El misántropo o el violento enamorado

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El misántropo o el violento enamorado
Foto: Olga Laris

Dicen que uno no elige de quién se enamora. Sin embargo, a juzgar por este drama, escrito por Molière en la segunda mitad del siglo XVII, lo que sí se puede escoger es a quién odiar. En el caso de Alceste, su objeto de repudio es la sociedad, mientras su prenda amada es la preciosa Celimena, aunque en ella se resumen las razones que lo hacen despreciar al género humano.

Lo que el dramaturgo francés recrea alrededor de 1666, Carmina Narro lo adapta a la actualidad. El puente entre ambos autores lo da la visión que el director David Olguín le imprime al texto dramático.

“Se trata de un Molière traído a nuestro tiempo. Conserva la retórica y las formas del habla del siglo XVII, pero está representado en nuestros días. Quise dialogar con la idea de la sociedad del espectáculo, la cual nos rodea y es nuestra razón contemporánea de ser”, comenta Olguín.

Tras haber tomado la obra Tío Vania, de Antón Chéjov, para ofrecer su visión sobre el apocalipsis interno del ser humano, Olguín plantea a partir de la conjunción Molière–Carmina Narro, lo que sucede en la llamada era del vacío.

“Es una sociedad de lo efímero, donde las famas se construyen y duran un día, sobrevive lo superficial y las apariencias, y se pierde lo esencial de las relaciones humanas”, explica.

Todo ello está vigente aquí y ahora, a decir del también dramaturgo: “Eso es lo que ocurre con los grandes clásicos: son textos a los que el presente les pone su contenido”.

Aunque la comedia fue el género dramático que le dio a Molière su pase a la inmortalidad teatral y literaria, Olguín defiende que ésta no es una comedia cualquiera.

“Es una tragicomedia perfecta. Lo maravilloso es esa enorme ambigüedad, en la cual los sucesos llegan a dimensiones terribles para los personajes, pero siempre está un contrapunto que te saca de ese tono, te lleva al humor y te aporta una mirada cáustica sobre nuestro tiempo”, agrega el director.

Es la primera ocasión en que David Olguín, cofundador del teatro El Milagro, asume la dirección de una obra de producción privada, que está a cargo de la propia Carmina Narro y María Inés Olmedo.

En el personaje de Alceste, el violento enamorado, Olguín se reencuentra con David Hevia (El doctor Astrov en Tío Vania) y como la bella Celimena, Silvia Navarro. Para el creador escénico, Silvia redondea la propuesta de adaptación y de dirección, ya que esta obra, de alguna manera, “habla de ese mundo al que ella, inevitablemente, pertenece”.

Por Enrique Saavedra

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