Eso es todo

Teatro
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Eso es todo
Foto: Aurea Salinas. Cortesía Compañía Chiles Secos

Una escritora es contactada por un cliente misterioso quien, al ser diagnosticado con una enfermedad mortal, hace un extraño encargo a la escriba. Ambos emprenden una tortuosa relación en la que un contrato laboral puede significar una sentencia de muerte.

Este argumento motiva el montaje Eso es todo, que se presenta en la Caja Fuerte del Foro Shakespeare, un escenario alternativo e íntimo que, gracias a su aspecto lúgubre, es ideal para el desarrollo de esta obra.

El texto original de Flavio González Mello retrata lo que ocurre con los escritores cuando se encuentran en el proceso de hacer una novela y recurren a trabajos (con cierto disgusto) en agencias publicitarias: slogans, copys para comerciales y otro tipo de “chambitas” para solventar los gastos necesarios.

El trabajo de dirección de Luis Ángel Gómez resuelve con pocos elementos escenográficos el transcurso del tiempo. Una mesa, una silla, un sillón y el espacio mismo son suficientes para narrar la historia. La trama, con tintes de thriller psicológico, mantiene al público en suspenso.

Es a través de las emociones y los recuerdos de la escritora, que el espectador conecta con el drama. Una serie de flashbacks nos permite entender el juego obsesivo entablado por ambos personajes ante la entrega del encargo: un epitafio que quedará en la lápida del cliente, pero que debe aprobar antes de que el tiempo se agote.

El personaje de la escritora es interpretado por Yael Rodríguez, quien alterna funciones con Omar Ceballos, lo que aporta la visión femenina y masculina de un mismo rol; mientras el papel del cliente está a cargo de Enrique Saavedra.

Eso es todo es una reflexión sobre la muerte, el tiempo, la trascendencia y las letras chiquitas en los contratos.

Por Jonathan Saldaña

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