Muchos hijos, un mono y un castillo

Cine, Documental
3 de 5 estrellas
Muchos hijos, un mono y un castillo

Time Out dice

3 de 5 estrellas

El puro esperpento. Gustavo Salmerón filma un retrato de su madre que no tiene nada que envidiar a la actriz Carmina Barrios a quien suhijo, Paco León inmortalizó al volante de un coche. Pero aquí el clima es aún más inverosímil. La protagonista es una mujer de clase media que, al recibir una herencia jugosa, decidió comprarse un tenebroso castillo con torres en punta, y largos pasillos llenos de armaduras, escudos de la antigua nobleza y bolsas de plástico donde acumula un Diógenes lleno de poesía.
 
El personaje y el espacio viven en una simbiosis perfecta, entre la magia y el horror. Sentada ante la cámara, con una elocuencia grotesca, la madre nos habla del día en que tiró la muela de uno de sus hijos dentro de una taza de café, en el bar de El Corte Inglés, pensando que era una pastilla de sacarina y confiesa que tiene las vértebras de su abuela perdidas en alguna de las columnas de objetos dispares que se amontonan en el caserón.
 
Podría ser la versión ibérica de una de las fotos de Diane Arbus, con olor a naftalina y taxidermia. Salmerón coloca la cámara en la finca familiar como si paseara por un cementerio de la aristocracia española. Es la mansión de Fernando Rey en Viridiana ocupada por los pobres tullidos. Y el ridículo entrañable de las situaciones se mezcla con los fantasmas de la Historia en mayúsculas, como si de rebote el director se hubiera propuesto destripar el pasado del país. El relato del cadáver de Primo de Rivera convertido en croquetas es exquisitamente genial.

Detalles

Detalles del estreno

Fecha de estreno
miércoles 21 noviembre 2018
Duración
90 min.

Reparto y equipo

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