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Entrevista con Salvador Zerboni

El actor que ha dado vida a grandes villanos en la televisión nos cuenta los detalles sobre su protagónico en la obra El sacerdote

Foto: Cortesía de la producción

Acostumbrado a los grandes reflectores de la televisión y a teatros que reciben a miles de espectadores, Salvador Zerboni enfrenta un nuevo reto en su carrera al protagonizar la obra El sacerdote.

Sobre este nuevo proyecto que forma parte de Teatro en Corto platicamos con el actor mexicano que también ha participado en montajes como Una noche de pasión y Qué rico mambo.

Háblanos un poco sobre El sacerdote.
El sacerdote es una historia en la que el pecado, el odio, el perdón y la redención juegan un papel fundamental. La obra inicia con Gabriela, una mujer que ejerció la prostitución durante muchos años e intenta reivindicarse con su hijo Isaac (mi personaje), a quien no ve desde hace 15 años, pues él huyó de su casa y encontró refugio en una iglesia.

¿Por qué decidiste hacer este proyecto?
Por el guión, cuando me lo mandaron me enamoré completamente de él. Creo que es un libreto muy interesante, está lleno de transiciones, tiene una catarsis muy importante, te habla muy bien de la familia, aunque también te expresa sus vicios. Lo que hacemos es extraer una escena de esta obra, la cual representaremos de manera completa cuando termine Teatro en Corto. Presentamos esta pequeña escena que dura 15 minutos y queremos expresar un preámbulo de lo que vamos a mostrar más adelante. Es algo que nunca se había hecho anteriormente en Teatro en Corto, sin embargo es una escena que abre y cierra, tiene su introducción, nudo y desenlace. No te tienes que quedar pensando en lo que va a suceder después.

¿Cómo te preparaste para este personaje?
Crecí en el catolicismo, mi familia es muy religiosa, entonces nos sabemos de memoria La Biblia, por lo tanto es muy sencillo interpretar a un sacerdote. El problema es cuando desvirtuamos al personaje, aquí es cuando entra el trabajo actoral, el trabajo histriónico, donde tengo que pretender lo que no existe, lo que no somos, y caer en la  mitomanía. Es un trabajo complicado y peligroso porque estamos entrando en un tema bastante fuerte. Empezamos con una exageración. Empezamos flagelándonos. Isaac es una victima de la soledad, del sufrimiento de una madre que tuvo que abandonar a su hijo por todo lo que vivió. En la historia veremos si se reivindican ambos, o se reivindica uno solo.

¿Ya conocías el concepto de Teatro en Corto?
Sí lo conocía, pero la verdad no me había llamado mucho la atención hasta que leí este guión. Fue idea de la productora (Mariana Salas), del director (Eduardo Carbajal) y mía de traer esta obra y hacerlo más allá. Me llamó mucho la atención toda esta ambición. Además me gusta mucho el contacto con el público, todo sucede tan cerca. Es divertido y la gente puede sentir infinidad de emociones. He hecho teatro para 10 mil personas donde la gente está muy lejos y es difícil transmitirle lo que haces. Tienes que caer mucho en el melodrama y en lo exuberante para ser escuchado. Y aquí se siente el calor humano. Es muy bonito porque puedes sentir casi casi el corazón palpitar.

¿Qué te gustaría que la gente pensara después de ver El sacerdote?
Me gustaría que cada quien tuviera una catarsis. Que la obra provoque un raciocinio indicado sin llegar a un juicio por la religión y que toda la gente disfrute de esta obra, incluso que le lleguen a hablar a sus familiares con quienes no habían tenido contacto.

¿Cuál es tu siguiente reto?
Hacer la obra completa de El sacerdote, después tenemos el auditorio donde vamos a llevar a Los viejitos de rock, también estamos viendo un musical que tiene que ver con Juan Gabriel y estamos a punto de iniciar un película.

El sacerdote es un montaje de 15 minutos y se presenta en el Foro 1 de Teatro en Corto. También actúan Esperanza Morett, Elisa Vicedo, Fania Barrón, Ricardo Baranda, Gabriela Zas e Irene Arcila.

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