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Daniel Gutiérrez de La Gusana Ciega

El vocalista de La Gusana Ciega nos recomienda los lugares que le gusta visitar con León y Dante, sus hijos

Alejandra Carbajal

Platícanos cómo son tus hijos
Los dos son encantadores a su manera. Dante tiene seis años. Es muy físico, tosco, pero a la vez seductor. Tiene ideas muy fijas, como la de ser vaquero. A veces tiene modales de cantina que no sabemos de dónde los sacó. Nos hizo caminar por todo San Miguel de Allende para buscar unas espuelas y, aunque tiene ese estilo rudo como rockero-vaquero, si empiezas a hablarle medio fuerte, de inmediato se tapa la cara con el brazo.

León tiene nueve años y quiere ser actor. No es tan físico pero me impresiona la agilidad de su cuerpo. Es el coquetón de la familia, porque siempre está muy pendiente de la moda y de vestirse bien. Se le facilitan mucho las matemáticas y tiene un modo de pensar más serio. Le encanta escuchar música. Razona las cosas de forma muy diferente. Tal vez porque fue el primero, lo hicimos más adulto.

Con niños con gustos tan diferentes, ¿qué sitios frecuentas para divertirlos en la ciudad?
Buscamos lugares que los mantengan activos a ambos. Por ejemplo, les gusta mucho ir a Six Flags. Cuando traen una onda más tranquila nos vamos a dar vueltas en bicicleta por el Parque Ecológico Cuemanco. También son aficionados al gotcha, aunque los llevamos poco. Los arrastramos a los museos, porque la pintura y la escultura están expuestas en casa todo el tiempo, pues los dos abuelos son pintores. Son fanáticos del circo, así que, cuando hay tiempo, nos vamos al Atayde Hermanos. 

Teniendo un papá rockero, ¿qué tipo de música escuchan?
A los dos les gusta Big Time Rush y Swedish House Mafia. Creo que los niños están sobrexpuestos a muchas cosas. A esa edad todo mundo está oyendo David Guetta o "Gangnam Style", como que de todo un poquito. A Dante de repente lo cacho en su iPod escuchando AC/DC. Yo les pongo lo que me piden. Por ejemplo, si quieren Maroon 5, se los pongo, pero también les aviento Arcade Fire, Pink Floyd y The Beatles. Aunque todavía no están en edad de definir soy "esto", a los dos les encanta ir a conciertos. Llevé a León a ver a The Doors y a Dante a Yokozuna. Les encantó, yo creo que son momentos especiales que comparten con su papá.

¿Hay alguna canción que hable de tu experiencia como padre?
Mi proyecto acústico Kafka Jones tiene un poquito más que La Gusana Ciega. Hay una canción que se llama "Sons Upon My Death Bed" que habla de que algún día estaré moribundo y tal vez les estaré gritando para que estén junto a mí. Surgió por una plática que tuvimos una noche, en la que me preguntaron sobre la muerte. Tienen poquito tiempo sobre la Tierra y tratar de explicarles qué hay más allá del universo se vuelve complejo. Empiezas a filosofar con ellos y te das cuenta de lo receptivos que son. Trato de terminar la conversación, porque se tienen que ir a dormir y me salgo con la cabeza dando vueltas.

¿Cómo has equilibrado tu trabajo con ser papá?
Me ha costado mucho trabajo la responsabilidad de educar y de ser padre, pero ha sido algo maravilloso. Amo mi trabajo, mas no lo prefiero. Tengo la fortuna de que todavía me visualicen como el héroe, pero tampoco puedes ser sólo el cuate divertido que aparece de vez en cuando. No estoy con el sentimiento de culpa, pues llego a casa y les pongo límites o los regaño. Creo que no podría realizar esta fantasía de ser rockero y papá si no tuviera el apoyo de Rebe. No sería tan buena la situación, como por lo menos ahorita la llevamos.

¿Qué es lo mejor que te ha dejado ser papá y que el rock no te ha dado?
Amar sin esperar nada a cambio. Les aprendo mucho a mis hijos todo el tiempo. Tienen esta forma de entregarse sin prejuicios y, a veces, como adulto nos cuesta trabajo. Ellos vivirán sus cosas, pero estar ahí para compartir sus primeras veces es lo único que necesito ver.

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