Los Locos Addams

Teatro, Musicales
0 Me encanta
Guárdalo
 (Foto: Alejandra Carbajal)
1/16
Foto: Alejandra Carbajal
 (Foto: Alejandra Carbajal)
2/16
Foto: Alejandra Carbajal
 (Foto: Alejandra Carbajal)
3/16
Foto: Alejandra Carbajal
 (Foto: Alejandra Carbajal)
4/16
Foto: Alejandra Carbajal
 (Foto: Alejandra Carbajal)
5/16
Foto: Alejandra Carbajal
 (Foto: Alejandra Carbajal)
6/16
Foto: Alejandra Carbajal
 (Foto: Alejandra Carbajal)
7/16
Foto: Alejandra Carbajal
 (Foto: Alejandra Carbajal)
8/16
Foto: Alejandra Carbajal
 (Foto: Alejandra Carbajal)
9/16
Foto: Alejandra Carbajal
 (Foto: Alejandra Carbajal)
10/16
Foto: Alejandra Carbajal
 (Foto: Alejandra Carbajal)
11/16
Foto: Alejandra Carbajal
 (Foto: Alejandra Carbajal)
12/16
Foto: Alejandra Carbajal
 (Foto: Alejandra Carbajal)
13/16
Foto: Alejandra Carbajal
 (Foto: Alejandra Carbajal)
14/16
Foto: Alejandra Carbajal
 (Foto: Alejandra Carbajal)
15/16
Foto: Alejandra Carbajal
 (Foto: Alejandra Carbajal)
16/16
Foto: Alejandra Carbajal

Basta escuchar la obertura de esta comedia musical de Andrew Lippa para saber que los personajes que a continuación entrarán a escena gozan del alto aprecio del público mexicano. Esto a pesar de que no dejan de recordarnos que estamos en medio de Central Park, en Nueva York, sitio en el que se yergue la residencia de los Addams, esa familia que, como muchas mexicanas, no es normal, aunque lo intente.

Basada más en la tira cómica que en la célebre serie de televisión y las consecuentes películas, la versión musical de la historia de Charles Addams se rige por los estrictos cánones del musical estadounidense. Exacerban aún más las características de estos personajes amantes de la oscuridad, de convivir con sus ancestros y de disfrutar del uso de instrumentos de tortura. Todo eso mientras cantan, bailan y experimentan los cambios que el amor provoca en Merlina, la primogénita.

El libreto, de Marshall Brickman y Rick Elice, está adaptado por Jesús Guzmán, quien sin dejar la ubicación original de la obra, permite que los personajes lancen referencias propias del contexto mexicano; lo cual divierte y conecta de inmediato con un público ávido de divertirse con una historia familiar. La mayor virtud está en la sencillez de su trama y la exuberancia de su partitura, ejecutada por una exquisita orquesta dirigida por Eduardo Soto.

Los productores Tina Galindo y Claudio Carrera recibieron a los miembros de la producción original, encabezados por el director Jerry Zacks, quienes dejaron la mesa puesta para que un equipo de destacados creativos mexicanos le dé mantenimiento. El trabajo de unos y otros resulta impecable y, porque se conocen videos del montaje original, se puede aplicar el lugar común de que ésta no le pide nada a la puesta neoyorquina.

Amén de lo anterior, el público acude para ver de cerca a figuras tan reconocidas como Jesús Ochoa y Susana Zabaleta. Y ellos no defraudan: él suple sus carencias vocales con la entrañable construcción que hace del marido amoroso y protector que es Homero, mientras ella recurre a su elegancia y sensualidad para incorporar por fuera a Morticia, a la que por dentro dota de su acostumbrada fiereza vocal e histriónica. Por verlos juntos bailando tango vale la pena pagar el boleto. Pero hay más.

Como Merlina y su “normal” novio Tomás, Gloria Aura y Luja Duhart ofrecen momentos de exquisita calidad vocal. Marisol del Olmo, Tomás Castellanos y José Roberto Pisano sorprenden gratamente en cada una de sus intervenciones. Como la Abuela, Raquel Pankowsky es un bombón digno de envolver y llevar a casa. El personaje del Tío Lucas recae en Gerardo González y éste lo aprovecha para demostrar por qué su nombre y su presencia son tan importantes dentro de la comedia musical de nuestro país.

Todo embona, hasta la traducción, cuyas palabras jamás se pierden en la voz de los cantantes, principalmente por el estupendo ensamble, que completa los elementos que logran el objetivo de este montaje: presentar algo fuera, muy fuera, de lo normal.

Por Enrique Saavedra

Publicado

LiveReviews|0
1 person listening