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Grito al cielo con todo mi corazón

Dos mujeres se reencuentran en diferentes circunstancias y épocas para saldar una deuda. La directora de este montaje, Lorena Maza, y sus protagonistas, Ludwika Paleta y Daniela Schmidt, nos platican sobre esta historia de deseos y venganza

Foto: Cortesía Grito al cielo con todo mi corazón
 Foto: Cortesía Grito al cielo con todo mi corazón

¿Cómo fue tu encuentro con este texto de la dramaturga Ximena Escalante?
Lorena:
Ximena y yo estudiamos juntas en el Centro Universitario de Teatro (CUT). Somos más o menos de la misma generación y nos conocemos desde entonces. Ella me ofreció dirigir su primera obra que fue Fedra y otras griegas, pero desafortunadamente no pude. Nos identificamos mucho en cuanto a nuestras visiones y lenguaje del teatro y nos parecía natural trabajar juntas.

¿Cómo describirías el trabajo de Ximena en esta obra?
Lorena
: Es un texto de dos mujeres, en el que se hurga en la profundidad de la psique femenina. Siempre es muy inquietante. Ximena tiene estas pinceladas trágicas de las que habla, ahora imagínate con el mundo femenino. ¿Qué puede haber más complejo que eso?

Esta historia de dos mujeres encontradas en todas sus múltiples posibilidades de relación permite un gran trabajo del director, porque como todo buen dramaturgo no hay acotaciones. Si tú te fijas, Shakespeare no las tiene. Permite una interpretación y una dramaturgia escénica, que es lo que hacemos los directores. A mí me fascina explayarme y no estar constreñida a una absoluta visión de la que no puedes salir.

En escena se interpretan veinte personajes que se vuelven a encontrar en diferentes épocas y circunstancias, ¿cuáles son los retos de hacer estos cambios de uno a otro?
Ludwika:
Se trata de hacer carcaterizaciones diferentes y, aunque tienen la misma esencia, son mujeres que viven en diferentes épocas, contextos y situaciones. Cuando ensayas una obra de teatro creas un personaje y te pones en sus zapatos. La escena más larga en esta obra dura 10 minutos y la más corta dos, por lo que el cambio entre uno y otro es muy abrupto.

Daniela: Cuando investigas un poco sobre la reencarnación o el renacimiento en el budismo se habla de que hay una energía y de ahí partimos todos, pero cambiamos a lo largo de las vidas. A pesar de que interpretamos varios papeles, hay una trayectoria marcada en cada uno. Yo podría definir esta obra como vertiginosa.

La obra habla sobre los deseos y la venganza de dos mujeres.
Lorena: 
No queremos que la gente piense que trata sobre la reencarnación, sino sobre lo que pedimos a las estrellas. Se entiende  que estas mujeres transitan de una vida a otra, porque al final de cada escena piden cosas que se cumplen, y en la siguiente escena llegan a lo que querían. Hasta que alguien decide cortar esta secuencia y permite que uno de los personajes nazca huérfano. Sin esta liga, se rompe la relación y permite liberar a esta mujer.

Otro de los temas es cómo hacemos responsables a los otros de nuestra infelicidad. En el momento en que el otro ya no está, no nos queda más que hacernos responsables de nuestra propia felicidad.

A propósito, ¿cuáles son los monstruos de sus personajes?
Ludwika:
 La obra, sin elementos como la venganza, no tendría tensión y no habría enganche. Uno de los hilos conductores son estos deseos que no necesariamente son nobles. Ahí están los monstruos de cada personaje. Sin eso la vida sería demasiado aburrida y la ficción más.

¿Qué gritarían al cielo con todo el corazón?
Lorena: ¡Que venga la gente al teatro! Si hay público, habrán más puestas en escena.

Grito al cielo co todo mi corazón. Sala Chopin. Vie 8:30pm, sáb 7pm y 9pm, dom 5pm y 7pm. $350. Hasta el 2 de octubre.

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