Star Wars Episodio VIII: Los últimos Jedi

Cine, Acción y aventura
Star Wars Episodio VIII: Los últimos Jedi

Star Wars: Episodio VIII. Los últimos Jedi es una obra de suprema confianza: ingeniosa y salvaje que recorre libre un territorio inexplorado. Si la saga regresó con The Force Awakens (2015) bajo la dirección de JJ Abrams, la cual parece a la creación de un niño que desempolvó amorosamente sus juguetes viejos y los puso en las poses esperadas, pero su secuela la supera, ya que está hecha por un niño más inventivo que se preguntó: ¿Por qué una flota rebelde no puede ser comandada por Laura Dern con peluca púrpura? ¿Por qué no podemos tener planetas de arena roja como la sangre, manadas de ganado alienígena que se arrastra o adorables porgs como los frailecillos que invaden la cabina del Halcón Milenario como aspirantes a copilotos?

Ese niño es el escritor y director Rian Johnson, anteriormente un creador de películas “indies” Brick y Looper. Aquí, se leotorgó una increíble licencia para dirigir esta amada serie en el hiperespacio (su trabajo debe ser estudiado por los ejecutivos de Hollywood, tentados a confiar sus propiedades de un billón de dólares a quienes no tienen humor). Los últimos Jedi raspa el borde psicológicamente oscuro del capítulo central, original de George Lucas, El imperio contraataca, pero lleva esa grandeza con mucha facilidad. En el centro, Johnson crea un diálogo frente a frente entre Rey (Daisy Ridley), guerrera en ascenso de la Resistencia, Kylo Ren (Adam Driver, tan torturado como en la religión de Martin Scorsese), un furioso Darth Vader en formación. Su conversación corriente insinúa la inevitabilidad de su encuentro en la carne; incluso vibra con una carga sexual. Star Wars ha sido durante mucho tiempo una forma de ópera wagneriana, pero rara vez ha tratado el espacio y el tiempo de esta manera.

A lo largo de esa sólida línea de fondo, Johnson salpica la trama con secuencias que ensanchan los ojos: destructores titánicos en forma de cuña explotando en escenas de guerra no planetaria; duelos de sables de luz; el comediante chispeante entre el valiente Finn (John Boyega) y un nuevo personaje, una mecánica llamada Rose (Kelly Marie Tran); y las propias experiencias de Rey en una isla cubierta de niebla, hogar nada menos que del triste Luke Skywalker (Mark Hamill). Después de tomar su sable de luz y tirarlo por un precipicio (de nuevo), Luke vuelve lentamente al espíritu de las cosas. La película aviva los la radicalización: es una gran oportunidad para recuperarse, sacudirse la suciedad del hombro y volver a la batalla.

A pesar de toda la habilidad de Johnson para conjurar un universo de androides habladores (y astutos ladrones interpretados por Benicio del Toro, seguro que se le volverán a ver), entiende que Star Wars siempre ha sido una vasija que nosotros, como público, llenamos de propias preocupaciones oportunas. No se puede negar la emoción abrumadora de ver a Carrie Fisher, cuya actuación final no muestra signos de trucos digitales e inspirar a su equipo de luchadores de todos los ámbitos de la vida, todas las formas y colores. "Tenemos todo lo que necesitamos", escuchamos en la hora más oscura de los rebeldes. Johnson lo tomó como su grito de guerra y vertió 40 años de imaginación en su propio molde, emergiendo con un ganador absoluto. Él tendrá que mostrarnos ese truco mental Jedi algún día.

Por Joshua Rothkopf

Publicado

Detalles del estreno

Fecha de estreno miércoles 13 diciembre 2017
Duración 150 min.

Reparto y equipo

Director Rian Johnson
Guionista Rian Johnson
Reparto Oscar Isaac
Daisy Ridley
Mark Hamill
Adam Driver
John Boyega
Kelly Marie Tran
Carrie Fisher
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