Melancolía

Cine, Fantasía
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Melancolía
Alexander Skarsgrd, Kirsten Dunst and Charlotte Gainsbourg, from left, in Melancholia

Ocho minutos. A Von Trier sólo le bastaron ocho minutos para reinventar su filmografía lúgubre bajo una estética encaminada a la catarsis. Ocho minutos y unas tomas fijas en cámara lenta, para iniciar una odisea filosófica, metafísica y humana en la cual expone una teoría: el final de los ciclos sirve para renacer. Durante estas escenas, matizadas por retoques digitales y adornada por composiciones de Wagner, vemos cómo la Tierra comienza una metamorfosis letal y sus habitantes aceptan su destino estoicamente: desde el espacio observamos dos planetas que colisionan. Uno de ellos es la Tierra y el otro, el más grande, se llama Melancholia.

Este apocalipsis es letárgico si lo comparamos con el que vemos inmediatamente después del prólogo: una boda donde los cánones morales son opacados por la desidia social. En el primer capítulo de su obra, titulado “Justine”, en honor de la novia depresiva (Kirsten Dunst, en la mejor actuación de su carrera), Von Trier nos sumerge en su Dogma 95: sí, aún utiliza la cámara-en-mano y deja que sus actores improvisen y teje la historia de una familia decadente que se auto-destruye: Justine lapida su matrimonio al acostarse con un invitado, y sus padres recriminan su pasado durante el brindis. Afortunadamente para ellos, Claire (Charlotte Gainsbourg), la hermana mayor, conserva un ápice de rectitud y logra mitigar la descortesía de su familia. Von Trier no halla el hilo negro, ni la ironía religiosa de las bodas (Robert Altman, Noah Baumbach y Jonathan Demme ya han estudiado los efectos corrosivos de esta festividad en sus cintas); pero sí logra puntualizar cómo la unión de dos personas puede detonar una soledad compartida.

En el segundo fragmento, “Claire”, la hermana más centrada, no es la protagonista, sino Melancholia, el planeta brillante que mira fijamente a la Tierra. John (Kiefer Sutherland), el esposo de Claire y astrónomo amateur, toma su telescopio un día y asegura que pasará cerca de nosotros, pero no hay nada de qué preocuparse. Mentira. Mientras el planeta se acerca al nuestro, la tensión entre las protagonistas crece exponencialmente. Justine, cuya depresión es tan insoportable que no le permite caminar, se ha mudado con su hermana. Para ella el fin del mundo no es un castigo: es algo inevitable que toma como una señal para afrontar sus sentimientos de dolor y rechazo. Por su parte Claire, una esposa y madre, que durante toda la cinta había fungido como una piedra angular dotada de raciocinio, inicia un proceso de luto que rompe con su lógica y la orilla a la desesperación. Al final, el instinto animal de supervivencia y aceptación son los únicos que prevalecen.

Esta dualidad de espíritus y miradas (Justine es nihilismo puro, Claire se enfoca en un pensamiento humanista), logran encaminar a Von Trier hacia un terreno desconocido: la perspectiva femenina libre de algún opresor. Durante años, sus cintas se han empapado de un estigma misógino, pues sus protagonistas eran vapuleadas por agentes externos (Watson en Breaking The Waves, Björk en Bailando en la oscuridad, Kidman en Dogville, Gainsbourg en Anticristo); sin embargo, Melancholia se enfoca en la angustia y en la resignación de una raza que debe aceptar su muerte.

Von Trier se transformó en misántropo, pero también en un cineasta mucho más maduro y comprometido con su visión artística, y no sólo con la controversia. Lo fascinante de su trabajo es la facilidad que tiene para revertir un tema tan trillado como el fin del mundo, y lo utiliza como pretexto para explorar sociológicamente a una familia. Von Trier es sádico, concediendo primero una experiencia fílmica y después un tour-de-force: nos desgasta con el uso reiterativo de Wagner cada vez que aparece en pantalla Melancholia, o con el cataclismo emocional de las protagonistas. Nos reta a sufrir, nos invita a cuestionar cómo es que puede presentar El Final De Los Tiempos con tanta tranquilidad y belleza.

Este es el Von Trier que queremos ver, el que provoca conversaciones artísticas y no charlas antisemitas; el que es cruel con sus demonios internos y honesto al trasladarlos a la pantalla. El Von Trier que, como dijera la madre de Justine y Claire al referirse sobre el matrimonio…“Debemos disfrutar, mientras dura”.

Por Josué Corro

Publicado

Detalles del estreno

Reparto y equipo

Director Lars von Trier
Guionista Lars von Trier
Reparto John Hurt
Brady Corbet
Kiefer Sutherland
Charlotte Rampling
Udo Kier
Charlotte Gainsbourg
Kirsten Dunst
Stellan Skarsgard
Alexander Scourby

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Gran texto. El 2o párrafo incluye algo que yo considero un spoiler innecesario para la reseña, pero las siguientes líneas, al enfocarse en narrar la experiencia que implica ver Melancholia, son a mi parecer mucho más útiles y espero aquellos que no conocen mucho de von Trier estén entusiasmados ahora.