular dinero, las personas pueden llegar a perderse a sí mismas. Al desarrollarnos en una sociedad capitalista –en la que el dinero pareciera sinónimo de éxito–, nuestra vida parece estar dedicada a trabajar, trabajar y trabajar para acumular más. Pero, cuando uno muere, ¿qué sucede con su cuenta bancaria y quién se queda –o se pelea–  esa riqueza atesorada?

La guionista estadounidense Theresa Rebeck, famosa por escribir la serie La ley y el orden, caviló sobre el comportamiento de las personas respecto al dinero y la religión para crear el argumento de una comedia que montó en Broadway. La obra llega a México bajo la dirección de Salvador Garcini, con las actuaciones de Helena Rojo, Arath de la Torre, Nora Salinas, Ernesto D'Alessio y Andrea Noli.

“En los bancos existe dinero de personas que han fallecido. ¿Cuánto dinero inactivo existe en la banca mientras millones de personas se mueren de hambre en las calles? Vivimos en un mundo obsesionado con los billetes, un mundo que no tiene humanidad”, asegura Garcini, también director de televisión.

Cuentas muertas nos presenta la historia de Jaime (Arath de la Torre), un hombre neoyorkino que, después de robar 27 millones de dólares, regresa a Cincinnati para reencontrarse con Bárbara (Helena Rojo), su madre, una mujer refugiada en la fe.

A la historia se suma Lorena (Andrea Noli), la hija de Bárbara, una chica frustrada por no poder realizar sus pequeñas metas; y Jenny (Nora Salinas), la esposa que llegará para exigirle a Jorge la mitad de su dinero.

“Todos vienen a buscar su parte humana. La obra muestra cómo hemos perdido nuestra identidad como personas por una serie de cuestiones y símbolos como el dinero y la religión, que nos engañan”, comenta el director.  

Por ejemplo, Lorena. Ella es la representación de una chica que no logra sus metas y se enoja con todo. Lo lleno lo ve vacío y lo bello le parece horrible, tal como explica Andrea Noli.

 “Jenny, quien viene de una familia adinerada, no sabe si Jaime robó 27 millones de dólares o si le robó el corazón. Ella quiere recuperar ese corazón, pero disfraza sus intenciones al decir que quiere recuperar el dinero”, asegura Garcini.

Arath de la Torre asegura que el nexo con el público es la identificación, pues en todas las familias mexicanas existe un Jaime, una Rebeca o una Jenny.

“¿Hablamos de cuentas muertas o de corazones muertos?”, reflexiona Garcini.

Por Paola Monter

Publicado

LiveReviews|0
2 people listening