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LABtrece: teatro a la tupperware

De los creadores de Salas de Urgencia, estos teatreros eliminaron el espacio físico y sacaron las obras a la azotea, a los billares y hasta a la sala de tu casa

Cortesía LABtrece

Estos señores del colectivo Seres Comunes dijeron: ¿teatro, para qué te quiero? y eliminaron el edificio teatral para favorecer el contacto entre actores y espectador.

Un día de 2008,  Alfonso Cárcamo, director creativo de la compañía, creó Sala de Urgencias, junto con Luís Ayhllón. Se trata de un proyecto en el que casas particulares, escuelas, azoteas, oficinas y cualquier espacio no teatral sirven como salas de ensayo durante el proceso de creación de una puesta.

La primera visita arranca con una lectura donde los espectadores invitados levantan el pulgar para opinar si les gusta o no la obra y si le entienden. Conforme avanzan las "intervenciones", los anfitriones se vuelven cómplices de los creadores.

"Me molesta que una lámpara sea más cara que el trabajo de un actor o que una escenografía rebase los cinco millones de pesos y su sueldo jamás supere los 100 mil", dice Alfonso.

En 2008 con la primera versión independiente recorrieron 18 casas.

"Funciona un poco como tupperware, donde llegas con tu producto sale el siguiente anfitrión", explica Cárcamo.

Es muy barato, únicamente se necesita la confianza del espectador para que abra su puerta. Han trabajado en cuartos de azotea y en departamentos de dos por dos. Sólo se le sugiere a los anfitriones que por lo menos inviten a 10 personas.

Normalmente los estrenos son el teatro Sergio Magaña, pero también pueden experimentar en billares, edificios antiguos o panaderías. Las funciones finales están abiertas para todo el público y sirven como una graduación de los artistas, pero si quieres acudir a una "intervención" del proceso de montaje, tendrás que hacerte amiguísimo de algún vecino de la zona (y ofrecerte a llevar las chelas).

"Sala de Urgencias", de LABtrece

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