Teoría del color

Arte, Escultura
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Las pinturas de Anton Kannemeyer (Sudáfrica, 1967), con una estética de historieta y cargadas de sátira, abren con fuerza esta exposición.

La variedad de formatos y orígenes de cada pieza (realizadas en la última década) enriquecen la reflexión sobre cómo opera el racismo. No es una revisión histórica ni temporal, sino una colección de piezas agrupadas en círculos que se trastocan, del imaginario del blanco y el negro, al criollo versus el indígena.

Con una fuerte carga de investigación, desde la curaduría hasta las obras, los artistas de diversas generaciones y países abordan una multitud de fenómenos históricos y sociales que nos recuerdan que el racismo no es cosa del pasado ni de lugares remotos o ajenos. Está presente hoy, aquí.

Lo vemos en las redes sociales cuando al referirse a una manifestación en México domina el uso peyorativo de palabras como “indio” y “prieto”; en las fotografías de Facebook de familias peruanas (las 97 trabajadoras domésticas de la pieza de Daniela Ortiz); en las tecnologías de identificación biométrica (las asombrosas máscaras de Zach Blas) o en las desigualdades económicas que Santiago Sierra evidencia a través de un estudio fotográfico, en el que desarrolla una ecuación para obtener un valor según el tono de piel de diversos sujetos.

Teoría del color aporta un abanico de miradas en torno a la exclusión del otro. Lo más interesante es la posibilidad de colocar al espectador frente a su propia mirada. Date un momento para revisar tu propia reacción en torno a estas prácticas que son, desafortunadamente, tan cotidianas.

Por Cynthia Arvide

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