El Mago Dioz

Cruzamos la ciudad para llegar al penal de Santa Martha Acatitla y ser testigos de esta obra de la compañía Teatro Penitenciario

  • Foto: Alejandra Carbajal

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Como sucede con casi todas las micros o combis que se respeten, la ruta de este transporte atraviesa media ciudad y nos pone de frente a los enormes contrastes que la capital ofrece. Salimos de la céntrica Condesa a mediodía para llegar, poco más de una hora después, a Santa Martha Acatitla, en donde habremos de pasar por un riguroso filtro de seguridad antes de sentarnos en el auditorio de la penitenciaría para ver una obra de teatro realizada con plena libertad por hombres que carecen, precisamente, de ésta.

Es sábado. Antes de partir al oriente, los tres microbuses que nos llevarán se estacionan frente al Foro Shakespeare, el espacio teatral desde donde surgió el concepto de Teatro Penitenciario, gracias al interés de su anterior director, el actor Bruno Bichir y la actriz Itari Martha, su actual directora. Aguardamos para subir apenas escuchamos nuestro nombre en una lista de reservaciones que se cierra desde el martes. El trámite para ir al teatro en la prisión es largo, pero eso el público no lo sabe.

También el camino lo es. Por eso, varias cuadras después, cuando el transporte va a pasar por el Mercado de Sonora, una pareja se sube para compartirnos los 10 mandamientos del Reino Dioz. Para ejemplificarlos, preguntan a los pasajeros si alguno ha cometido alguna de las faltas que mencionan. Las risas surgen, el delirio principia, la libertad se ejerce a partir de ejemplos que aluden a la vida cotidiana. De los reveses que les ha dado esa vida a los internos en la penitenciaría se trata la creación colectiva dirigida por Itari Martha y Juan Carlos Cuéllar.

Los participantes de la compañía Teatro Penitenciario tuvieron que leer la novela El mago de Oz y luego ver la famosa película musical de Judy Garland. De éstas, lejos de tomar los graciosos bailes encabezados por la actriz, toman la travesía y las pruebas a las que Dorothy y sus amigos se enfrentan a lo largo del camino amarillo. El sendero que Doroteo y sus compañeros recorren está permeado por el rojo de la corrupción, el narcotráfico, la violencia y el poder que rigen la misteriosa aldea a la que ha sido arrastrado por el tornado.

Para que lo anterior ocurra, los directores hacen uso de cada rincón del amplio auditorio Juan Pablo de Tavira. En cada esquina algo sucede y se incorpora un nuevo elemento escenográfico, en cada escena las butacas son cambiadas de lugar por los mismos actores, en cada palabra que pronuncian se les va la vida. Cada que los ve, Bruno Bichir les dice que él quiere ser el tipo de actor que son ellos. Y es cierto: todos quisiéramos ver a actores como ellos en los teatros que están afuera.

Los que vieron Cabaret pánico y Ricardo III ya conocen el camino. No el amarillo, sino el que lleva a la entrada del foro. Para llegar a él hay que registrarse, dejar en prenda una credencial oficial, pasar a revisión de las poquísimas pertenencias que se pueden introducir, luego a un cuartito para un breve cateo. Más adelante, un sello invisible tatúa el dorso de las manos y, luego de un nuevo registro en tinta y papel, se ingresa al área de visitas de la penitenciaría. Al final de esa amplia zona al aire libre, tras reunir una colección de miradas penetrantes por parte de los reclusos que no participan en la obra, se llega al auditorio.

Michel Jorge, Ismael Corona, Fidel Détor, Oscar Lara, Francisco Ortiz, Rodrigo Espinoza, Fidel Gómez Pérez, René Hernández, Rafael Martínez, César David, Eduardo Sixto y Héctor Maldonado Rojas ensayan lunes, miércoles y viernes. Los sábados ofrecen función. Solamente miércoles y sábado pueden reunirse con Itari Martha y Juan Carlos Cuéllar, los directores, así como con sus compañeros actores Israel Rodríguez, Javier Cruz y Valeria Lemus. Ellos son ex internos y ella miembro del equipo del Foro Shakespeare.

Cuando Doroteo concluye su travesía, los espectadores, que reservaron con casi una semana de anticipación su encuentro con esta parte de la realidad teatral y citadina, están listos para volcarse en uno de los aplausos más sinceros que han podido dar en mucho tiempo a un grupo de actores, de los cuales algunos saben que no volverán a tomar un pesero para cruzar media ciudad, como lo hemos hecho los que estamos allí. Otros saben que en unos años podrán reincorporarse a la sociedad y, por ejemplo, seguir los pasos de Israel, quien ahora es un solicitado actor y colaborador del Foro Shakespeare.

Salgan o allí permanezcan, en ambos casos el teatro marcará sus decisiones para el resto de sus días. Las palabras de Jodorowsky, las verdades de Shakespeare y la fantasía de L. Frank Baum han hecho mella en su concepción de encierro y de libertad. No es necesario preguntárselos. Basta verlos y escucharlos a lo largo de la representación. Por eso todos queremos aplaudir con rabia y honestidad, pero no es posible. Al concluir la obra, Michel Jorge, Doroteo, se adelanta: "Esto no es un cuento de hadas. Aquí no hay aplausos".

El Mago Dioz.
Penitenciaría de Santa Martha Acatitla. Ermita Iztalapala s/n, Santa Martha Acatitla. Sáb 12pm. $250. Previa reservación al mail: teatroyprision@foroshakespeare.com. Salidas del Foro Shakespeare.