Trattaria d’Improvizzo

Teatro, Comedia
 (Foto: Cortesía de la producción)
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La mesa está puesta. Lo único que falta son los platillos. De eso se encargarán cada noche seis chefs: cuatro cocinando y dos aderezando sus invenciones culinarias. El valor de estos guisos estriba no solamente en su ingenio y originalidad, sino también en su carácter efímero y, sobre todo, en la rotación y en la experiencia de sus cocineros, quienes desde hace más de 15 años cerraron la trattoria en la que trabajaban como meseros para ahora volver en calidad de chefs expertos y reconocidos.

Bajo la batuta de Once Once Producciones, la Trattaria d’Improvizzo —concepto de impro teatral que surgió con el cobijo de la Liga Mexicana de Improvisación (LIMI) y durante varios años se presentó en el Foro La Gruta—, regresa renovado y recargado a los escenarios del Foro Shakespeare. Aprovechando el auge que vive el ámbito de la gastronomía en el mundo, enfatizado en diversos programas de televisión nacionales y extranjeros, el diseño de la cocina remite a las que aparecen en estos famosos concursos, lo que ya de entrada pone un elemento atractivo e hilarante a esta propuesta.

Matías Gorlero es el encargado del espacio escénico y cada noche improvisa la iluminación de las escenas. Los músicos Leo Soqui y Juan José Rodríguez hacen lo propio con los acordes que acompañan a los chefs en la preparación y emplatado.

Uno de los momentos mejor logrados es cuando uno de los chefs (cada función tiene un profesional de la cocina sorpresa) improvisa de principio a fin una canción. Tan sólo por ver ese momento ya vale la pena la entrada, pues queda de manifiesto la capacidad que tiene un histrión para accionar y reaccionar en escena, con los aditamentos que tanto sus compañeros como el público le proponen.

La valía de este espectáculo radica en su elenco conformado por casi todos sus miembros originales, quienes entonces eran jóvenes promesas del teatro; hoy, son sólidas y prestigiadas figuras que reiteran que los buenos caldos son de gallina vieja: Carlos Aragón, Haydée Boetto, Alejandro Calva, Carlos Corona, Ángel Enciso, Ricardo Esquerra, Carmen Mastache, Julieta Ortiz y Juan Carlos Vives. Los directores y anfitriones son Alberto Lómnitz y Fernando Bonilla con una tarea nada sencilla: impedir que el ritmo, la atención y el delirio no decaigan en una obra cuya acción no está ensayada y los platillos surgen al momento. Sobresale la buena reacción del público al responder por escrito o a viva voz preguntas que lanzan los cocineros a fin de hallar la frase, la situación, el lugar, el tiempo y los personajes  idóneos para cada escena breve que desarrollan.

La experiencia de todos los involucrados, no nada más en la impro; sino en todos los géneros y formatos teatrales les permite presentarse con seguridad y disposición absolutas. Así el público puede estar seguro de que, si no los ingerirá, por lo menos sí degustará los platillos que le presentan, que pueden consistir en un vaquero entrando a un spa, hablando y desplazándose como en una película de Quentin Tarantino. Todo con tal de que la gente ría sin parar y tenga un buen apetito y mejor digestión.

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Por Enrique Saavedra

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