Salomé

Teatro
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Mauricio García Lozano tiene un ferviente deseo: dirigir la ópera Salomé de Richard Strauss. Por eso, durante una tarde de mezcales, le propuso a Irene Azuela encarnar a la despechada princesa; pero en lugar de poner a la actriz a cantar sendas arias, decidió ofrecerle los diálogos de Salomé, la tragedia que escribiera, en francés, Oscar Wilde.

En este clásico, Wilde utiliza la historia bíblica de Juan el Bautista y ubica al deseo y la obsesión como los ejes alrededor de los cuales se conduce cada personaje. La fuente de ese deseo es Salomé, la hermosa hija de Herodías, quien es deseada por todos los hombres –especialmente por Herodes, su padrastro– y rechazada por uno sólo: el Profeta Jokanáan.

“Ella es el platillo principal, pues está rodeada de un universo masculino que la desea y, aunque ella está huyendo de eso, lo que descubre es que necesita  ser consumida por todos ellos para poder obtener lo que quiere”, dice García Lozano, al respecto de la protagonista,una niña que pasa por un viaje hasta convertirse en mujer.

Y lo que quiere es vengarse del Profeta, el único hombre al que ella desea y por quien ejecuta una danza sensual y exuberante, símbolo del descubrimiento de ser mujer. A decir del director, Salomé es un personaje sumamente demandante y todas sus exigencias han sido cubiertas con profesionalismo por Irene Azuela, quien además es la principal impulsora del proyecto, al ser la productora.

La obsesión de Herodes es representada por José Sefami, los celos de Herodías encarnan en la piel de Aída López y la pureza de Jokanáan es incorporada por Leonardo Ortizgris. Un reparto atractivo que responde con la acostumbrada solvencia y fuerza escénica del director, quien ensambla el mundo de Oscar Wilde con las dosis precisas de erotismo, vida y muerte necesarias para erizar la piel y evocar alguna vieja obsesión.

“Wilde es un habitante de la vida, como pocos. Yo me conecto con los textos que están habitados por lo vivo, porque de eso es lo que yo hablo, yo no soy un intelectual. En Wilde hay una pulsión de vida muy grande, como la que hay en los grandes clásicos, desde Sófocles pasando por Shakespeare y llegando a él. El gran teatro es el teatro vivo”

Salomé está viva. Tanto, que desea la muerte de aquél que, con su rechazo, le quitó un poco de alma.

Por Enrique Saavedra

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Teléfono del evento 4155 0919
Sitio web del evento http://www.helenico.gob.mx/
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