El fin del sueño americano

Cine, Drama
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El fin del sueño americano

“Así es como sabemos que estamos vivos: nos equivocamos”, un personaje observa en la novela ganadora del Pulitzer de 1997, American Pastoral, de Philip Roth. Basada en esa idea, la versión cinematográfica del actor –ahora director– Ewan McGregor, es muy viva: es un esfuerzo comprometido que toma algunas vueltas equivocadas a lo largo del camino, incluso mientras sus actores se lanzan a la profundidad psicológica en cada escena.

No es el peso del Antiguo Testamento del autor (demasiadas adaptaciones preciosas de Roth, incluyendo la reciente, tensa Indignation) lo que hace que El fin del sueño americano se quede corta. Tampoco es la inexperiencia de McGregor detrás de la cámara; el actor ha estado en suficientes grabaciones como para saber cómo se hace. Más bien, la cinta se permanece sólo a la mitad del impacto de la historia –la parte sobre el exitoso judío hombre de negocios, Seymour “Swede” Levoy (McGregor) teniendo una crisis de la mediana edad–. Él escapa de las expectativas de los hombres de la década de los cincuenta, se casa con una reina de belleza de Nueva Jersey (Jennifer Connelly) y crea un paraíso doméstico de clase media, pero la contracultura y su radicalizadora hija adolescente, Merry (Dakota Fanning, escalofriante y lo mejor del filme), lo arruinan todo.

En la ejecución, la película es como un convincente episodio de final de temporada de Mad Men, duplicando las tensiones de la brecha generacional. Pero hay algo más profundo en la novela que McGregor y el veterano guionista de televisión John Romano no alcanzan. La película de alguna manera recuerda, gracias a las tecnologías digitales, a las Torres Gemelas bajo construcción en el fondo de un paseo nocturno; sin embargo, no consigue la crítica sutil de Roth al matrimonio interreligioso, ni las corrientes subterráneas de egoísmo que hacen de Swede el emblema de cierta era de éxito judío-americano. Su ruina no es lo suficientemente cósmica.

“Un niño no puede decidir”, dice el padre de Swede (Peter Riegert) al discutir cuál podría ser la religión de su futuro bebé. Esto es una clave para la cinta de McGregor, que pone de relieve la ansiedad de un padre que quizá ha sido muy abierto, demasiado liberal con su hija. Pero el material de Roth debió llevarse a la pantalla grande con un enjuiciamiento más grande y sin tapujos de la autoridad —algunas menciones incidentales de Nixon no cuentan—. Entonces nos queda disfrutar la manipulación de los actores en lugar de las ideas más grandes.

Por Joshua Rothkopf

Publicado

Detalles del estreno

Fecha de estreno viernes 9 diciembre 2016
Duración 108 min.

Reparto y equipo

Director Ewan McGregor
Reparto Ewan McGregor
Dakota Fanning
Jennifer Connelly
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