La última sesión de Freud

Teatro
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 (Foto: Yanko Bribiesca. Cortesía Centro Cultural Helénico)
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Las investigaciones de Sigmund Freud en el área de la psicología plantearon rupturas sobre la percepción del amor, la sexualidad, el conocimiento y la fe. No es una sorpresa que su icónica personalidad haya inspirado al dramaturgo norteamericano Mark St. Germain para escribir La última sesión de Freud.

El drama coloca al espectador en los últimos días del padre del psicoanálisis y en un Londres amedrentado por la presencia de los nazis a principios de la Segunda Guerra Mundial. En este contexto, se da un encuentro hipotético entre Freud y el escritor de novelas fantásticas C.S. Lewis (conocido por Las crónicas de Narnia), quienes debaten sobre uno de los dilemas más grandes de la historia: la existencia de dios.

Bajo la dirección de José Caballero, los histriones hacen una excelente mancuerna arriba de las tablas. Por un lado, el actor Sergio Klainer exhibe sus cinco décadas de carrera artística al entregar al público un Freud de alta manufactura; lejos de una versión estereotípica, muestra el lado vulnerable de un genio. Por el otro, Darío T. Pie muestra la complejidad del montaje al pasar del humor a la intensidad, del miedo a la soberbia, todo con credibilidad actoral.

El espacio escenográfico sobrio nos acerca al consultorio del famoso psicólogo, mientras una proyección y la música aportan el resto del ambiente. Tal como ocurría en los años de la guerra, la radio es el contacto con el exterior, las noticias y la compañía para aquellas personas que se resguardaban en sus casas.

El debate entre ambos personajes traspasa la cuarta pared. El público no abandona el recinto teatral aún y ya comentan sus puntos de vista sobre el amor, el sexo, la muerte y la fe, temas propuestos por este montaje.

Por Jonathan Saldaña

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